Vellos enquistados, qué son y cuál es la solución

Los vellos enquistados o pelos encarnados es la forma coloquial de llamar a la foliculitis, la inflamación o afección de los folículos de la piel que dan lugar a la formación del pelo. La depilación es la principal causa de su aparición, pues eliminar el pelo puede provocar irritaciones y, en consecuencia de ello, formar dolorosos bultos y espinillas con pus.

Antes de meternos de lleno en el tema en cuestión, dejemos clara la presencia y función del vello, El pelo recubre casi toda la superficie corporal a excepción de las plantas de los pies, manos o zonas donde haya mucosas. La densidad de este varía de un individuo a otro, pero cierto es que la mayor parte de nuestro cuerpo está lleno.

El vello tiene la función de proteger nuestra piel de factores como el polvo, la suciedad, el daño solar o las grietas causadas por el viento. Además, preserva de las agresiones externas microscópicas como las bacterias.

También tiene función aislante, es decir, ejerce de barrera física entre el aire y la piel, manteniendo la temperatura del cuerpo. Por tanto, sirve también de regulador de temperatura, aunque actualmente hagamos uso de diferentes prendas de ropa para lidiar con esto.

El vello absorbe el sudor de la piel para que no cause irritación por la fricción y, aparte, redirecciona el sudor para proteger y refrescar o secar ciertas zonas. Por ejemplo, en la zona del pubis, el pelo es importante ya que es un protector ante la entrada de patógenos al organismo y crea una barrera muy útil, sobre todo para la vagina.

Para que el pelo salga al exterior, debe romper con la fina capa de piel que hay sobre el folículo piloso. En ocasiones, esto no ocurre porque el pelo puede ser muy fino o la piel demasiado gruesa. Si no logra salir a la superficie, permanece creciendo por debajo de la piel y normalmente en una dirección totalmente opuesta a su línea de crecimiento natural. Es decir, la depilación puede modificar la tendencia natural del pelo y hacer que se enquiste o encarne, lo que resulta doloroso, antiestético y requiere de unos cuidados. Afecta tanto a hombres como a mujeres, pero con mayor incidencia en las segundas, ya que tienden a depilarse más y con mayor frecuencia por diversas razones entre las que se incluye la presión social.

Aunque tengamos tan interiorizado y asumido el tema de la depilación, si lo pensamos fríamente, es algo bastante antinatural. ¿En qué momento se nos ocurriría arrancarnos los vellos que nos salen en la piel con el fin de protegerla? Es importante recordar y tener muy en cuenta que la presencia de vello no significa, en la mayoría de casos, falta de higiene.

Abordemos ahora las posibles medidas preventivas o soluciones. Una de las opciones más efectivas para evitar este problema es NO DEPILARSE. ¡Increíble, sorprendente! Es una opción perfectamente válida y nos ahorraríamos todas estas afecciones. Además, como hemos precisado con anterioridad, nada tiene que ver con la higiene personal o íntima.

En el caso de no querer prescindir de la depilación, el uso de cuchillas y cera facilita la aparición de bultos e infección. Por tanto, la exfoliación regular es determinante y la solemos por alto. Es una necesidad tener nuestros poros limpios y cuidados, aparte de una buena hidratación. No beber agua hace que la piel se reseque y endurezca y propicia que los vellos lo tengan más complicado para atravesar la piel. Recurrir a la depilación láser o electrólisis es uno de los métodos para evitarlo.

No se recomienda en absoluto utilizar pinzas para tratar de retirar el pelo debajo del bulto tal cual ni apretarlo para que salga el pus, pues puede agravarlo o dejar cicatriz. En tal caso, hay que esterilizar las pinzas y es preferible lavar la zona con agua tibia y usar un jabón antibacterias. Con el uso de una gasa, una vez se ablande la zona, podemos probar a retirar la piel escarbando o hurgando con delicadeza y asegurándonos de retirar el vello de raíz. La inflamación desaparecerá en cuestión de días.

En el caso de que nada de esto sirva, recomendamos encarecidamente acudir al médico para que pueda ofrecernos un diagnóstico acertado. En muchos casos, los antibióticos orales y/o tópicos suelen ser la solución. ¡Los vellos encarnados siempre tienen solución!

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