Sexo seguro más allá del preservativo

En numerosas ocasiones hemos podido observar las consecuencias negativas que se derivan del escaso estudio sobre la situación de la mujer en el mundo o de la anatomía femenina. Esto también afecta al ámbito de las relaciones sexuales. La falta de educación sobre cómo mantener sexo de forma sana y segura o cómo conocer nuestro cuerpo ha derivado en que se den actitudes tóxicas, que se produzcan embarazos no deseados, muertes durante procesos de aborto, que se sigan contagiando enfermedades de transmisión sexual (ETS), etc.

Muchas personas recordaran cómo en algún momento de su adolescencia, en el instituto o en la calle, alguien les habló de la importancia de usar preservativos. Y, seguramente, tendremos en nuestro imaginario la mítica escena de probar a colocar correctamente un condón a un plátano o pene de plástico. Pero ¿qué sucede cuando en una pareja, ninguno de los integrantes tiene pene? o simplemente, cuando una de las personas posee vagina, ¿acaso esta no debe protegerse?

Más allá del uso del preservativo o de la píldora anticonceptiva, parece que no hay más métodos de protección o que no hay riesgos si hablamos de sexo oral, de masturbación, o de contacto con la vulva, incluso si es con otra vulva. Debemos ser conscientes de que el practicar un sexo seguro no consiste solo en prevenir embarazos, sino cualquier ETS, tales como: sífilis, herpes labial o genital, o el virus del papiloma humano que tiene una peligrosa relación con el cáncer de cuello de útero.

Sin embargo, cuando no hay un pene presente en el acto sexual, muchas personas tienden a pensar que entonces no se está manteniendo sexo “de verdad”, o que no hay peligros. Ambas ideas son completamente erróneas, ya que cualquier hongo, bacteria o virus puede transmitirse por todo tipo de fluidos y no únicamente, a través del semen. De manera que mientras podemos ver a instituciones públicas repartir condones masculinos, en escasas ocasiones alguien nos explicará cómo usar un condón femenino, una barrera de latex, condones para los dedos o la importancia de limpiar cualquier juguete sexual que se esté usando antes de pasar de una vagina a otra, o del ano a la vagina.

Mediante el contacto de la boca, de los dedos, u otras partes del cuerpo con las secreciones vaginales que se dan de forma natural durante el acto sexual o la sangre de la menstruación, cualquier microorganismo perjudicial puede pasar de un cuerpo a otro, incluso a través de la misma piel si hay alguna herida en ella. Por ello a continuación os dejamos información y algunos consejos sobre los diferentes métodos de protección que podéis usar si vosotras, vosotres, vosotros o vuestras parejas tienen vagina.

Barrera de látex

Son películas de látex, es decir, trozos rectangulares o cuadrados que pueden variar en tamaño, color u olor (vainilla, fresa, plátano, etc.) y tienen un tacto similar al de los típicos condones masculinos, sobre todo si llevan lubricante. Estas están pensadas para ser colocadas sobre la zona en la que se vaya a realizar sexo oral u vaya a haber contacto entre vulvas. Algunas cubren toda la zona desde un muslo a otro, y desde el clítoris hasta el ano.

En caso de que con una sola no se cubra toda la zona deseada, se recomienda utilizar dos. Y mientras que una misma se puede usar para pasar de la zona vaginal a la anal, no se debe hacer a la inversa, pues las bacterias que haya en esta zona pueden causar problemas u infecciones en la vagina.

Si por determinadas causas no se dispone de una barrera de látex, se puede utilizar un condón si se corta de la siguiente manera. Pero esta opción solo se recomienda para escasas situaciones ya que al cortarlo hay peligro de perforar, rasgar o terminar rompiendo todo el condón de tal forma que sea inservible.

A pesar de que se haya querido mejorar este método creando barreras de sabores, de colores, o incluso con decorados de encaje, muchas asociaciones, tanto feministas como LGBT, han reclamado que no son cómodas para usar durante el acto sexual, ya que es necesario sujetarlas incluso con ambas manos, que pueden enrollarse, resbalarse, etc. Por lo que recientemente han surgido iniciativas para crear barreras parecidas a mascarillas, que se sujeten, o puedan atarse, incluso que tengan texturas para hacer más estimulante su uso.

Condones para dedos

Puesto que las barreras de látex están pensadas para el sexo oral o cualquier tipo de contacto que no implique penetración, aquí os traemos los finger condons, o condones para dedos. Estos son muy similares a los condones masculinos, pero son de menor tamaño, para poder colocar en los dedos de las manos, y no llevan ningún tipo de lubricante. También los hay de colores, con texturas o que incluso brillan en la oscuridad. Estos permiten que si hay heridas en los dedos no se transmita ninguna ETS y evitar introducir suciedad en zonas delicadas.

Condón femenino

Es el homólogo del condón masculino, con la diferencia de que se coloca e introduce en la vagina.

Por último decir, que al usar juguetes sexuales, es aconsejable usar condones masculinos para recubrirlos, y usar condones diferentes si se va a compartir entre varias personas, pasar de una vagina a otra, de un ano a una vagina, etc.

De forma que lo más importante de todo es que desde las escuelas, familias e instituciones públicas se aporte información sobre la amplia variedad de métodos anticonceptivos, de protección contra ETS, y que garanticen un sexo seguro que existan, así como proporcionarlos, ya que muchos de estos terminan siendo disponibles solo en sexshops. Si no se conocen, no se utilizan, no se demandan y no se exigen mejoras para que sea más eficaz y placentero su uso.

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