Espacio seguro

Testimonio #11

Hace un par de meses conocí a un chico estando de fiesta. Esa misma noche nos liamos y, como suele pasar, nos dimos el número. A partir de ese día comenzamos a hablar todos los días. Me despertaba con un mensaje suyo y no me iba a dormir sin sus buenas noches. Todo parecía ir bien. Cada vez confiaba más en él y disfrutaba más de su «compañía». Por ello decidimos quedar. Un día fui a su casa. Creo que no hace falta decir para qué. La cosa es que cuando llegué, nos pusimos una película (qué cliché todo, ¿no?) y al rato comenzamos a liarnos. La situación comenzó a ir a más y, en un primer momento, me gustaba, quería seguir. Pero llegó un momento en que dejé de disfrutar. Yo no me he acostado con muchos chicos, por lo que aún me duele cuando me penetran. Le pedí que por favor parara, que no me estaba gustando. Él insistió para que siguiéramos y dijo que si cambiábamos de postura me relajaría más. Pero no fue así.

Yo cada vez estaba más nerviosa porque de verdad quería que parara. Pero él no paró. Siguió a pesar de mis súplicas, de que estaba casi llorando. Y no paró hasta, literalmente, destrozarme. A la mañana siguiente, me bloqueó y no volví a saber nada más de él.

Nunca he hablado de esto con nadie, mucho menos «en público». Me arrepiento muchísimo de no haberlo denunciado, aunque supongo que nadie me habría dado credibilidad, porque, al fin y al cabo, al principio sí que quería, ¿verdad? Sería una calientapollas más. No me considero una persona con mucha autoestima, pero, sin duda, la poca que tenía murió esa tarde. Desde entonces siento que me ahogo en un vaso de agua. Tengo ganas de llorar a todas horas, y me cuesta muchísimo confiar en cualquier tío (lo cual es muy irónico porque también tengo la sensación de tener que gustarles y complacerles en todo para que no me hagan daño otra vez). Me expreso fatal, pero necesitaba compartirlo. Ojalá nadie tenga que pasar por esto.

Anónima

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: