Qué es y cómo nos afecta la menopausia

La menopausia es el nombre por el que se conoce comúnmente al fin de la etapa fértil de la mujer. En realidad, la menopausia sería el último periodo de la vida de una persona menstruante, mientras que el fin de la vida fértil de estas personas se denomina climaterio. 

La menopausia es un proceso natural y universal para todas las personas menstruantes que se produce por un fallo de los ovarios. Estos, envejecidos, debilitan la producción de hormonas, lo que tiene como consecuencia la interrupción de la ovulación.

Esto último es fundamental. Es decir, algunos procedimientos quirúrgicos, como por ejemplo aquellos que suponen la retirada del útero o parte de este, provocan la interrupción del periodo, sin embargo, esto no quiere decir que se deje de ovular. Por tanto, este tipo de intervenciones no suponen la iniciación del climaterio como tal.

La menopausia y el posterior climaterio traen consigo una serie de síntomas que pueden iniciarse años antes de que la primera suceda, y extenderse hasta varios años después de que se inicia el segundo. Los más comunes son los sofocos, la sequedad vaginal, insomnio y alteraciones del sueño o los fuertes cambios de humor. Otros afectan a la masa ósea y de no controlarse podría acabar en enfermedades como la osteoporosis.

Pero, tranquilidad, porque aunque la menopausia sea un proceso natutal que no puede tratarse como tal, si que existen formas de tratar los síntomas que de esta devienen. Tratamientos que nos ayudarán a reducirlos o a poder convivir mejor con ellos.

La reposición hormonal, generalmente con progesterona, ayuda a suplir el descenso vertiginoso en la producción de hormonas femeninas. Sirve para contrarrestar los sofocos, las alteraciones del sueño o el insomnio.

También existe la posibilidad de administrar los estrógenos directamente sobre la vagina, ya sea aplicando una crema, por medio de un anillo vaginal o mediante un comprimido. Se emplea para acabar con el picazón, la sequedad vaginal o la falta de lubricación que puede causar intenso dolor al practicar relaciones sexuales.

Por último, para combatir los fuertes cambios de humor, que pueden derivar en ansiedad o la incidencia de la depresión, algunos médicos recetan antidepresivos en dosis bajas.

El 90% de las personas menstruantes inician su climaterio entre los 45 y los 55 años. Un 5% la tendrían de los 60 en adelante. Mientras que un 5% tiene la menopausia más cerca de los 40.

Este último grupo se compone de las personas que tienen menopausia precoz. Esta ocurre cuando una mujer nace con una reserva de folículos ováricos menor de la esperada o porque estos se consumen más rápido de lo esperado por razones diversas.

Muchas veces no se tienen claras las razones por las que se experimenta menopausia precoz. Puede deberse a la estructura genética de la persona o a posibles anomalías cromosómicas como el síndrome de Turner.

La menopausia prematura también puede estar provocada por fármacos o toxinas. Entre aquellos que más riesgo de menopausia precoz conllevan encontramos los tratamientos contra el cáncer basados en quimioterapia o radioterapia. El contacto con plaguicidas también puede tener estos efectos y se ha demostrado que las mujeres fumadoras experimentan más la menopausia precoz. 

En el caso de la menopausia precoz, los síntomas son muy similares a los de la menopausia natural. Es importante tener en cuenta que el simple hecho de dejar de tener la regla durante un periodo de tiempo no es un indicativo absoluto de que se haya entrado en climaterio. Para asegurarte de que has entrado en climaterio, debes completar un año entero sin tenerla.

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