Endometriosis: el dolor invisibilizado

¡HA LLEGADO EL DÍA DE LA MENARQUÍA! Esta expresión que puede evocarnos la imagen de un emperador griego dando inicio a una festividad, en realidad, es el nombre que se le da al día en el que una mujer tiene la regla o menstrua por primera vez (del griego “men”, mes y “arkho”, principio). Sin embargo, lo que la sociedad denomina como “el momento en el que una niña se convierte en mujer” para muchas supone el inicio de una larga odisea de dolor que no es, ni mucho menos, una festividad.

La semana pasada, en Las Gafas Violetas estuvimos hablando de anatomía femenina, hoy nos centraremos en la zona del útero, y, en concreto, en el llamado endometrio, pues este da lugar a una enfermedad que afecta al 10% de las mujeres en España pero que poco se conoce, es decir, hay dos millones de mujeres en España, sufriendo en silencio la invisibilizada: endometriosis.

Cada mes, durante el ciclo menstrual, las paredes internas del útero se recubren de una mucosa que, en caso de que se produzca una fecundación, tendrá la función de alojar al cigoto (célula que surge de la unión de un óvulo y un espermatozoide), permitir su desarrollo y dar lugar a la placenta que albergará al feto. En caso de que no haya ninguna fecundación, tanto el óvulo, como esta mucosa que es el endometrio y otros tejidos que se producen durante el ciclo menstrual, terminarán siendo desechados y esto es lo que conocemos como fluido o sangre menstrual.

La endometriosis consiste en que el tejido propio del endometrio crece en otras zonas en vez de solo en el útero, por ejemplo, que aparezca en los ovarios, en las tropas de Falopio, en la vagina, en el recto o en áreas cercanas a estas zonas. Esto provoca que determinadas partes se inflamen y haya órganos que se adhieran entre sí, por ejemplo, que el útero y los ovarios se peguen y cuando el útero se contraiga se sienta dolor porque tire de los ovarios.

Causes of Endometriosis from Mayo Clinic

Muchos de los síntomas que provoca la endometriosis son: dismenorrea o dolor menstrual; dispareunia o dolor durante las relaciones sexuales; sangrados fuera del periodo; además de problemas reproductivos, como dificultades para el embarazo, mayor riesgo de aborto, etc.

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Ilustración de Xiana Basura

A día de hoy todavía se desconocen las causas o el origen de la endometriosis. Hay alrededor de unas diez teorías sobre si se debe a un desorden hormonal que estimule de más el crecimiento de este tejido, o que la sangre de la menstruación en vez de ser expulsada por la vagina se va a las trompas de Falopio, y un largo etcétera.

Pero el gran problema que supone esta enfermedad es que la media de tiempo que se tarda en diagnosticar es de por lo menos seis años. El primero de los síntomas por el que las mujeres acuden al médico es el dolor que sienten durante el periodo. Este dolor puede ser agudo y espasmódico y solo darse durante los dos primeros días antes del periodo y luego ir desapareciendo, o bien presentarse desde una semana antes y durar casi todo el ciclo. Esto puede producir dolores de cabeza, mareos, nauseas, ansiedad, depresión, calambres y dolor en espalda, abdomen y  piernas. Sin embargo, la respuesta que reciben estas mujeres es: ¡el dolor durante la regla es normal!

Desde siempre nos han dicho que el dolor del parto es horrible, que puede que nuestra primera relación sexual nos duela y que durante los días que tenemos el periodo nos retorzamos. Pero muchos de estos dolores no son ni normales o en gran medida se pueden evitar de manera sencilla y no tenemos porqué sufrirlos y ni somos más mujeres por ello.

El problema de que se tarde tanto en diagnosticar, es que con cada ciclo menstrual esos tejidos seguirán creciendo como lo hace el endometrio en el útero, pero a diferencia de este, que es desechado, estos otros tejidos seguirán solo creciendo. Esto da lugar a que mujeres sufran dolores durante años que las imposibilitan ir a trabajar o a estudiar, que no puedan rendir igual que otros compañeros y que esto tenga graves consecuencias para su futuro.

“A mi sí me dolían los orgasmos cuando aún tenía ovarios, los tenía enganchados en el útero y cuando se contraía me tiraba de los ovarios y veía las estrellas. A mí si me duelen los intestinos cada vez que se mueven y contraen, y literalmente me quiero morir del dolor, porque tengo endometriosis intestinal y el rectosigma enganchado al útero y a la vejiga, casi nada. Y estoy así porque tengo una enfermedad que tardaron más de 5 años en diagnosticarme bajo el lema: la regla duele, no exageres, ponte a trabajar, es normal”.

Testimonio de una compañera en Edometriosiswarrior.com

“He visto señoras a las que les decimos que tienen endometriosis y se alegran, aún siendo una enfermedad grave, porque por fin, después de visitar varios especialistas, alguien las escucha, las hace caso y las diagnostica”.

Dr. Carmona, entrevista en eldiario.es

Hay que seguir trabajando para romper este silencio, desnormalizar el dolor y reivindicar la salud de las mujeres:

¡NO! No es normal que la menstruación duela hasta el punto de que no te puedas mover de la cama o tengas que hincharte a ibuprofenos.

¡NO! No somos ni histéricas, ni hipocrondriacas, ni exageradas por faltar a clase o al trabajo cuando estamos así. No es echarle morro, no es una excusa, no es una mentira.

“A ti mujer, ¿Sientes cólicos incapacitantes todos los meses? ESTO NO ES NORMAL. Hoy me doy cuenta de lo fuerte que he sido durante todo este tiempo”.

Testimonio de una compañera en FeminismoInc.org

Para disgnosticar la endometriosis hay diferentes métodos. Si el tejido endometrial está en la vagina o en el recto, mediante el tacto se podrá detectar. A veces mediante ecografía pueden percibirse, pero el método más seguro es la laparoscopia que es una operación sencilla en la que se observa el interior del abdomen para buscar y encontrar de manera fiel esos tejidos y poder extirparlos y tratar los focos de crecimiento posteriormente. Pero para que se lleve a cabo esta operación es el personal médico el que debe escuchar a las mujeres y dejar de recomendar meros antiinflamatorios o pastillas anticonceptivas para regular los dolores y sangrados, ya que al final esto solo retrasa el diagnóstico y la solución.

Hay que seguir investigando para encontrar la causa, evitar tratamientos con efectos secundarios como el uso de hormonas, escuchar e intervenir antes. Y desde la educación eliminar mitos que terminan poniendo en desventaja la salud sexual, física y mental de las mujeres. No todos los dolores abdominales, sangrados irregulares o molestias pueden deberse a la endometriosis, pero si sufrimos de manera crónica cada mes unas determinadas molestias, escuchemos a nuestro cuerpo pues nos está intentando avisar de que algo no está bien.

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Mas info en la página web de la asociación estatal de afectadas por la endometriosis ADAEC

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