Testimonio #17

Resulta que iba en el bus, me subí a las 16:30, y había un hombre, pero yo me senté en mi sitio, él estaba en el suyo y nada, todo bien. Entonces me empezó a mirar y yo no le hice caso al principio, hasta que pasado un rato, de camino a Móstoles (que es a donde yo iba), además de mirarme, me di cuenta de que estaba haciendo el gesto de morderse el labio y diciéndome cosas en bajito, como guapa, y cosas así.

Yo tampoco le estaba prestando mucha atención porque no quería mirarle. Y ya entonces empezó a hacerme señales como para que me fuese a sentar a su lado, y yo le decía que no. Pensé, voy con los cascos, paso de él y miro por la ventanilla, para eso, para no mirarle y no hacerle caso. Pero claro, ahí no se queda la cosa, siguió mirándome, siguió diciéndome cosas y diciendo que me sentase a su lado. Total que me levanto para bajarme y como vi que él también se bajaba pues al final no me bajé. Total que tuve YO que cambiar todos mis planes, porque un tío no me estaba dejando hacer mi vida tranquila. Si esto se ve normal, pues no lo entiendo. No me parece normal tener que ir con miedo por la calle porque a un tío le salga de la polla decirme cosas, porque se crea que tiene el derecho de hacerlo. PUES NO, NO ME PARECE NORMAL. Y luego, claro, me vienen los pensamientos, de si yo hubiera ido sola por la calle, de noche y no hubiese nadie, qué habría pasado. Y luego es que somos EXAGERADAS.

Eduarda

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