Sociedad

¿Por qué nos maquillamos?

Hace poco más de un mes me vi en la situación de tener que realizar muchas entrevistas de trabajo. Fueron dos semanas en las que yo tenía que lucir perfecta. Pasaba cerca de una hora maquillándome todos los días y, aunque es algo que normalmente disfruto haciendo, empecé a preguntarme: ¿Por qué estás haciendo esto?

¿Por qué tengo que lucir perfecta para una entrevista de trabajo? ¿Es que mi valía, mis conocimientos, no valen de nada si tengo granos en la cara? Era una situación en la que no me maquillaba porque quisiera hacerlo, sino porque tenía que hacerlo para encajar, para lucir “bien” y no “cansada”, para esconder mis cicatrices de acné y las rojeces de mi piel. Para que mis labios parecieran más gruesos de lo que realmente son y esconder los círculos negros debajo de mis ojos. Todo este periodo de tiempo en el que yo me forcé a mi misma a maquillarme me hice una pregunta que había evitado plantearme antes: ¿por qué me maquillo? La respuesta no fue difícil de encontrar. Me maquillo para que la sociedad me acepte.

Muchas habréis leído eso y habréis pensado que es una absurdez, que vosotras os maquilláis porque queréis y no porque os lo impone la sociedad, así que, antes de entrar en materia, os quiero decir a todas que este artículo es, ante todo, una crítica a la imposición del maquillaje y no hacia las personas que se maquillan. 

No os miento cuando os digo que, exceptuando aquellas dos semanas, disfruto de verdad con el maquillaje. Pintar siempre ha sido algo que me relajaba y con el maquillaje consigo el mismo efecto. Podríamos decir que te permite expresar lo que llevas dentro. Así que, sí, soy de las que piensan que del maquillaje también salen obras de arte. Sin embargo, no creo que todas las mujeres usen el maquillaje porque disfruten haciéndolo. Ahora que trabajo voy maquillada cuando me apetece y cuando no, no lo hago. Curiosamente, los días que decido no hacerlo, varias veces mantengo esta conversación:

—¿Y vas a ir así al trabajo?

—Así, ¿cómo?

—Pues sin maquillar.

Así que, pongámonos las gafas violetas y seamos honestos. Si la gente me hace esa pregunta es porque soy una mujer y el hecho de que una mujer deba ir maquillada al trabajo, cuando sale de fiesta o, en fin, cuando sale a la calle, sí me parece algo preocupante y digno de reflexión.

Fuente: Feminista ilustrada

Me parece preocupante que una niña de 13 años sienta la necesidad de echarse maquillaje antes de ir a clase porque considere que su cara no es válida porque tiene granos. Me parece preocupante que una mujer de 50 años se sienta horrible cuando no lleva maquillaje porque cree que sus arrugas y sus manchas en la piel no son válidas. Me parece preocupante que las mujeres sintamos, constantemente, que tenemos que encajar y ser perfectas.

Mujer, tú que me estás leyendo, tus arrugas son válidas así como tus manchas y tus cicatrices. Son válidas tus pecas, tus cejas irregulares, tus labios finos y tus ojeras. Son válidas tus pestañas cortas, tus mofletes inflados y tu cara delgada. No tenéis que encajar en el cánon de la mujer perfecta porque te aseguro que tu piel caída, tus pelos, tu cuerpo es válido. Toda tú eres válida porque no debes cumplir con la belleza impuesta, lo único que debes hacer es ser libre. Tienes todo el derecho a pintarte los labios de azul o de no pintarte en absoluto si es lo que deseas hacer. Tienes todo el derecho del mundo a ponerte un crop top si tienes barriga y de ir con falda si tienes pelos en las piernas. Tienes derecho a ser libre sin que nadie te juzgue por ello.

Tristemente para todas nosotras esto no sucederá, no van a dejar de juzgarnos. Pero solo quisiera recordarte que tu cara sin maquillar no significa que dejes de ser atractiva ni que seas menos profesional. Significa que tú tomas tus propias decisiones, que te cuestionas lo que te imponen y es por eso, mujer, que escucharás cosas que te harán daño. Siempre habrá alguien que te juzgará por tratar de romper con todo eso que te coarta.

Voy a mi trabajo sin maquillar porque no quiero hacerlo, otras veces me pinto los labios. Otras veces solo me pongo máscara de pestañas. Pero sé que lo hago porque verdaderamente lo deseo. Soy consciente de que, a veces, mis labios me gustan más cuando están perfilados y pintados. Soy consciente de que cuando lo hago me coloco justo donde quieren que esté y que por eso me siento segura. Soy consciente de que cuando me maquillo me siento bella porque es lo que durante toda mi vida he aprendido. Por eso a veces me gusta realizar una terapia de choque conmigo misma, dejar el maquillaje durante un tiempo y observarme. A mi piel enrojecida, mis granos, mis ojeras, mis cejas con calvas y mis labios finos.

Tengo una frase grabada en mi mente y que me acompaña siempre: quien no se mueve no siente las cadenas. Con 15 años yo estaba encadenada y no lo sabía. Estaba en mi cueva, observando las sombras pensando que esa era la única realidad. Pensando que si yo no tenía una talla específica nadie me querría. Pensando que si me salían granos mi cara era horrible. Pensando que mis ojos, sin delineador, parecían cansados. A mi yo de 15 años le habría sido útil leer un texto como este. Quizá por eso lo escribo. Ojalá este texto ayude a otras mujeres a sentir sus cadenas y a resistirse a ellas. Ojalá este texto os haga pensar y cambiar la forma en la que veis el mundo, ojalá la idea de que sois válidas, seáis como seáis, os acompañe toda la vida porque os aseguro que cuando os pongáis las gafas violetas no os las volveréis a quitar jamás.

 

 

Sin comentarios

  • Anónimo

    Bravo , bravo!!! me ha gustado mucho tu articulo. Creo que el tono es muy adecuado. Asi deben ser las cosas, que cada una se sienta libre para estar, presentarse y relacionarse en sociedad como crea conveniente y según se sienta. A veces apetecera hacerlo sin pintar y otras pintada.

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