Personalidades

Cleopatra, la reina más guapa

Si la semana pasada desmontamos el mito de la reina Isabel II y si era o no ninfómana, esta semana nos toca hablar de la leyenda que existe entorno a Cleopatra.

Se ha hablado mucho de esta reina, de sus baños de leche de burra, su frivolidad a la hora de manipular a todo hombre que se pusiera por delante y su gran lascivia. Sin embargo, ¿cuánto hay de verdad en todo esto? Cuanto más leyenda hay entorno a un personaje, menos sabemos de este. Apenas han trascendido escritos sobre ella y las fuentes que tenemos son de otra época. Esto unido a 2000 años de historia y una política de desprestigio romana se crea el caldo de cultivo perfecto para esa imagen de femme fatale que tenemos en la actualidad de Cleopatra.

¿Quién era realmente Cleopatra?

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Busto de Cleopatra. Museo Real de Ontario.

Nació en Alejandría en el año 69 a.C. Fue la última de la dinastía de los Ptolomeos, fundada por un comandante de Alejandro Magno 300 años antes. Debido a la política de matrimonios entre hermanos de esta dinastía, lo más probable es que fuese completamente griega. Desde pequeña fue criada para ser reina y lo consiguió a los 17 años, a pesar de los múltiples intentos de sus hermanos para destronarla y matarla. Sabemos que hablaba griego, hebreo, sirio, arameo y algo de latín. Además, fue la única de su familia que aprendió egipcio, lo que ayudó a granjearse el respeto y apoyo de los egipcios, que seguían viendo a los Ptolomeos como extranjeros.

En todo momento pretendió devolver a Egipto su época dorada y evitar la política imperialista que Roma estaba llevando en aquel momento. Se unió a Julio César para poder ganar la guerra civil contra sus hermanos y así ser reina. Tuvo un hijo con él, Cicerón, con el que aseguró el futuro de la dinastía y la alianza con Roma. Después de los Idus de Marzo, en Roma comenzó otra guerra civil. Marco Antonio fue a buscar la ayuda de Cleopatra y de ahí nació otra alianza que duró diez años. El romano cedió a Egipto varios territorios, que volvió a tener la extensión de tiempos de Alejandro Magno. A cambio, Cleopatra ayudó económica y militarmente a Marco Antonio en la guerra civil.

Después de que  Augusto Octavio declarase la guerra a Egipto y ganase varias batallas ambos acabaron suicidándose. Marco Antonio porque creía que Cleopatra estaba muerta. Cleopatra para no ser capturada, aunque los últimos datos conocidos apuntan más a un asesinato.

¿De dónde nace la leyenda?

Todas las fuentes sobre Cleopatra que conocemos provienen de Roma, sus enemigos, además ninguno es de la época en la que ella vivió. Ya desde su alianza con Julio César, el pueblo romano comenzó a ver con malos ojos a Cleopatra, pero no es hasta su unión con Marco Antonio, con el que terminó casándose y teniendo tres hijos, cuando Augusto Octavio levantó una política de deslegitimación contra Cleopatra para así debilitar a su enemigo y hacerse con el poder. Fueron en esos momentos en los que nació la leyenda negra de Cleopatra. La llamaban la “reina ramera” y su frivolidad y manejo de los venenos era conocida por toda Roma.

Utilizaron a la reina egipcia para encarnar la antítesis del ideal de la mujer romana: maternal y al servicio de su marido. Ideal que siempre ha sido representado por Livia, la esposa de Augusto Octavio. Una sociedad patriarcal como la romana no va a aceptar nunca una mujer fuerte y con ambiciones como Cleopatra.

Se crearon historias y falacias para generar el odio del pueblo contra ella y así legitimar la guerra proclamada contra Egipto después de que Marco Antonio repudiase a su esposa Octavia, hermana de Octavio. Una guerra que acabó en el suicidio de Marco Antonio y Cleopatra y Egipto convertido en una provincia romana. El triunfo de la sociedad occidental y el poder masculino sobre oriente y el poder de la mujer.

La moral romana fue heredada por la cristiana, y con ella el relato de Cleopatra y todo lo que representa. La leyenda ha crecido con el tiempo, y una de las cosas que se añadieron posteriormente fue la gran belleza de Cleopatra. Las pocas fuentes que conocemos jamás hablaron de la belleza de la reina, si no de su gran atractivo debido a su inteligencia y carisma. Pero parece que la sociedad machista no es capaz de entender que una mujer llegue al poder si no es por sus “armas de mujer”, es decir, su cara bonita y la manipulación a través del sexo. Así, poco a poco y con ayuda de la ficción se creó toda la leyenda de Cleopatra que reproducimos sin cuestionarnos y sin darnos cuenta de que se trata de una historia sexista creada por la gran máquina de propaganda romana.

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Elizabeth Taylor como Cleopatra en la película Cleopatra (1963)

Una historia feminista

¿Por qué Julio César ha pasado a la posteridad como un gran estratega y Cleopatra como una manipuladora? ¿Por qué todos conocemos el mito de Rómulo y Remo y la fundación de Roma pero no que para ello raptaron y violaron a todas las mujeres de la tribu de los sabinos?  Es por esto y por muchas cosas más que cada día se hace más evidente la necesidad de una historia feminista que saque a la luz la historia de las mujeres.

 

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