Cristina Villanueva: ¿están las mujeres en el poder de los medios?

Las Gafas Violetas tuvimos el placer de asistir a la ponencia titulada, Mujeres en el poder de los medios, la tercera sesión del ciclo Periodismo: desafíos y realidades, organizada por el Centro Cultural Blanquerna, el pasado martes en pleno centro de Madrid.

Bajando unas escaleras, llegamos a una sala donde alrededor de unas ochenta personas esperaban a que la charla comenzase. Unas de pie, otras sentadas, algunas se conocían y otras acudían solas. Periodistas, estudiantes, profesionales del sector de la comunicación y familiares de las ponentes nos reunimos allí para escuchar a: Montserrat Domínguez, directora del Huffington Post; Lucía Méndez, jefa de redacción y columnista de EL Mundo; Inmaculada Sánchez, directora de El Siglo; y Magda Bandera, directora de La Marea.

Pasadas las siete de la tarde, nuestras cuatro ponentes se acomodaron en las sillas y Cristina Villanueva, periodista y presentadora de La Sexta noticias, que sería la moderadora del debate, comenzó introduciendo algunos datos, tales como: que ningún periódico de tirada nacional está dirigido por mujeres en España, que el 64% de las personas dedicadas al periodismo que se encuentran en paro son mujeres, o que solo el 21% de los textos que se publican están firmados por mujeres. De manera que la verdadera pregunta era, ¿están las mujeres en el poder de los medios?

Montserrat Domínguez expuso que, a día de hoy, ya hay muchas más mujeres trabajando en los medios de comunicación, y que incluso ascienden a puestos relevantes como el de jefa de redacción, pero, que al igual que en otros ámbitos, llega un punto en el que aparece un techo de cristal que impide seguir ascendiendo. A esto, Inmaculada Sánchez añadía que las mujeres en los medios son las perfectas número dos, pero que a fuerza de ser número dos, alguna ha alcanzado los puestos más altos de la dirección, aunque siguen siendo pocas y menos en los grandes diarios.

Los medios son el canal a través del que la ciudadanía accede a una determinada visión del mundo, son los que dictan la agenda social y política, y los que tienen la influencia de introducir determinados temas en la vida de las personas. De tal forma que si la sociedad está formaba por un 50% de mujeres, pero solo unas pocas de ellas tienen el poder de transmitir la información, nos encontramos con una situación de injusticia, escasa visibilidad y representación, que las ponentes consideraban que ha empezado a cambiar. Gracias a las periodistas, temas, como la violencia de género, han pasado de ser un asunto propio de la privacidad del hogar a ser un problema social, público y político. Inmaculada Sánchez comentaba que para poder seguir ampliando la agenda de los medios se necesitan más mujeres que sean quienes decidan los titulares y las noticias que se publican.

Magda Bandera remarcaba la exigencia con la que trabajan en La Marea de siempre buscar a voces expertas y fuentes que sean mujeres, lo cual es difícil en muchas ocasiones, no porque no las haya, sino porque el prestigio y el nombre que siempre suele aparecer primero es el de un hombre. E incidió en que hay que motivar a las jóvenes periodistas para que estas aspiren a controlar esa agenda y a trabajar en las secciones tradicionales, como Política y Economía, y no solo en sociedad, estilo de vida, moda, etc. Inmaculada Sánchez contó la experiencia personal de las veces que jefes suyos le justificaron que en secciones como Banca no podían trabajar mujeres, ya que el círculo de personas con quien había que tratar, como los banqueros, etc. eran todos hombres, y no iban a confiar en una mujer, pues era difícil que en determinados sectores muy masculinizados una mujer se hiciera respetar.

Precisamente, esta masculinización de la mujer, que parece necesaria para que muchas puedan hacerse valer como autoridad o voz experta, es la que comentaba Lucía Méndez que ella misma había experimentado para poder ser respetada en círculos donde predominaba la presencia masculina. Sin embargo, tanto ella como Montserrat Domínguez, coincidían en que ya se ha dado un golpe en la mesa, que las mujeres han decidido no callarse y alzar la mano para decir “estoy aquí” o “aquí faltan mujeres”. Hecho que se vio plasmado en el pasado 8 de marzo con el manifiesto y el movimiento de #Lasperiodistasparamos. Y Lucía Méndez dijo que llegará un momento en el que no tengan más remedio que darse cuenta, pues todas estaban de acuerdo en que hay una presión y un reproche social reflejo de un verdadero cambio en las mentes de la población.

Este cambio viene por el feminismo que ha inundado España. Nuestras cuatro invitadas reconocieron que nada de lo que ocurrió en el 8M habría sido posible si no estuviésemos ante un feminismo, que como dijo Lucía Méndez, es intergeneracional, transideológico e inclusivo.

En primer lugar, intergeneracional porque abuelas, madres, hijas, nietas, todas las mujeres de cualquier edad se han unido para reivindicar y salir a las calles, y donde las más mayores dicen: yo esto no lo tuve para mí, pero alzo la voz para que tú puedas lograrlo. En segundo lugar, transideológico, porque no solo llega a todas las generaciones, sino también cruza ideologías, y de nuevo, ha logrado que mujeres que en otros aspectos piensan de formas muy diversas, se hayan aunado por un objetivo común, que es cambiar toda la estructura que nos frena. Y en tercer lugar, inclusivo, no solo por supuesto con mujeres de diversas clases sociales, procedencias o culturas, sino además, con los hombres. Ya no es extraño ver a hombres en las manifestaciones o a aliados feministas cada vez más jóvenes. De hecho, esto es algo que también se puede percibir en el ámbito periodístico, donde muchos profesionales deciden no acudir a mesas redondas donde no se haya invitado a mujeres expertas.

Además, Montserrat Domínguez exclamaba por el hecho de que este 8 de marzo, se dijese a todas las mujeres: ¡Haz lo que puedas!, ya sea llevar un lazo morado, colgar un delantal en tu balcón, ir a las manifestaciones, hacer huelga, lo que sea, y “que sean bienvenidas todas las recién conversas” al feminismo. Por supuesto reconociendo a las que llevan luchando desde hace años, cuando en las calles solo eran unas pocas.

De esta forma, la ponencia llegaba a su fin y Cristina Villanueva propuso terminar con la pregunta de ¿cómo se cambia toda esta estructura para que haya más mujeres en el poder de los medios? A esto, Montserrat Domínguez respondió que una solución serían cuotas fijadas por ley, y no una mera recomendación como hay en España, que estableciera la representación femenina que debería haber en las cúpulas directivas, tanto del sector de la información como en otros. Inmaculada Sánchez añadió que debería permitirse que la reincorporación al trabajo de una mujer, tras la baja maternal, sea fácil, al mismo puesto, en las mismas condiciones en las que se fue, y que sea compatible la vida laboral como la maternalLucía Méndez  comentaba que se está dando un cambio muy importante, que pocos están percibiendo, que es que las chicas jóvenes y no tan jóvenes no quieren tener hijos por todo lo que supone.

Finalmente, tras el turno de preguntas, Cristina Villanueva cerró la ponencia deseando que todo este movimiento no se quede en una ola pasajera, que estos cambios continúen, y que para cuando se repita este fórum, en un futuro, la perspectiva sea distinta y haya avanzado. A lo que le siguió un gran aplauso por parte de todas las personas asistentes.

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