Carolina Marín: la jugadora de bádminton que lo ha conseguido todo y quiere más

El 15 de Junio de 1993, nació en Huelva una de las verdaderas leyendas del deporte español e internacional. Se trata de la jugadora profesional de bádminton Carolina Marín, la que tras ganar su tercer mundial ha sido denominada por muchos medios como “la cara del verano”.

Fuente: diario As

Como todos los niños de ocho años, apuesto mis cuartos a que Marín soñaba con muchas cosas. Quizás con ser astronauta, o puede que cayese en el cliché de querer ser princesa. Es posible que a tan temprana edad no se imaginase siquiera que podía ser jugadora profesional de bádminton, deporte que comenzó a practicar a esta misma edad. A  partir de los 12 años decidió centrarse en la raqueta y fichó por el Recreativo La Orden, convirtiéndose en campeona nacional por primera vez a los 13.

A los 14 años se trasladó a Madrid, donde conoció a una de las personas clave en su carrera, su entrenador Fernando Rivas. Todas las posibles dudas infantiles que pudiera haber tenido sobre lo que quería ser o conseguir se despejaron: Marín no quería ser princesa, quería ser la mejor jugadora de bádminton de la historia. Y es evidente que se está acercando.

En 2014 ganó su primer europeo en Kazán (Rusia). También fue el año en el que ganó su primer mundial en Copenhague (Dinamarca). Dos grandes títulos que, por desgracia no le hicieron aparecer en los principales titulares. Sí se hizo más eco en la prensa con segundo mundial que se anotó, el de Yakarta (Indonesia). ¿El motivo? Carolina había conseguido hacer historia en el mundo del deporte al ser la primera jugadora de bádminton no asiática en ganar dos mundiales consecutivos.

Tan solo un año después, en 2016, sumó la undécima medalla de oro española en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. A partir de este momento, la onubense lo había conseguido todo en su disciplina.

Después de los olímpicos y de convivir con una lesión, la jugadora pasó por una mala racha de la que ha logrado recuperarse “reencontrándose con ella misma” mentalmente. Gracias a un duro trabajo de recuperación físico, pero también mental, la jugadora ha conseguido incorporar a su palmares dos europeos más y este 2018 ha ganado su tercer mundial, lo que le acerca notablemente a su meta de convertirse en la mejor jugadora de bádminton de todos los tiempos. De este título la separan dos victorias  más en mundiales y una segunda medalla de oro olímpica. Por supuesto, la onubense seguirá trabajando para poder anotarse ese tanto.

Además de ser la mejor, Marín desea que el bádminton deje de ser un deporte tan minoritario. Y alienta a los jóvenes a que empiecen a practicarlo y a apoyarlo para que así podamos tener más campeones y campeonas en la disciplina.

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