Cultura

Christian Grey o cómo nos venden maltrato camuflado de romance

Hace poco que salió el trailer de la tercera entrega de la saga Cincuenta Sombras de Grey, Cincuenta Sombras Liberadas, y hemos vuelto a escuchar y a ver a Christian Grey por todas partes. Otra vez.

Solamente el tráiler ya tiene actitudes muy criticables pero vamos a dejar a parte todo este tema del control de Christian Grey sobre Ana, la idea de que Ana tiene que ser protegida y esa rivalidad entre mujeres que vemos en el tráiler. Vamos a lo importante. Siento ser la aguafiestas aquí pero, chicas, esto no es amor. Por mucho que os quieran vender la moto, por mucho que pinten a Christian Grey como un hombre con un pasado difícil para justificar su actitud, lo siento, pero no. Es abusivo y controlador. 

Están vendiéndonos abuso camuflado bajo la imagen del BDSM, eso para empezar. Sí, hay fustas, bolas chinas y lazos pero eso no es BDSM. El caso es que vender maltrato en forma de BDSM es muy fácil cuando los que reciben el mensaje son personas que desconocen cómo funciona realmente. Obviamente, no es la primera vez que sucede pero sí es la primera vez que algo así tiene tantísimo éxito. Sobretodo éxito entre mujeres adolescentes.

Hablamos con Petunia sobre la mala representación de esta práctica sexual en Cincuenta Sombras y nos explica por qué lo que nos venden desde la película y los libros no es, en ningún caso, BDSM como pensamos.

La única parte que está, y debe estar presente siempre en el BDSM, es el consentimiento mutuo, la confianza y la comunicación constante.  En 50S no hay ninguna de las tres. Es un poco de latigazos, un poco de golpes de vara y mucho sexo. Lo cual es bastante triste. Porque el resto es abuso como el que tendría cualquier relación tóxica de maltrato. El problema principal es la falta de diferenciación entre lo que es BDSM y lo que es un abuso por una de las partes. Y que eso «justifique» comportamientos porque «forman parte del juego». Que no lo hacen.

Es preocupante que las lectoras (y hablo en femenino porque la mayor parte sus lectores son de género femenino) de estos libros no hayan sido capaz de observar en ellos una clara actitud machista y abusiva por parte de Christian Grey.  Por ejemplo, veamos un extracto de este libro en donde vemos estas tendencias del protagonista:

—¿Confías en mí? —me pregunta.
Asiento con los ojos muy abiertos, con el corazón rebotándome en las costillas y la sangre tronando por todo mi cuerpo. Estira el brazo y del bolsillo del pantalón saca su corbata de seda gris […] Se sienta rápidamente a horcajadas sobre mí y me ata las muñecas, pero esta vez anuda el otro extremo de la corbata a un barrote del cabezal blanco de hierro […]
—Mejor así —murmura.
Esboza una maliciosa sonrisa de superioridad. Se inclina y empieza a desatarme una zapatilla. Oh, no… no… los pies no. Acabo de correr.
—No —protesto y doy patadas para que me suelte.
Se detiene.
—Si forcejeas, te ataré también los pies, Anastasia. Si haces el menor ruido, te amordazaré. No abras la boca.

Como se puede observar, Anastasia, la protagonista, le dice expresamente que no, que pare. La respuesta de Christian Grey creo que lo dice todo. Al contrario de lo que pueda pensar la gente, esta no es una actuación de un Amo, que es lo que el propio Grey dice ser. Petunia lo explica muy bien:

Eso es impensable. Christian grey la llama sumisa y se refiere a sí mismo como amo, pero no actúa como tal. Christian Grey no se limita a abusar de su posición de amo en la cama. Este señor es todo un cuadro de tendencias insanas, psicopáticas, controladoras, manipuladoras y abusivas. Christian Grey la persigue y localiza sin su consentimiento, limita sus amistades (a las que investiga vía sus contactos), aislándola de su familia y amigos bajo la amenaza de abandonarla y comprando su afecto con regalos, la emborracha para acostarse con ella, ignora la palabra de seguridad o la hace sentir mal por utilizarla.

Así que, imaginad que vuestra amiga os dice que su nuevo novio se cuela en su casa sin haberle dicho dónde vive, localiza dónde está a través de su teléfono, le fuerza a tener sexo a pesar de negarse, un novio que cambia la apariencia de tu amiga a su gusto, que compra la empresa donde ella trabaja para ser su jefe y que investiga sobre su vida para saber dónde está durante todo el día. Suena un poco obsesivo y controlador, ¿no? Es exactamente lo que hace Christian Grey y, sin embargo, ha parecido enamorar a las mujeres, las jóvenes y las no tan jóvenes.

¿Hasta qué punto ha llegado el problema del machismo que incluso las mujeres más jóvenes ven esto como si fuera amor? ¿Hasta qué punto vamos a seguir romantizando actuaciones abusivas de este calibre? ¿Hasta qué punto vamos a seguir justificando la actitud de Christian Grey por el simple hecho de que durante su vida sufrió abusos? Lo siento, pero nada justifica ser machista, misógino, abusivo y maltratado. Sí, Christian Grey es un maltratador pero no lo es porque haya sufrido durante su vida, cosa que obviamente es un agravante, pero no hay nada que lo justifique más allá del patriarcado.

En Cincuenta Sombras nos están vendiendo un romance tóxico y maltrato sistemático vestido de BDSM, una práctica sexual que, como hemos visto, ni siquiera consiguen representar adecuadamente. Es peligroso que las mujeres vean estas películas con buenos ojos y las acepten como amor. Es necesario enseñar y hacer pedagogía porque solo así conseguimos construir una base de conocimiento feminista para ver las cosas bajo un cristal violeta.

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