La píldora anticonceptiva: cómo funciona y sus efectos secundarios

Las pastillas anticonceptivas es uno de los métodos anticonceptivos más utilizados aunque muchas veces se receta incluso para tratar acné, regular la menstruación o tratar problemas como la endometriosis. Si ahora mismo estás planteándote usarlas hay varias cosas que deberías saber antes de meterte en el mundo de los anticonceptivos hormonales.

¿Qué son y qué hacen exactamente los anticonceptivos hormonales?

Dentro del grupo de los anticonceptivos hormonales podemos encontrar lo que se conoce comúnmente como la píldora (las pastillas anticonceptivas) así como los anillos vaginales, el DIU y los parches. Son de los métodos anticonceptivos más efectivos. Ahora bien, ¿qué hacen exactamente en nuestro cuerpo? Nuestro ciclo menstrual es controlado principalmente por dos hormonas, la progesterona y el estrógeno. Después de menstruar lo que ocurre habitualmente es que los niveles de estrógeno aumentan para que se liberen los óvulos y pasemos, por lo tanto, a ovular. El útero engrosa sus paredes a la espera del óvulo y es la progesterona la hormona que se encarga de ayudar a reforzar las paredes del útero para recibir el óvulo fertilizado. En caso de no ser fertilizado lo que ocurre es que las paredes de útero se desprenden y los niveles de estrógeno y progesterona caerán. Es entonces cuando menstruamos.

Cuando tomamos alguno de estos métodos, a través de la liberación de estas hormonas que intervienen en el ciclo menstrual, se evita la ovulación (como sucede con las pastillas anticonceptivas) o aumenta la mucosidad del cuello uterino, de manera que se evita que los espermatozoides pasen.

La (casi) infinita lista de efectos secundarios

Existe una sensación general de desinformación sobre estos métodos anticonceptivos y, de hecho, todavía hay muchos mitos respecto a su uso y los efectos secundarios que provocan. Lo cierto es que cada persona es un mundo y lo que a una le afecta a otra puede que no, pero no podemos dejar de hablar de esa enorme lista de contraindicaciones que se ven en sus prospectos.

Las que toman la píldora anticonceptiva pueden sufrir, los primeros meses de la toma, sangrado intermenstrual, dolores de cabeza, nauseas de carácter leve y sensibilidad en los senos, debido a un aumento de su tamaño. Estos síntomas se dan sobre todo al principio y no es habitual que persistan en el tiempo. Si estás tomando la pastilla anticonceptiva y estos síntomas se alargan demasiado, te recomendamos que acudas a tu ginecólogo.

Otros síntomas importantes a tener en cuenta antes de tomar la decisión de emplear estos métodos anticonceptivos son los posibles cambios de humor a los que os podéis ver expuestas. Incluso, se ha demostrado que existe cierta relación entre el uso de anticonceptivos y el padecimiento de trastornos como la depresión o la ansiedad. Las investigaciones han llegado a la conclusión de que el uso de la píldora anticonceptiva puede aumentar el riesgo de padecer depresión hasta en un 23%. En el caso de los parches o los anillos vaginales, el porcentaje es todavía mayor. La situación más preocupante se da en las adolescentes que toman la píldora combinada, donde el porcentaje llega hasta el 80%. En este tipo de situaciones el problema reside en que se asocien estos trastornos a otros factores antes que a la toma de la píldora, lo cual acaba ocasionando que se receten antidepresivos antes que remediarlo retirando los anticonceptivos.

Uno de los efectos secundarios que más temor despierta suele ser el relacionado con el aumento de peso. No está clara la relación entre los anticonceptivos y el aumento de peso, sin embargo, sí que está demostrado que muchas mujeres sufren retención de líquidos al tomar la píldora, lo cual supone, por lo tanto, un aumento de peso. Otro factor al que afecta es a la líbido. Aunque no está demostrado científicamente, las personas que toman la píldora admiten que el deseo sexual disminuye.

Hay muchos otros efectos menos conocidos y, sin embargo, comunes, como puede ser la aparición de varices, alteraciones del flujo vaginal así como trastornos relativos a la coagulación de la sangre.

Es fundamental que, antes de tomar esta decisión y acudir a vuestra farmacia a por esa píldora que os recomendó vuestra amiga, se os realice un examen exhaustivo. No todas las píldoras funcionan igual en todas las personas y, de igual manera, no en todas las personas es recomendable tomar la píldora. En el caso de no estar seguras sobre adentraros, o no, en el mundo de los anticonceptivos hormonales, los métodos naturales, como el diafragma o el control de la fertilidad, pueden ser también una opción viable.

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