¿Qué es el pH vaginal y cómo debemos cuidarlo?

Hoy vamos a hablar sobre el pH vaginal y, aunque es cierto que muchas personas han oído hablar de él, es una de las cosas a las que se presta poca atención y no son muchas las que se preocupan por cuidarlo en su rutina de higiene, lo cual es un tanto preocupante.

Básicamente, y siendo breves, el pH expresa el grado de acidez de una disolución, por lo tanto, cuando hablamos de pH vaginal nos referimos a la acidez o alcalinidad de la mucosa vaginal. De esta forma podemos hablar de un PH neutro, ácido o alcalino.

Fuente: Lactacyd

La vagina tiene una protección natural para combatir infecciones y esta barrera que poseemos de forma innata es ácida. Una vagina saludable, por lo tanto, debería encontrarse en unos niveles de pH entre 3,8 y 4,5, aunque lo cierto es que este cambia a lo largo del ciclo y a lo largo de nuestra vida.

Es importante tener muy en cuenta nuestros niveles de pH porque el hecho de que esté alterado puede favorecer el padecimiento de infecciones. Es útil recordar que las bacterias que las provocan no sobreviven en entornos ácidos y las responsables de mantener este entorno ácido son las bacterias que conforman nuestra flora vaginal.

Qué es la flora vaginal y por qué necesita cuidados

Hay muchos factores que pueden alterar el PH vaginal y muchos de ellos son prácticas que llevamos a cabo más habitualmente de lo que creemos. Alguna de las cosas que deberías evitar son las duchas vaginales. No es recomendable hacer un lavado interno porque nuestro moco cervical es el encargado de esa tarea, es un mecanismo de limpieza natural y si lavas en exceso tu vagina te expones a padecer infecciones no deseadas.

Muchas personas no tienen en consideración que la zona íntima requiere siempre un cuidado especial. No es recomendable, por lo tanto, utilizar el jabón del cuerpo para la higiene íntima. Los niveles de pH son mucho más elevados en los jabones normales, por eso siempre es recomendable utilizar jabones suaves de higiene íntima, que no tengan aromas y, sobre todo, enjuagarlos muy bien después de utilizarlos.

Otro error muy común es no tener en cuenta el material de la ropa interior que utilizamos. Es aconsejable utilizar telas que favorezcan la transpiración, como el algodón y evitar aquellas que absorban la humedad. Otra cosa que deberías evitar, sobre todo de cara al verano, es dejarte puesta la ropa de baño húmeda durante mucho tiempo.

Fuente: Vitacost

Por último, y teniendo en cuenta que el pH suele aumentar durante el periodo, muchas personas son más susceptibles a infecciones durante o después del periodo. Por lo tanto, es fundamental tener especial cuidado con los productos que utilizamos. Los tampones absorben el flujo y, con él, las bacterias. Tanto las buenas como las perjudiciales. Prologar el uso del tampón durante muchas horas o dejarlo puesto durante la noche son prácticas que fomentan una situación ideal para que esas bacterias perjudiciales nos provoquen una infección. Recomendamos especialmente el uso de la copa menstrual en estos casos.

La copa menstrual, una gran aliada muy desconocida

Para conocer tus niveles de pH vaginal, en las farmacias podrás encontrar unos medidores en forma de tiras que deberás introducir en tu vagina siguiendo las indicaciones. Así podrás saber si tus niveles de pH son correctos y, en caso de que no lo sean, empezar a tomar medidas para mantenerlo en equilibrio.

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