La Acampada Feminista en contra de la justicia patriarcal

@acampadafemin

El corazón de la plaza de La Puerta del Sol vuelve a convertirse en un lugar de reivindicación y protesta. La Acampada Feminista, como se hace llamar el grupo de mujeres, se ha asentado a los pies de la estatua de Carlos III en contra de la justicia patriarcal. Tras la marcha en contra del auto de La Manada, que dictó la puesta en libertad provisional de los cinco violadores, se han instalado en señal de protesta. Han situado carpas y llenado todo de cartelería, sillas, lonas y mesas, creando un espacio de reunión desde el pasado 26 de junio hasta el 24 de julio.

A través de las redes sociales (@acampadafemin) lanzaron un manifiesto en el que hacían un llamamiento a múltiples identidades oprimidas con el objetivo de parar y reparar el discurso hegemónico feminista blanco y burgués. Este llamamiento pretende también luchar en contra del racismo, lgtbfobia, capacitismo, especismo, entre otros.

Además de un campamento, también quieren ser un punto violeta, es decir, un espacio seguro donde cualquier mujer puede acudir para denunciar cualquier agresión o pedir ayuda. A lo largo de estas semanas han procurado realizar diferentes eventos, por ejemplo, conciertos, talleres, recitales de poesía o coloquios de temática feminista siempre con el fin de educar, visibilizar, concienciar o, al menos, invitar a la reflexión. Muchas personas se han solidarizado con la causa y están recibiendo apoyo, sobre todo a través de las redes.

Esta iniciativa ha sido aprobada por el Ayuntamiento de Manuela Carmena y el nuevo delegado de Gobierno del PSOE José Manuel Rodríguez Uribes. Además, la Policía Municipal y Nacional tienen orden expresa de dejar a estas mujeres en paz, aunque es cierto que ya han tratado de desalojarlas.  Sin éxito, por supuesto.

No es la primera vez que este emblemático lugar de Madrid da cobijo a este tipo de protestas. Recordemos que la última vez que se asentó una acampada feminista en Sol, entre febrero y marzo de 2017, fue con el propósito de combatir contra la violencia machista y reclamar que fuera una cuestión de estado. Fueron dos huelgas de hambre que no pretendían tener fin hasta que 25 propuestas o medidas se incluyeran en el pacto de Estado.

El hecho de que se vuelva a acampar en Sol resulta, sin duda, preocupante. Tener que llevar a cabo estas medidas significa que la justicia aún nos da la espalda. No obstante, también es prueba inequívoca e irrefutable de que nuestra fuerza y lucha no van a cesar jamás. No hasta que nos sintamos seguras y vivamos libres.

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