2018, un año histórico para las mujeres en los premios Nobel

Galardonadas con el premio Nobel en 2018, de izquierda a derecha: Nadia Murad, premio Nobel de la Paz; Dona Strickland, premio Nobel de Física y Frances H. Arnold, premio Nobel de Química

Este año Donna Strickland y Francis H. Arnold han sido galardonadas con los premios Nobel de Física y Química, respectivamentePor su parte, Nadia Murad ha sido galardonada con el Nobel de la Paz, pero, ¿por qué podemos afirmar que este año se ha hecho historia?

Porque han hecho falta, nada más y nada menos, que más de cien años de trayectoria de estos premios para que dos mujeres ganen los premios de Física y de Química el mismo año. Así, siendo 2018 un año marcado por lo atípico, con una academia que ha decidido suspender el premio Nobel de Literatura por un escándalo sexual, las mujeres han hecho historia.  También lo ha hecho la lucha contra la violencia sexual hacia las mujeres, de manos de Nadia Murad, que comparte galardón con Denis Mukwege.

Murad es una de las cerca de 3.000 niñas y mujeres que han sufrido abusos sexuales como parte de la estrategia militar de Estado Islámico que usaban ese tipo de violencia como un arma contra los yazidíes y otras minorías religiosas” 

LA DESIGUALDAD DE LOS PREMIOS NOBEL

El año pasado ninguna mujer fue galardonada pero esto tampoco debería sorprendernos porque las mujeres solo representan un escaso 5.5% de premios otorgados. Es decir que, de casi 900 personas, solo han sido 49 mujeres las que, según la Academia, se han merecido el Nobel.

Es cierto que poco a poco hemos podido observar cambios en los procesos de nominación, de manera que cada vez más mujeres tuvieran cabida en unos premios hechos a medida para los hombres. Esto, por supuesto, no se queda fuera de la polémica ya que mientras hay quienes consideran que no se está haciendo lo suficiente, otros opinan que es innecesario.

Sin embargo, lo cierto es que algo falla cuando son necesarios 55 años para que una mujer vuelva a ganar el premio Nobel de Física. La galardonada, Donna Strickland, comparte este premio con Arthur Ashkin y Gerard Mourou por sus pioneras invenciones en el campo de la física láser. Pero a pesar de todo el mérito, Wikipedia rechazó en su momento la creación de una página dedicada a ella porque, según el moderador de la enciclopedia online, “las referencias de este envío no muestran que el sujeto califique para un artículo de Wikipedia”.

LAS MUJERES: CASI INVISIBLES EN LA CIENCIA

Premios Nobel de Química de 2018, de izquierda a derecha: Frances H. Arnold, George P. Smith y Sir Gregory P. Winter. Fuente: Ill. Niklas Elmehed. © Nobel Media
Según la categoría de la que hablemos, las mujeres tienen mayor o menor visibilidad. Es en el ámbito científico en donde menos reconocimiento tienen: tan solo un 3% de los premios a la ciencia han sido otorgados a mujeres. Solo una mujer ha recibido el premio Nobel de Economía, Elinor Ostrom, y tan solo cinco mujeres el de química, siendo la última Frances H. Arnold. 

La situación cambia un poco si nos movemos a otros premios. El premio Nobel de la Paz es el que más ha sido concedido a mujeres, aunque el porcentaje en comparación con los hombres sigue siendo muy minoritario: solo un 12%. También las mujeres son más reconocidas por su labor literaria, con otro 12%. Estamos ante un claro sesgo de género que dificulta la visibilización del trabajo de estas mujeres. Pero si hay un grupo todavía mas invisibilizado el de las mujeres latinoamericanas. Tan solo han sido dos mujeres latinoamericanas las que han sido premiadas en toda la historia de los premios Nobel: La escritora chilena Gabriela Mistral y la activista guatemalteca Rigoberta Menchú.

EL PROBLEMA NO ES EL GÉNERO

Estos porcentajes tan bajos de las mujeres con respecto a los hombres está claro que no se deben a que las mujeres desempeñen peor su trabajo solo por ser mujeres. Se trata de una problemática cuya raíz reside en los roles de género, aunque lógicamente no es el único factor determinante.

La educación diferenciada que reciben los niños y las niñas desde temprana edad es gran parte del problema. Las mujeres tienen una mayor tendencia a las profesiones relacionadas con los cuidados y, de hecho, son las niñas a las que les cuesta más afrontar las asignaturas relacionadas con las ciencias debido a que se sienten “menos dotadas” para ello. 

El problema, como decíamos, no es de género sino de la educación que reciben las niñas. Necesitamos, por lo tanto, mayor visibilización. Este año ha sido histórico pero no por número de galardonadas (pues todavía falta tiempo para que los porcentajes se igualen) sino porque por primera vez en la historia dos mujeres ganan los premios dedicados a la ciencia. Un ámbito que, aún en pleno siglo XXI, sigue cargado de estereotipos sexistas que desfavorecen a las mujeres.

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