La situación del aborto en España

El debate sobre el aborto se reabre a propósito de la no legalización en Argentina. Las personas provida y proelección impactan en un choque moral e ideológico y se ven enfrentadas en la controversia y polémica una vez más. Cada país del mundo tiene sus legislaciones y medidas regulatorias y, desde luego, difieren mucho las unas de las otras.  El quid de la cuestión aquí es: ¿realmente tendría que haber un debate sobre el hecho de abortar? Esta pregunta la abordaremos después con mayor detenimiento.

Ahora realicemos un breve análisis de la situación del aborto en España. La interrupción voluntaria del embarazo o aborto inducido se regula en La Ley Orgánica 2/2010 promulgada el 3 de marzo del año 2010. Entró en vigor el 5 de julio de 2010 y sustituyó la regulación de 1985, despenalizando la práctica.

Tiene como objeto garantizar los derechos fundamentales de salud reproductiva y sexual establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), regular las condiciones y determinar las obligaciones de los poderes públicos.

La persona embarazada podrá tomar una decisión libre e informada sobre la interrupción de su embarazo y practicarlo durante las primeras 14 semanas, sea cual sea la causa, a manos de médicos especialistas y centros sanitarios privados o públicos acreditados. No habrá intervención de terceros en la decisión, tan solo se necesita el consentimiento expreso y por escrito de la persona embarazada después de haber sido bien informada y pasados tres días desde su petición y la intervención. Excepcionalmente, se podrá interrumpir hasta la semana 22 si existen anomalías graves en el feto o existe riesgo para la vida o salud de la embarazada. Las mujeres no residentes en España o extranjeras, sin embargo, solo podrán acceder a clínicas privadas.

En su origen, la ley permitía a las mujeres de 16 y 17 años abortar sin consentimiento de sus progenitores o representantes legales, pero en septiembre de 2015 sufrió una modificación por parte del Gobierno de Rajoy. Actualmente, solo es posible abortar si se es mayor de edad.

El preámbulo de la ley orgánica precisa lo siguiente:

El desarrollo de la sexualidad y la capacidad de procreación están directamente vinculados a la dignidad de la persona y al libre desarrollo de la personalidad y son objeto de protección a través de distintos derechos fundamentales, señaladamente, de aquellos que garantizan la integridad física y moral y la intimidad personal y familiar. La decisión de tener hijos y cuándo tenerlos constituye uno de los asuntos más íntimos y personales que las personas afrontan a lo largo de sus vidas, que integra un ámbito esencial de la autodeterminación individual. Los poderes públicos están obligados a no interferir en ese tipo de decisiones, pero, también, deben establecer las condiciones para que se adopten de forma libre y responsable, poniendo al alcance de quienes lo precisen servicios de atención sanitaria, asesoramiento o información.

Aquí se puede leer el texto al completo. No obstante, va quedando claro por dónde van los tiros con este fragmento, ¿no?

Sin ir más lejos, en Gibraltar el aborto significa cadena perpetua. Muchas mujeres de la zona cruzan a España para poder hacerlo. Mismamente, en Ciudad del Vaticano y en Malta la interrupción del embarazo es ilegal y se considera un crimen bajo cualquier circunstancia, incluso cuando la vida de la mujer está en juego. Las leyes son incluso más restrictivas que las que imperan en Argentina desde el año 1921. Esto solo son ejemplos, pues podríamos dedicar un sinfín de artículos para cada legislación de cada país del mundo. Según la OMS, entre 2010 y 2014 se produjeron más de 25 millones de abortos peligrosos, sobre todo registrados en America Latina, Asia y África. Los lugares con tasas abortivas más bajas son, en efecto, donde la práctica es legal y existe una regulación. Además, la mayoría de ellos fueron seguros.

Entonces, ¿hay debate sobre el aborto o no? ¿Tiene sentido formular esta pregunta? El debate ya no es sobre el hecho de abortar. Las personas van a seguir abortando, independientemente de las leyes. Lo que está en juego es la salud de las personas que abortan y las condiciones en las que lo hacen. Está en juego la vida de estas mismas. ¿Es acaso digna la clandestinidad y la precariedad? ¿Por qué hay que poner en riesgo nuestras vidas?

Nadie pasa por un aborto por gusto, se trata de un procedimiento que puede generar estragos físicos y psicológicos y, en ocasiones, algún trauma. Y es por ello que necesita de médicos especializados y medios adecuados. Aunque sea brusco e invasivo, es una necesidad. Una decisión individual que corresponde al individuo que aborta. Es un derecho.

El debate de sí o no al aborto no existe. Ahora estamos luchando por unas leyes que garanticen una interrupción segura que no ponga en riesgo la vida de las personas gestantes, en todo el mundo. Queda mucho trabajo por hacer, pero el primer paso es tomar conciencia de la necesidad de legalizar esta práctica que es un derecho esencial.

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