Voltron, la serie que usa el queerbaiting para llamar la atención del target LGTB+

Hace poco descubrí una serie de animación infantil. Se trata de un show de Dreamworks distribuido mundialmente por la plataforma de vídeo bajo demanda Netflix (por lo que puede ser que aparezca como original). La serie en cuestión es Voltron: el defensor legendario y, a pesar de tratarse de una serie bastante aplaudida por la crítica internacional, no había oído hablar de ella. A mis oídos, mejor dicho, a mis ojos, llegó gracias a un pequeño grupo de mi feed de Twitter que, emocionado, aclamaba que esta serie de animación infantil iba a tener respresentación LGTB+, pues se había introducido a una pareja gay. La noticia me llamó la atención pues, siendo francos, en muy raras ocasiones las series de animación infantil tienen este tipo de representación.

Para quién no conozca la serie, diré que se trata de una aventura espacial en la que, por azares del destino, cinco terrícolas acaban en un castillo/nave alienígena donde una mujer, cuya civilización entera ha sido destruida, les encomienda la tarea de ser paladines de cinco naves con forma de león que combinadas forman un robot gigante, Voltron, que resulta ser el arma más poderosa del universo. Por supuesto, Voltron es un justiciero, los paladines los salvadores y el Imperio Galra el enemigo a derrotar. Estos últimos son una raza de extraterrestres que se ha estado dedicando a colonizar el universo durante 10.000 años. Como comprenderéis, los paladines de Voltron tienen mucho que hacer…

Los malos

Ante la noticia de representación LGTB+, empecé a investigar. Para mi sorpresa, la serie contaba con una buena y férrea fanbase en España. Nunca se sabe lo que uno ignora. También me dí cuenta de que una buena parte de dicha fanbase estaba constituida por gente abiertamente LGTB+. Lo cuál explica perfectamente la alegría y emoción por la existencia de una pareja gay dentro de la narrativa. El personaje en cuestión, Shiro, que poco después descubrí que es el capitán de Voltron, tenía en la Tierra una relación afectiva con Adam, quien además era su prometido. 

A la derecha Shiro, capitán de Voltron. A la izquierda Adam, su prometido.

Por supuesto, tomé la determinación de empezarme la serie. No solo habían hecho canon que el tal Shiro era homosexual, sino que, ante el inminente estreno de la séptima y penúltima temporada de la serie, los productores y guionistas estaban informando de que conoceríamos mejor a Adam y podríamos explorar mejor su relación con Shiro. 

Justo el día en que yo terminé el último episodio de la segunda temporada, se estrenó la séptima. Y, para mi sorpresa, el fandom no estaba nada contento. El motivo: han matado a Adam. Parece ser que cuando los paladines de Voltron llegan a la Tierra descubren que ya ha sido atacada por los malos. El planeta está en guerra y las bajas han sido numerosas. Y Adam muere a causa del conflicto bélico. Una escena de pocos minutos de dolor es todo lo que queda de la supuesta representación LGTB+.

En redes sociales, no se tardó mucho en iniciar una guerra que enfrentaba al fandom, y a este con los productores, guionistas,… Y, por supuesto, enfrentaba opiniones.

De lo que yo leí, la opinión mayoritaria recriminaba al show haber hecho queerbaiting. Es decir, utilizar la relación homosexual como cebo para atraer a esa parte de su fandom. En este caso, se dice que es queerbaiting porque se presenta una relación romántica entre dos hombres sin interés alguno en desarrollarla o cuestionar verdaderamente la orientación sexual de estos. La relación aparece casi por casualidad, como algo muy secundario. Apenas unos minutos de escena muestran a Shiro triste por la pérdida. Como se podrá comprender, todo aquello que prometieron durante la promoción de la serie era mentira. No hay relación LGTB+. No conocemos mejor a nadie. Solo vemos como, la poca representación del colectivo, muere pronto y sin ser trascendental.

Otros fans de la serie afirman que esto no es cierto. Que la representación sigue. Que el hecho de que Adam haya muerto no hace a Shiro hetero y que, por tanto, la representación sigue con él. También apoya esta teoría la actriz de doblaje del personaje Pidge, Bex Taylor-Klaus.

A la izquierda Bex Taylor-Klaus. A la derecha el personaje al que pone voz, Pidge.

En twitter, la actriz ha mostrado su desencanto con aquellos fans que, fruto del descontento, han arremetido contra la serie, sus productores y guionistas. Además, ha afirmado que la representación existe por mucho que Adam esté muerto, y que no se da el queerbaiting del que todo el mundo habla.

En este tweet la actriz afirma que “el hecho de que estéis tristes no significa que el hecho en sí sea problematico. Sed buenos. Y disfrutad la labor incomparable de los creadores detrás de esto”. Poco después publicaba otro tweet que versaba: “la temporada 7 es sobre la guerra. Sobre las consecuencias de un mundo sumido en la rabia. No es solo un estúpido show para niños. Es mucho más profundo. Más oscuro.”

Con este último comentario, la actriz manifestaba la misma opinión  que el resto del equipo que realiza Voltron: que Adam muera es resultado de una guerra, una horrible calamidad para representar lo duro que es el mundo cuando algo así ocurre. De hecho, según el showrunner de la serie, la muerte de Adam desarrolla mejor el perfil del personaje de Shiro. En el pasado, Shiro habría dejado a Adam para desarrollar su carrera profesional. Tras volver a la Tierra y ser consciente de su muerte, el personaje descubre lo mucho que ha perdido, que la guerra le ha quitado.

Sin embargo, todo esto no explica en absoluto por qué en el momento de promoción de la serie se puso tan en valor la relación LGTB+ y se vendió con tantas ganas. Es evidente que al hablar tanto sobre esta relación, los productores y responsables de Voltron dieron falsas esperanzas a un colectivo oprimido ansioso por conseguir la representación que rara vez tiene. Y este, amigos, es el verdadero queerbaiting de la historia. El cebo. La mentira para atraer a aquellos que, desesperados, ponen toda su ilusión en una historia que supone apenas unos minutos de la narrativa. Y, por supuesto, el queerbaiting se cierra con la muerte de Adam y el final de ese arco narrativo inexplorado.

Por otra parte, me parece insuficiente que la muerte de Adam se presente como una tragedia de guerra. Y mucho más que se pueda pensar que este hecho no trastoca en absoluto la poca representación LGTB+. Porque, ¿de qué sirve que exista representación si está mal construida o no es lo suficientemente representativa?

Patricia Highsmith

Voltron no inventa la narrativa gay trágica en que, al final, uno de los dos componentes de la pareja muere. De hecho, en el prólogo de la novela Carol, Patricia Highsmith comenta que el atractivo de su novela “era que tenía un final feliz para sus dos personajes principales (dos mujeres), o al menos que al final las dos intentaban compartir un futuro juntas. Antes de este libro, en las novelas estadounidenses, los hombres y las mujeres homosexuales tenían que pagar por su desviación cortándose las venas, ahogándose en la piscina, abandonando su homosexualidad, o cayendo en una depresión infernal”.

Es decir, que antes a los personajes homosexuales que mantenían una relación romántica se les castigaba por ello con numerosas desgracias. No creo (o al menos espero) que este sea el mensaje que quiere lanzar Voltron, pero parece casi un cliché que uno de los dos personajes tenga que morir o desaparecer de la narrativa. La idea que muestra no es (sólo) que la guerra es dura, sino que las relaciones de este tipo no acaban bien. Pues, el resto de relaciones heterosexuales de la serie parecen avanzar como la seda.

Especialmente en este tipo de shows dirigidos a un público infantil, se debe empezar a incluir más representación con el fin de enseñar a los más pequeños lo variado que es el mundo y todo lo positivo que ello aporta a la sociedad. Por ello, es de apreciar el gran valor que tienen series como Steven Universe (Rebeca Sugar), que presenta una gran diversidad de parejas y romances al mismo tiempo que una trama entretenida de acción. En ella, son numerosas las parejas homosexuales. Además, explora todos los posibles ángulos, pues no las romantiza. Enseña a los niños que cualquier tipo de pareja tiene conflictos y problemas. Y que las relaciones tóxicas no dependen del género de los integrantes, sino de comportamientos abusivos que se puedan dar entre estos y que están en las personas. Por supuesto, en esta serie también están en guerra y son muchas las tragedias que separan relaciones. Sin embargo, el amplio desarrollo que se les concede a cada una y el correcto tratamiento del romance, lo convierten en algo trágico y no en deliberado queerbaiting.

 

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