El riesgo de usar pastillas adelgazantes

El ideal femenino de la belleza acaba con muchas de nosotras. No es nada nuevo que las mujeres sufren una enorme presión física. Son muchos los agentes sociales, como la publicidad, el cine, la moda o la televisión, los que favorecen la creación de un canon de belleza femenina irreal. Así, se distribuye la idea de que una mujer es bella cuando es delgada, joven, con pechos… Este canon mina la autoestima de niñas, adolescentes y mujeres sometidas a una gran presión para seguir este ideal de perfección. La realidad es que es muy complicado conseguir un cuerpo como el que la sociedad demanda, incluso para aquellas que parecen  tenerlo. Es un sacrificio.

Son muy conocidos, cada vez más, los casos que llevan a jóvenes (y no tan jóvenes) a sufrir episodios de trastornos alimenticios por culpa de este canon social. Que el ideal de mujer sea la delgadez afecta a un importante número de mujeres que pasan a ser consideradas como “gordas”. Ser gorda no es algo que esté

Katy Perry posa para Vogue
Foto cogida de Europa FM

 definido. No es un término que se aplique solo a personas con obesidad o sobrepeso, sino que, en el caso de la mujer, es muy difícil no ser gordas. Hay llamativos ejemplos cómo cuando el pasado septiembre se creó un revuelo mediático en torno a la famosa cantante Katy Perry, a quien llamaron gorda de manera despectiva a raíz de unas fotos publicadas en la playa, a pesar de que realmente no lo sea y, aunque lo fuese, no sería nada malo. Lo único que se consigue con esto es que, inseguras, recurran a métodos insanos para tratar de entrar en ese circulo de belleza.

Los trastornos alimenticios tal vez sea el ejemplo más extremo en el que pueden finalizar estos casos, pero existen otra clase de métodos que las mujeres emplean para poder adelgazar o mantenerse en línea y que pueden tener serios efectos para la salud, como por ejemplo las pastillas adelgazantes.

Los suplementos dietéticos adelgazantes son unos productos ayudan a bajar de peso mediante la absorción de grasas o de carbohidratos, reducción del apetito o aceleración del metabolismo. Sin embargo, quienes venden estos productos no han podido probar su funcionamiento.

En un artículo publicado en la revista American Journal of Public Health, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) advierte de ciertos peligros que este tipo de suplementos pueden causar en la salud. Se trata de “fármacos” vendidos en miles de páginas de internet (o incluso en supermercados) y que, en muchas ocasiones, no han pasado ningún tipo de control sanitario. Esto ocurre porque, de cara al mercado, no son presentados como fármacos sino como suplementos alimenticios. Este tipo de suplementos podrían causar graves efectos secundarios y generar problemas en sistemas como el cardiovascular, renal o el endocrino.

Debido a la presión que existe sobre el cuerpo de las mujeres, este tipo de “soluciones milagrosas” ha conseguido abrirse un importante hueco con ellas como público objetivo. Se venden como comprimidos o dosis capaces de hacer perder una gran cantidad de peso en poco tiempo. Una propuesta que viene como anillo al dedo para aquellas que desean poder entrar dentro de los cánones de belleza y que podría resultar fatal para el organismo.  

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