Testimonio #16

Mi experiencia marcó mi vida. Supuso un antes y un después en mi forma de pensar y de ser. Me abrió los ojos. Me enseñó la realidad. Probablemente hay casos y situaciones mucho peores, pero siento que ninguno es despreciable y ninguno debe de ser olvidado. Por eso cuento el mío. Por eso y porque quiero aportar mi granito de arena para que la sociedad de mierda en la que vivimos pueda ser un poco mejor.

Hace ya un año, me liberé de la persona más tóxica que ha entrado en mi vida desde que existo. Hace ya un año me di cuenta de que yo merecía más. Realmente no sé cómo empezar a contar, cómo empezar a hablar… No porque sienta vergüenza, no porque no quiera acordarme. Pienso que es importante tener presente siempre que estas cosas pasan, y bueno, a mí me pasó.

Voy a contextualizar: Hace dos veranos comencé algo con un chico de mi pueblo. Ese ser era alguien que no estudiaba, no trabajaba y no tenía ninguna aspiración en la vida, salvo salir a beber con sus amigos. Había estado metido en drogas y había tenido problemas con la policía. No cuento esto con ánimo de menospreciar ese estilo de vida (aunque está claro que yo no lo comparta), ya que eso no es lo importante aquí, lo cuento porque es necesario para el resto de la historia. Le abrí las puertas de mi vida y de mi corazón porque, a pesar de que ya he dicho de que ese estilo de vida no iba conmigo, lo consideraba buena persona. Craso error.

Entonces él comenzó a desaparecer. La relación que yo mantenía con él era a distancia y podía echarme una semana sin saber absolutamente nada de él. Cuando aparecía, lo único que me decía era que había ido a trabajar (cuando en realidad iba a por droga). Hacía lo que le venía en gana y yo ciega, me quedaba preocupada y echándome a mi misma la culpa de sus desapariciones y de su comportamiento. Todo esto me hacía daño Llegados a este punto quiero dejar algo claro: esto no va de desconfianza, esto no va de celos y esas movidas. Estamos hablando de actos malintencionados. Él hacía eso a sabiendas de que yo estaría preocupada, esperando su “regreso”.

Así pasaron cuatro meses, de idas y venidas por su parte y quebraderos de cabeza por la mía. Llegaron las Navidades. Regreso a casa. Reencuentro. Y para mí, los días que estoy en mi pueblo, supone ponerme enferma casi siempre (tema aparte, pero necesario también). Entonces aquel año yo no pude salir en fin de año (por ponerme mala y porque sinceramente no me daba la gana). Así que esta persona quiso quedarse conmigo en casa. Pero claro, una cosa es hablar y otra muy distinta actuar… Llegó el día y a él se le hacía la boca agua sólo de pensar que saldría con sus amigos. Pero estaba yo para “chafarle” la noche porque había decido ponerme mala justo ese día. Muy a su pesar tuvo que quedarse. Nos fuimos a su casa. Y allí pasé la peor noche de toda mi vida. Dejando a un lado que me dejó sola en su habitación para ir a buscar tabaco y volvió sin él, lo que yo viví, no se lo deseo a nadie.

Deseoso de calmar su rabia e indignación por no haber podido salir, decidió echarle un polvo a su novia. Sin preguntar, sin venir a cuento, sólo porque sí. Yo, aún sintiéndome culpable, cedí, callé y no dije absolutamente nada. Me dejé llevar, aguantando las lágrimas, solamente quería que acabase y poder dormir. No hay nada peor que sentirte violada por una persona que se supone que te quiere. Ese fue el penúltimo día que le vi. El último rompí la relación.

Durante todo ese tiempo yo me sentía culpable de cosas que eran problema suyo. Yo me martirizaba pensando que si desaparecía era porque ya no me quería. Incluso esa noche creo que cedí porque me sentía culpable porque él no hubiese salido de fiesta. Culpable de su comportamiento. Culpable de sus actos. Con toda su mierda cargaba yo.

He aprendido, sí. Pero este tipo de situaciones NO TENDRÍAN QUE PASAR para que alguien abriese los ojos. Creo es importante recordar que no se me puede juzgar a mí por haber cargado con una culpa que yo no tenía, ni por lo que pasó. Yo misma no me puedo juzgar por ello. Es muy fácil decir: “estabas ciega, no sé ni por qué empezaste a salir con él…”. Lo que es importante tener en mente es que esto es el pan de cada día. Y como yo mil. Y ESTO, DIRECTAMENTE, NO PUEDE PASAR. Hay que acabar con estas cosas. Ya!

Anónima

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