Testimonio #1

Hola Gafas Violetas, me gustaría contaros la experiencia que tuve hace dos años con un chico al que creí mi amigo y que resultó ser una de las relaciones más tóxicas que he tenido en la vida. Le conocí a raíz de un grupo de amigos y en seguida cogimos mucha confianza. Él era tímido, se ponía nervioso con mucha gente, no estaba a gusto en el mundo, intentaba encajar, a veces quería llamar la atención o integrarse en la conversaciones, etc. Tenía, en definitiva, muchas cosas que le afectaban, y yo quise por todos los medios que se valorase, tuviese confianza en sí mismo y fuera feliz. Lo que cualquier buen amigo, hace por otro.

Además, se burlaban mucho de él. Yo, como con cualquier amigo, quedaba con él a solas, pasábamos tardes en su casa, y hablábamos mucho. El se me declaró al mes de llevar hablando, yo le dije que no me gustaba y simplemente el tema pasó. Al cabo de seis meses, empecé a salir con mi pareja. Para entonces, este chico se me había declarado cuatro veces más. Yo me llevaba bien con él y simplemente le decía que no. Pensé que al tener yo ya pareja entendería de sobra que solo le quería como amigo, pero no fue así. Poco a poco empezaron las discusiones, el chantaje emocional, el que a mis espaldas dijera que yo era una “calienta po….”, pero que luego me necesitase. Nos enfadábamos, luego quedábamos para hablar y se me abrazaba llorando, entonces todo iba bien pero vuelta a empezar.

Yo solo quería ayudarle, me llamaba su luz. Yo temía que se suicidara si le dejaba, me necesitaba mucho. Y de repente empezó lo peor. Cada vez que nos veíamos en la calle o en su casa, aprovecha cualquier cosa para tocarme: bien para hacer “cosquillas”; o tocarme el culo “demostrando que tenía fuerza para levantarme”; ponerse muy cerca mío y acorralarme; o ver una peli y que de repente me cogiera de la cintura o pusiera su mano en mi muslo. En verdad, todos eran gestos que hago con mis amigas y amigos, como el abrazarnos al ver una peli, pero con él era desagradable, yo me quedaba paralizada e intentaba no hacerle caso. Hubo una vez que estábamos tumbados en su cama viendo una peli y sin venir a cuento se puso a darme besos en la mejilla. Simulando estar apoyada sobre los codos, me tapé la boca para que no se acercase más a la comisura de mis labios. Hubo una vez que me quedé dormida viendo otra peli y cuando me quise dar cuenta estaba metiendo la mano por debajo de mi pantalón. De nuevo me hice la dormida esperando a que parase. Hubo un día que me acompañó a casa y me dijo que quería besarme, a esas alturas yo ya salí corriendo a mi portal.

Entonces empezamos las charlas en las que él me decía que me quería, y yo que no podía seguir la cosa así, que nos estábamos haciendo daño y que entonces cortásemos toda comunicación, entonces él o se me abrazaba de nuevo llorando o como pasó muchas veces me dijo a la cara que yo era una “puta”. Lo peor es que en vez de levantarme e irme, me quedaba sonriendo intentando hacer que no lo había escuchado. Después de un año y medio con mi pareja, de que el chico este me insultara de nuevo, le bloqueé en todos lados. llamó a mi casa llorando y en ese momento le mandé a tomar por culo y corté toda relación. Fueron en total dos años en los que lo terminé pasando muy mal, llena de culpabilidad y vergüenza.

Si más chicas leen esto, me gustaría mandarles todos los mimos que pueda, decirles que no se sientan culpables, ni sientan vergüenza, no han hecho nada malo y no es su culpa haber confiado en alguien horrible. Y que intenten confiar en alguien, contarlo o pedir ayuda. Yo guardé silencio por vergüenza y culpabilidad. Espero que muchas chicas salgan de este tipo de situaciones y que el feminismo ayude a que tengamos el valor de cortar antes o de que este tipo de cosas dejen de pasar algún día y podamos estar tranquilas de que nadie nos va a tocar sin nuestro permiso.

Rocío

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