Periodistas de deportes: historia de una lucha continua contra el machismo

Desde que en España se reconoció la libertad de prensa e imprenta en el siglo XIX, numerosas publicaciones impresas empezaron a aparecer en nuestro país, pero las mujeres tardarían muchos años más en integrarse plenamente en las redacciones informativas de los medios de comunicación y más, en secciones consideradas ámbitos masculinos, como es la sección de deportes” de la cual venimos a hablar hoy.

la mujer en el periodismo

Las primeras mujeres que empezaron a aparecer en la prensa pertenecían normalmente a la burguesía y tenían contactos para lograr que sus escritos fuesen publicados, aunque, en su mayoría, bajo seudónimos masculinos. Los periódicos que comenzaron con publicaciones literarias, políticas, publicitarias y de sucesos, cada vez se tornaron más informativos y con el correr de los tiempos la mujer logró incorporarse a todos los ámbitos.

En estos inicios, encontramos a grandes mujeres, como Emilia Pardo Bazán (1851 – 1921) que enviaba artículos desde el extranjero y ya en su juventud empezó a escribir para numerosos periódicos en Galicia, llegando así a aparecer en casi todas las cabeceras de prensa española defendiendo los derechos de las mujeres en muchas ocasiones; y Carmen de Burgos (1867 – 1932), quien bajo el seudónimo de Colombine y tratando temas como el voto femenino, el aborto o el divorcio, escribió para diarios, como el ABC, Diario Universal o el Heraldo de Madrid, entre otros muchos.

A partir de la llegada de la dictadura franquista a España, el periodismo se resintió, pues se hacía obligatorio militar en la Falange para acceder a la Escuela de Periodismo y así poder ejercer el oficio, lo que permitía al régimen decidir quién era o no periodista. Las mujeres quedaron relegadas a espacios meramente femeninos dedicados a consejos sobre tareas del hogar, moda, cuidados, y, en definitiva, cómo cumplir con el rol que el régimen establecía para la mujer, madre y ama de casa española del momento.

Finalmente, en los años setenta la Facultad de Ciencias de la Información sustituyó a la anterior Escuela Oficial de Periodismo, y muchas mujeres, que habían trabajado en tareas informativas en sindicatos y partidos políticos ocultos durante el franquismo, se unieron a las redacciones. Empezaron a sobresalir grandes profesionales, como Montserrat Roig, Maruja Torres o Sol Gallego-Díaz, y posteriormente, en radio y televisión Mercedes Milá, Gemma Nierga o Pepa Bueno, por decir solo algunos nombres de la gran cantidad de  comunicadoras que encontramos en nuestro país.

Sin embargo, aunque los medios se hayan ido llenando de mujeres, y el feminismo haya ido logrando avances, todavía hay muchas barreras para que estas se encuentren en los puestos directivos, algo que ya manifestaron las periodistas que estuvieron presentes en el evento “Mujeres en el poder de los medios” al que Las Gafas Violetas acudimos. Sobre todo, hay que destacar que no todas las plantillas son paritarias, pues mismamente en la sección de deportes la situación que solemos encontrar es muy diferente.

La mujer en el deporte

No cabe duda de que la entrada de la mujer en el mundo laboral ha sido compleja, y si bien acabamos de hacer un recorrido por la pionera, costosa y valiente incorporación de la mujer al mundo periodístico, cabe hacer un breve apunte sobre la mujer deportista. Durante mucho tiempo no estuvo bien visto que las mujeres practicasen deporte con la excusa de su”débil” constitución física, el deber de proteger sus órganos reproductores para poder quedarse embarazas, el no suscitar provocación en los hombres, etc. Sin embargo, las mujeres han sabido demostrar su coraje y, desde que en los Juegos Olímpicos del año 1900 se permitiera participar a las mujeres, no han dejado de asombrar al mundo.

Aquel año, hubo 975 atletas hombres y 22 mujeres, una brecha de género no solo patente en número sino también en el hecho de que las mujeres no podían presentarse a todas las categorías. No obstante, la admisión de la mujer al deporte fue masiva y en nuestros anales tenemos a mujeres de la talla de: la tenista Arantxa Sánchez Vicario, en judo a Miriam Blasco, la patinadora Sheila Herrero, la jugadora de baloncesto Amaya Valdemoro, la motorista Laila Sanz, la boxeadora María Jesús Rosa, la jugadora de bádminton Carolina Marín o la ganadora de la medalla de oro en halterofilia absoluta Lidia Valentín, así como las magníficas selecciones femeninas de otros muchos deportes.

A pesar de todo, el deporte femenino sigue sin tener la visibilidad de la que su homólogo masculino sí disfruta, y ni que decir hay sobre la representación que de las deportistas suele hacerse, que si es escasa, cuando aparecen en los medios de comunicación suele ser de forma sexualizada, cosificada y haciendo hincapié en el maquillaje que lleve, la ropa que use, la relación con su pareja, la forma de conciliar el deporte con la vida familiar o la importante labor que su entrenador, un hombre, hubiera realizado.

La mujer como periodista de deportes

De tal forma que, si la labor informativa ha sido considerada masculina y todavía las mujeres no están presentes ni en todas las redacciones ni en los puestos directivos, y si a día de hoy se sigue pensando en el deporte como algo propio de hombres, es imposible pensar que la situación de las periodistas de deportes vaya a ser precisamente cómoda.

Cuestionadas continuamente por los conocimientos que tienen, son sus propios compañeros de profesión y jefes los que piensan que “las mujeres no entienden de deportes” y las desplazan a cubrir eventos minoritarios en prensa; a hacer breves aportaciones o llevar el manejo de las redes sociales en televisión; y no hace falta prestar mucha atención para ver que la cantidad de mujeres que locutan en radio partidos de futbol es prácticamente inexistente.

Lo que no quita que encontremos a profesionales como Paloma del Río, que desde los años 80 lleva siendo comentarista de diferentes eventos deportivos en TVE o Cristina Gallo que, también desde hace varias décadas, empezó a cubrir eventos deportivos para diferentes emisoras de radio, dirigiendo, además, desde 2015, el programa “Ganamos con ellas” dedicado a hablar sobre mujeres deportistas.

Pero hay algo que no ha cambiado en el entorno en el que estas mujeres se desenvuelven y es que tanto estas redactoras experimentadas como la joven María Gómez, periodista deportiva de Mediaset, todas, han tenido que aguantar situaciones machistas y de acoso sexual tanto por compañeros, como por deportistas y aficionados.

Al considerarse que la mujer en el deporte es un ente extraño, ni el deporte femenino es mediático ni se respeta el trabajo de las periodistas deportivas, sobre todo el puesto de reporteras a pie de calle. En el “I Encuentro sobre Feminismo“, que se realizó el pasado 20 de septiembre en el Ayuntamiento de Madrid, se contó con la presencia de gran cantidad de profesionales pertenecientes a todos los ámbitos de la comunicación, y, en concreto en deportes, nos encontramos con estas tres periodistas nombradas junto a Mar Mas, presidenta de la Asociación de Mujeres para el Deporte Profesional que moderó la charla.

Aquella tarde estas mujeres contaron su experiencia y anécdotas que iban desde comentarios obscenos hasta contactos físicos no deseados, como que un jefe le pusiera la mano en el pecho a Paloma del Río o el beso que un aficionado dio a María Gómez mientras cubría el Mundial de fútbol en Rusia este verano de 2018.

Tras esto, María Gómez, al ver que otras muchas compañeras estaban soportando actitudes similares por parte de los aficionados, decidió que había que denunciarlo y en el programa especial que daba información sobre el mundial en el canal Be Mad pidió espacio a su compañero para hablar sobre estas situaciones y pedir respeto como mujeres y como reporteras que están trabajando.

Vídeo del programa de Be Mad donde María Gómez denuncia la situación de acoso a reporteras

Ejemplo que podemos ver en otras partes del mundo, como fue la campaña “Deixa ela trabalhar” en la que numerosas periodistas deportivas brasileñas denunciaban el acoso sexual y el machismo existen en su profesión.

Esperamos que los esfuerzos de todas estas mujeres expertas y luchadoras den sus frutos y nosotras desde Las Gafas Violetas nos sumamos a sus reivindicaciones para lograr que esta situación cambie.

– En primer lugar, desde las facultades de periodismo donde se debe presentar modelos a seguir por las estudiantes para impedir que se auto censuren e impongan ellas mismas un techo de cristal.

– En segundo lugar, desde los medios de comunicación buscando mujeres, trabajando por una agenda mediática donde se trate en igualdad al deporte femenino y el masculino, apostando por más reporteras, redactoras y que puedan optar a los puestos directivos, donde su responsabilidad esté en buscar a otras mujeres y tirar de ellas.

– En tercer lugar, desde las asociaciones de deportes donde se trabaje en colaboración con los medios por dar una imagen correcta, no sexista, ni basada en estereotipos de las deportistas. Por último, alejar al futbol, como deporte más seguido, de su relación con el alcohol o la violencia y educar a los aficionados en el respeto a la mujer y a la figura de la reportera. Como dijo María Gómez en el citado evento:

“…ese beso, ese tocamiento, esa broma, lo que sea no lo pedimos, no lo queremos y no lo toleramos.”

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