El cine narrativo no lo inició Méliès sino una mujer

Hoy nos ponemos las gafas violetas para analizar la historia del cine y los inicios de la narrativa cinematográfica.

El 28 de diciembre de 1895 los hermanos Lumiérè presentan al mundo su gran invento: el cinematógrafo. Un aparato capaz de reproducir imágenes en movimiento. No parece suponer nada nuevo para el mundo pues en el año 1891 Edison mostraría al público el Kinetoscopio, un aparato que cortas secuencias para el disfrute de un único usuario a cambio de un penique. Sin embargo, y a pesar del precedente americano, el cinematógrafo iniciaría una próspera y larga tradición cultural que se convertiría poco después en una de las mayores industrias del ocio: El Cine. ¿Por qué? Este aparato conseguía algo que el americano no, podía reproducir imágenes en movimiento para un conjunto de espectadores creando una experiencia colectiva.

Este primer cine sería bastante básico mostrándonos escenas que nos remiten a momentos de la vida cotidiana como obreros saliendo de la fábrica, un tren pasando o unos padres dando de comer a su pequeño bebé. Todo ello mediante un único corte. Se trataba de un cine más próximo a lo documental. Un cine cuyo auge duraría bien poco y que dio paso a lo que se conoce como cine narrativo, es decir, que contiene una historia o narrativa hilada como una cadena de acontecimientos causa-efecto que transcurre en el tiempo y en el espacio. Los historiadores en materia no logran coincidir en quién fue la persona que dio inicio a esta corriente. Sin embargo, casi todos concurren que su predecesor y que, por tanto, se consolida como el primer autor en realizar modificaciones en el relato para conseguir esta sucesión causa-efecto es George Méliès. El apodado como mago de Montreuil comienza a crear historias ficticias e introduce en ellas efectos especiales hechos a base de escenarios, maquillaje y cortes en los planos, algo que supone una modificación en la historia que pasa a tener narrativa. Su primera película,  Le cauchemar (Una pesadilla), datada de 1896 da buena muestra de esto.

Pues bien, que Méliès fuese el primero en emplear efectos especiales y en crear narrativa en sus obras podría no ser cierto. Un autor podría haberlo hecho antes que él e incluso de manera más obvia. Más bien una autora: Alice Guy.

Alice Guy Blaché (d/w/p/o). BEL

Alice Guy Blanché fue una directora y productora francesa. En el año 1895 comienza a trabajar como secretaria para León Gaumont, uno de los pioneros de la industria cinematográfica, que tras ser invitado por los hermanos Lumiérè a la primera proyección del cinematógrafo, decidió comprarlo y mejorarlo para poder rentabilizar su uso. Cansada de la monotonía de las historias de las películas de los Lumiérè, Alice Guy propone a su jefe utilizar el aparato para crear pequeñas historias. Gaumont, que consideraba el cinematógrafo un juguete de niños le permitió crear una primera película que vería la luz en 1896, pocas semanas antes de que Méliès presentase la suya. En la película, de título La Fée aux Choux (La hada de los repollos) podemos observar cómo una señora caracterizada de hada saca literalmente a bebés de repollos. Una película grabada en varios cortes con la aparición de customización, decorados y efectos especiales en la que se percibe una historia que goza de continuidad.

¿Os suena? ¿No es todo lo que habría conseguido proyectar Méliès pero antes que él? Lo cierto es que, apoyándonos en este hecho y siguiendo la tradicional forma que tiene la historia de asignar hechos, sería Alice Guy el primer precedente del cine narrativo y la primera cineasta en utilizar efectos especiales en una producción.

Alice Guy Blaché (d/w/p/o) on set. AMPAS

El éxito que esta primera película supuso para las ventas de la compañía Gaumont fue gratificante. De esta forma, Gaumont decide invertir en el negocio de la producción cinematográfica y encarga a Alice la supervisión y creación de un alto número de películas mudas, llegando a colocarla a la cabeza de Gaumont Film Productions.

En 1907 se casó con Herbert Blanché y se trasladó a Estados Unidos donde interrumpió su carrera como realizadora para cuidar de su hijo. Aburrida de la vida doméstica, en 1910 funda su propia compañía cinematográfica, Solax Company, en la que dirigió y produjo desde dramas hasta westerns. En cuatro años la compañía produjo 352 películas de las cuales 50 fueron dirigidas por la cineasta.

En 1919 se le hace imposible seguir compitiendo con la industria de Hollywood, en ese entonces puntera, y se ve obligada a trabajar para compañías más poderosas. El mundo del cine se tornaba cada vez más masculino. Una industria donde ser mujer y producir películas era complicado. Con la quiebra de su compañía ese mismo año finaliza su carrera dentro del cine. A partir de ese momento se dedicaría a dar charlas públicas sobre el cine y sus comienzos.

A su muerte, la mayor parte de su obra se atribuye a su marido y el resto a León Gaumont, quedando invisibilizada a ojos de la historia. La que podría considerarse como la madre del cine narrativo y los efectos especiales queda coartada por George Méliès que pasará a considerarse como el primer narrador de la historia del cine.


La historia del cine es otro ejemplo más de la masculinización histórica y del androcentrismo de la industria cultural. No es Alice Guy Blanché la única cineasta olvidada. Muchas otras han dirigido e innovado en el séptimo arte sin reconocimiento. Sin embargo, gracias a proyectos como Women Film Pioneers poco a poco se va reconociendo la identidad de estas artista. Dicho proyecto se plantea como un directorio que recoge nombre, vida y obra de todas aquellas mujeres que hicieron cine y que la historia ha borrado.  

A continuación os dejamos un maravilloso Time Line donde, además de observar los hitos más importantes de la vida de Alice Guy podréis ver toda su filmografía.

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