Testimonio #14

Hola Gafas Violetas, os envío esto porque resulta que el otro día iba yo a trabajar, entro a trabajar a las cuatro y media de la tarde, aquí en Getafe, y tengo que pasar por un parque. Así que nada, iba yo a las cuatro de la tarde tan campante caminando, cuando un chico ha decidido que era buena idea comenzar a acosarme.

Entonces se ha puesto a caminar detrás de mí y me ha empezado a chistar, como si fuera yo un perro. Y después me ha dicho: ¿quieres hacer un reto? Yo he empezado a caminar más rápido, porque me estaba empezando a asustar un poco, porque no había nadie más en el parque. Y me ha empezado a gritar que el reto era  que se la chupase. Me decía que fuese a chupársela, que tenía que ser ya, que ya, que ya. Así que empecé a caminar todavía más rápido, más y más rápido, porque estaba muy asustada, así, hasta salir del parque. Y ya en la calle ya me ha dejado en paz.

Os cuento esto, primero porque estoy muy cabreada y además, porque no es la primera vez que me pasa. He vivido otras experiencias similares.

Hace un año, en este mismo parque, yo siempre he tenido que pasar por ese parque para ir a trabajar. Es el parque Castilla la Mancha que se encuentra detrás de la residencia Fernando de los Ríos en Getafe, al lado de la Universidad Carlos III de Madrid. Y es un parque que suele haber gente haciendo deporte, vamos que no es un parque que suela estar solo, desértico. Entonces el año pasado, eran las siete y media, era invierno, por lo que ya estaba un poco oscuro y volvía yo de trabajar. Vengo caminando por el parque, y viene un chico por detrás de mí. Yo sigo caminando y me dice: ¡Perdona! así que me giro y me dice: ¿tienes hora? y le digo: sí, son las siete y media (por eso me acuerdo de que eran las siete y media). Y me dice: vale, gracias. Era un chico como de unos 20 años.

Total, que sigo caminando y me vuelve a decir: ¡perdona! Entonces yo me giro, en plan pensando que tendría otra duda o pregunta normal. Y cuando me giro, tiene la polla fuera y se estaba haciendo una paja, en plan, en mitad del parque. Y se empieza a acercar a mi diciéndome: hazme una paja, hazme una paja, tócamela. Yo ya me puse muy nerviosa, porque me estaba siguiendo desnudo, y yo empecé a ir deprisa. Le iba diciendo quítate, quítate. Y cuánto más nerviosa me ponía yo, cuánto más me costaba caminar, yo creo como que él más se ensalzaba o más “hombre” se sentía, porque veía que yo era más débil y como que él tenía más potestad. Y al final salí del parque ya a una zona más iluminada y el ya se fue como hacia unos arbustos.

Por desgracia, me han pasado miles de cosas de estas. Por ejemplo, el año pasado, en verano hay una feria aquí en Getafe. Y yo había salido con mis amigas a la feria y volvíamos sobre las dos de la mañana a la residencia. Íbamos acompañadas, yo iba con una chica caminando delante y otras dos venían detrás. Íbamos caminando y nada, yo llevaba unos pantalones cortos así sueltos. Y entonces viene un grupo de chicos, que eran como 10 o 15, era un grupo amplio, de diversas edades. Y nada, viene uno, y me mete la mano por debajo del pantalón y me tira de la tira del tanga. Y yo me enfadé un montón, porque no es lo mismo que te pille sola, que acompañada, en un caso me siento débil, pero si voy acompañada me enfado más todavía.

Así que me fui a él diciéndole que que coño hacía. Y entonces todo aprovecharon para hacer una especie de círculo y entonces mientras yo increpaba a uno, otro me daba patadas por detrás, en el culo, como para empujarme. Y nada, me estuvieron acosando hasta que al final vinieron las otras dos chicas, que estaban más atrás y ya luego más gente que también vino. Y esta no fue la peor experiencia porque estaba acompañada, pero ahí ya sí que me tocaron, porque la más violenta para mí fue, la que he contando antes, cuando el tío se sacó la polla.

C.

 

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