Janis Joplin, el símbolo femenino de la contracultura en los años sesenta

El club de los 27 es el nombre que recibe ese selecto grupo de grandes músicos que abandonaron el mundo a esta edad. Por lo general se trata de artistas enganchados a la droga o el alcohol que pasan por estados mentales complicados o atraviesan alguna clase de enfermedad mental. Consumidos por los excesos y poseídos por los descensos emocionales, se abandonan o aferran a aquello que les haga sentirse vivos. Algunos como Amy Winehouse mueren de sobre dosis, de abuso. A otros les vence la dura situación que atraviesan y se arrebatan su propia vida, como el caso de Kurt Cobain.

Algunos defienden que se trata de la edad a la que un artista debe morir para convertirse en mito. Lo cual no deja de ser una romantización arraigada a la expresión life fast, die young. Una idealización de la vida del éxito, de los excesos y del artista atormentado.  Otros, lo más lógicos, lloran la marcha tan pronta de verdaderos portentos musicales. De grandes voces que se apagan por lo difícil que se puede llegar a hacer la vida.

Tristemente incluida dentro de este grupo encontramos a la gran Janis Joplin quien, además de ser una cantante de reconocido talento, se consolida como símbolo femenino de la contracultura de los años 60. En esta época, caracterizada por las importantes tensiones sociales desarrolladas en el país de las oportunidades, la cantante norteamericana consiguió romper con los estereotipos y el rol fijado sobre las mujeres.

Llamada a ser diferente desde su infancia, su madre confesó en alguna ocasión que siempre se había encontrado incomoda e insatisfecha. De ascendencia humilde, atravesó duras dificultades personales durante la adolescencia. Estas se relacionaban con su físico y le provocaron serios problemas de autoestima y de personalidad. Todo esto era así porque se consideraba una persona fea. Quizás otros le hubieran lanzado esa consideración…

Gracias a su integración dentro de un pequeño grupo de marginados, Joplin se acercó al Blues y algunos de sus ídolos, como Bessie Smith, que marcarían su posterior manera de crear música. A la pronta edad de 16 años, Janis empezó a frecuentar bares de Louisiana en los que cantaba o a los que acudía para escuchar música que le ayudaban a calmar su oscura situación personal.

Después de graduarse en secundaria hacia 1960, se trasladó a Austin (Texas) para iniciar sus estudios de bellas artes en la universidad. Durante esta etapa universitaria comenzó a cantar en bares con una banda, los Waller Creek Boys. Sus compañeros de universidad la definían como una rebelde, pues Janis se permitía el lujo de romper con los convencionalismos. No pocas eran las veces que la cantante se presentaba descalza en clase.

En 1963 decidió que Texas no casaba con su personalidad y necesitaba trasladarse a un lugar más representativo de su estilo de vida. Es por esto que se trasladó a San Francisco, lugar en el que se puede decir que inició su verdadera carrera artística. Allí grabó un disco casero con Jorna Kaukonen y compartió escenario con Rog “Piper” McKernan. Artistas que, junto a ella, consiguieron marcar un antes y un después en la industria del Blues. De hecho, Jorna y ella establecerían una serie de estándares dentro de este estilo musical. Pero no todo fue positivo. Es en esta época en la que Joplin comienza a tomar drogas.

En 1966 se unió a la banda Big Brother and the Holding Company y un año después compartió cartel con Jimi Hendrix y Otis Redding (entre otros) en el Festival de Monterey. Deslumbró al público con su versión de Combination of The Two. La participación en este festival marcó un importante punto de inflexión en su carrera musical.

Su elevado protagonismo por encima del resto de los integrantes del grupo la llevaron a abandonarlo y a formar uno nuevo con el que poder explotar mejor sus cualidades musicales. Es así como se conforma Kozmic Blues Eyes, que fusionaba rock, soul y blues. Consiguió varios éxitos y realizar giras europeas. Sin embargo, no llegó a sentirse cómoda con sus nuevos compañeros. Como diría el personaje de Macarena García en la serie Paquita Salas (2016), Joplin no se llegaba a encontrar “a gusto en ningún vestido”.

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Tras abandonar el grupo, decide iniciar una carrera en solitario que se ve interrumpida al poco tiempo por el profundo malestar emocional al que se enfrenta. Decide alejarse de todo y 1969 se toma un año sabático en Brazil. A su vuelta retoma su carrera y crea una nueva banda, los Full Tilt Boogie Band, que parecían ser el vestido perfecto que Janis habría estado buscando.

En octubre de 1970, iniciado un nuevo proyecto musical, el disco Pearl, tras una noche de fiesta, la artista fallece por sobredosis en su casa de los Ángeles, apagándose una gran voz. 

Toda esta historia vital convierte a Janis Joplin en una mujer icónica que no solo rompe los cánones y convenciones sociales atribuidos a la mujer, sino que además se consolida como una de las pocas que se logra hacer un hueco en estilos musicales como el rock o el blues, tan ampliamente masculinizados.

Además de esta ruptura de estereotipos, la cantante era abiertamente bisexual, llegando a reconocer más parejas femeninas que masculinas a lo largo de su vida. No solo no era hetero, sino que hablaba sobre materia sexual con amplia libertad lo que en aquel momento no estaba bien visto que hiciera una mujer.

Mujer de bien, talentosa y woman icon, Janis Joplin pasa a la historia como una integrante del mítico grupo de los 27. Un alma atormentada que consiguió romper las cadenas del heteropatriarcado dentro de sus posibilidades.

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