Roots of the Dinner Party, una historia maravillosa en el museo de Brooklyn

Una historia asombrosa habita en las estancias de la cuarta planta del Museo de Brooklyn, Nueva York. Después de salir del ascensor y caminar por varios pasillos plagados del arte más variopinto, nos encontramos con la exhibición Roots of The Dinner Party: History in the making. Nada más entrar en la estancia, nos topamos con varias salas repletas de arte rodeando una sala central con diferentes accesos desde el exterior. La perplejidad nos inunda desde el primer segundo, las curiosas y coloridas esculturas nos invitan a adentrarnos en la exposición. ¿Qué es exactamente Roots of The Dinner Party: History in the making?

Esta exposición está basada en un proyecto llamado The Dinner Party expuesto entre 1974 y 1979. Consiste principalmente en la recreación de una cena imaginaria en una mesa de banquete para mujeres célebres de la cultura occidental. La mesa, una obra escultórica de grandes dimensiones, tiene forma de triángulo equilátero con cubiertos, copas y platos de porcelana para 39 mujeres míticas y en la base de la mesa el nombre de 999 mujeres más escritos en letras doradas.

La creadora de esta iniciativa es Judy Chicago. Además de pintora, educadora, escritora y escultora, es una pionera del arte feminista estadounidense desde los años 70. Su obra más influyente y reconocida es la instalación artística The Dinner Party. La gran labor llevada a cabo por Chicago no se entendería sin su gran equipo de mujeres. En 1973 fundó el Taller de estudios feministas, un espacio de exposiciones donde también se impartían clases de arte.

El proyecto de investigación tenía como principal objetivo combatir la ausencia de mujeres en las principales narrativas históricas, convirtiéndose en un triunfo de la creación artística y un testamento del poder del revisionismo histórico. Aunque la prensa estadounidense del momento mostró indignación por el proyecto, tachándolo de pornográfico, The Dinner Party atrajo a más de 100.000 visitantes en su debut. Fue apoyado por una amplia red de mujeres, grupos feministas y colectivos, que se movilizaron y usaron el proyecto para visibilizar, luchar por los derechos y buscar apoyo. Las componentes y voluntarias del estudio trabajaron ardua y rigurosamente con el fin de que este proyecto fuera tan vasto e impresionante que la mujer jamás pudiera ser borrada de la historia.

Después de haber sido expuesta en diferentes países durante décadas, desde 2007 se encuentra en el Museo de Brooklyn y esta reciente exposición se debe al décimo aniversario. Esta nueva exhibición hace un recorrido histórico de The Dinner Party y habla de sus raíces. Esta exhibición presenta platos de prueba, cuadernos, documentos de investigación, libros, ephemeras, dibujos preparatorios, arte conceptual, aparte de la famosa mesa. Encima de la mesa encontramos los cubiertos, copas y platos de las 39 mujeres elegidas (Virginia Woolf, Gea, Hatshpsut, Safo de Mitilene, Leonor de Aquitania, Christine de Prisan, Emily Dickinson, Georgia O’Keeffe, Margaret Sange…) y en el suelo nombres como Frida Kahlo, Juana de Arco, entre otros cientos. La gran labor artística de estas mujeres queda reflejada en la belleza de las piezas de porcelana.

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Los motivos de los platos simbolizan la opresión que ha sufrido la mujer y su borrado de la historia o, en algunos casos, a las condiciones históricas que vivían estas mujeres a nivel individual. Gran parte de estos platos son una mariposa en forma de vulva, que pretenden simbolizar el crecimiento femenino y la libertad.  En alguna ocasión este concepto ha sido criticado ya que enfatiza una división binaria entre hombres y mujeres, reforzando la idea de que los genitales determinan la identidad. Recordemos que no todas las mujeres tienen vulva.  Puede que en los años 70 no se tuviera demasiado en cuenta este asunto, cosa que podrían intentar puntualizar y corregir hoy en día para no caer en la transfobia.  Del mismo todo, una de las metáforas más significativas de estas obras escultóricas es la tridimensionalidad de los platos. Sus alturas progresivas representan la creciente lucha por la igualdad.

La investigación abarcó tres periodos diferenciados: de la Prehistoria a Roma, del Cristianismo a la Reforma Protestante y de la Revolución americana a la revolución de las mujeres. Aunque también ha recibido críticas por no abordar mujeres no occidentales, se trató del primer proyecto de la historia que recogía la trayectoria de tantas mujeres relevantes. Sería maravilloso que en la actualidad se revisara y se añadieran mujeres del resto del planeta.

Aún así, es inevitable no sentir una tristeza desbordante. ¿Cuántas mujeres más habrán hecho descubrimientos asombrosos o creado obras de arte maravillosa pero no han trascendido porque han sido borradas de la historia o directamente no hay registros? The Dinner Party lucha por la necesidad de reinventar y reinterpretar la historia. Las mujeres somos importantes y hemos logrado grandes cosas. Es hora de arrojar luz en este asunto, y un proyecto como este solo aporta esperanza. ¡Sigamos!

Un comentario

  1. […] El trabajo de Krasner siempre fue minusvalorado y el hecho de ser mujer no le facilitó las cosas. Llegó a firmar sus creaciones con sus iniciales L.K. para protegerse de los prejuicios machistas que sufrían las mujeres en el mundo del arte. El movimiento del expresionismo abstracto ignora así en muchas ocasiones a las grandes creadoras de este, como Krasner, o Helen Frankenthaler, Joan Mitchell, Grace Hartigan, entre otras.  […]

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