La epidemia de asaltos y abusos sexuales en los campus estadounidenses

Los campus universitarios de Estados Unidos sufren una epidemia de episodios de asaltos y abusos sexuales. La cultura de la violación está a la orden del día y es tan usual que resulta abrumador. Aunque pueda tratarse de un problema frecuente en todo el mundo, por desgracia, en el país de los 50 estados es muy grave. Se estima que el 23% de las estudiantes han sufrido algún tipo de contacto sexual no deseado.

Antes de abordar la problemática de lleno, contaré algunos hechos que he vivido en primera persona. Hace un tiempo empecé el año universitario en Estados Unidos y en las jornadas de orientación o iniciación dedicaron un momento para hablar del consentimiento. Me sorprendió gratamente ya que este tipo de charlas, aunque necesarias y positivas, no son frecuentes. Nos pusieron este vídeo que ilustra de forma sencilla y gráfica qué es el consentimiento. Aparentemente, lo enseñan siempre en los colegios y universidades americanas el primer día.

Algunos compañeros me contaron qué es el body count y lo importante que es para muchos estudiantes americanos. Significa, nada más y nada menos, que la cuenta de personas con las que has mantenido relaciones sexuales. Para mucha gente en América cuanto más alta sea esta cuenta o más larga la lista, más valía se tiene o más popular se es. Esta mentalidad me empezaba a parecer peligrosa, muy peligrosa.

Pronto reparé en que, quizá, un gran problema se escondía detrás de esto. A medida que pasaban las semanas, observaba que cada cierto tiempo impartían charlas sobre consentimiento, abusos y asaltos sexuales y similares. Por el campus veía colgados carteles como estos y recibía mails de esta índole (haz click en cada una de ellas para verla más ampliada). Atención.

Todas estas imágenes son reales. Da miedo ver esto en tu propio campus, y eso que te han avisado con anterioridad que es muy seguro. ¿Cómo sería si lo calificaran como inseguro? Estados Unidos tiene un grave problema con los abusos y asaltos sexuales, se trata de una epidemia universitaria. La cultura de la violación en pleno esplendor.

Hablemos de números. La Association of American Universities (AAU) realizó un estudio sobre asaltos sexuales y concluyó que un 23% de las mujeres estudiantes habría experimentado algún tipo de contacto o encuentro sexual indeseado, abarcando desde tocamientos y besos hasta penetración o sexo oral y muchas de ellas estando incapacitadas por drogas o alcohol. Más alarmante resultan estos datos al conocer que un 11% incluyó penetración forzada o sexo oral.

Más del 50% de estas mujeres no denunciaron porque consideraban que no era lo suficientemente grave como para hacerlo. A través de la criminalización y culpabilización de las víctimas, les han hecho creer que actos tan extremos no son para tanto. De hecho, cuando algo así ocurre, la víctima tiende a callar para evitar el estigma y el gran peso emocional que supone confesar algo así. Por parte de las universidades, muchas de ellas tapan lo ocurrido para no dañar su reputación. Las instituciones respaldan a los agresores.

Por desgracia, esta epidemia lleva presente muchas decadas en Estados Unidos. Desde 1990 se obliga a todas las universidades que reciben fondos publicos a presentar un informe cada año sobre la seguridad en el campus. Pero, ¿qué ocurre con los centros privados? ¿Acaso esto solo concierne a un numero concreto de universidades y el resto se libra de responsabilidades? Resulta que es un problema global y un reflejo de lo que acontece en el mundo entero y en todos los aspectos de la vida.

La total inacción por parte de las universidades frente a los agresores ha obligado a grandes grupos de estudiantes a movilizarse, denunciar y buscar justicia con métodos alternativos. Por ejemplo, Emma Sulkowicz, una alumna de 21 años de la Universidad de Columbia en Nueva York fue violada por un compañero en 2012. Ningún tipo de medida disciplinaria fue tomada contra el agresor, por lo que decidió pasearse con un colchón a cuestas por el campus durante semanas como forma de denuncia. Su caso fue viral.

Photo de Andrew Burton/Getty Images

Un documental que ilustra bien la problemática es The Hunting Ground, dirigido por Kirby Dick y producido por Amy Ziering. Aquí os dejo el trailer.

Muchos de estos problemas podrían prevenirse en gran parte si se educara desde pequeños a los niños sobre las relaciones saludables, el respeto y el consentimiento. Pero, ante todo, se les debería enseñar a no agredir y violar. Es necesario hacerles entender que es inadmisible y, sin duda, uno de los grandes males de este mundo.

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