¿Sabías que el flujo vaginal habla de nuestra salud?

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En primer lugar, es importante aclarar que nos vamos a referir a nuestro flujo cuando no tenemos la menstruación, es decir, cuando no sangramos.

¿Qué es el flujo vaginal? Es una función corporal normal y saludable, tiene como fin limpiar, proteger y mantener húmeda la vagina. El color, textura y olor varían según la persona, sus circunstancias, etapa de la vida o el momento del ciclo menstrual en el que se encuentre. En general, un flujo sano puede variar entre ser más acuoso, ligeramente pegajoso, más espeso, color transparente, blanco o amarillento, no oler nada o presentar un ligero olor. No obstante, una variación de estas características no tiene por qué necesariamente significar que algo va mal, por lo que es normal tener dudas para comprender qué dice nuestro flujo.

Vamos a analizar las diferentes particularidades.

COLOR

Blanco
El color blanco es perfectamente normal siempre y cuando sea una cantidad moderada y la textura de la secreción no sea extraña, es decir, ni muy acuosa ni muy densa. Si presenta una consistencia muy espesa o viene acompañada de picazón, dolor o hedor muy fuertes, podría ser señal de candidiasis, una infección producida por hongos que es tratable y que necesita atención médica para no agravarse.

Amarillo
En general, es un color normal si presenta una textura regular. Si viene acompañado de dolor abdominal, irritación y hedor fuerte, puede ser signo de infección como triconiasis, clamidia o vaginosis bacteriana. Todas necesitan atención médica cuanto antes porque pueden degenerar en algo grave.

Transparente
La transparencia del flujo es señal de que todo está normal. Generalmente, si va acompañado de una textura usual, no existiría ningún problema si presenta esta particularidad. Es normal que se vuelva un poco más ‘‘cremoso’’ si se acerca la menstruación.

Marrón / rosa
Aunque esto pueda resultar muy alarmante, existe la posibilidad de que sea el resultado de sangre residual del periodo menstrual, es decir, sangre acumulada que se expulsa tarde. Si se trata de un episodio esporádico, no habría que preocuparse. Sin embargo, no hay que confiarse. Puede deberse a la ovulación, ser un signo de embarazo, de aborto involuntario y, en los casos más graves, un pólipo o un signo de cáncer de cuello uterino. Con este color es necesario estar muy pendiente.

Verde
Este color casi siempre indica infección o una inflamación y requiere atención inmediata. Suele venir acompañado de hedor e picazón y puede deberse a gonorrea, clamidia, tricomoniasis, vaginiosis bacteriana, adnexitis, salpingitis, oofortitis o endometritis.

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TEXTURA Y CANTIDAD

Acuoso
El flujo de algunas mujeres puede ser más acuoso de lo usual o presentar estas características los días antes de la menstruación. No obstante, si este estado es frecuente podría ser señal de un problema y más si se asemeja a la textura de una clara de huevo. Podría ser vaginosis bacteriana, pero es necesario acudir al médico para un diagnóstico seguro, pues la acuosidad puede dar lugar a confusión.

Denso
Una mayor densidad en el flujo no tiene por qué significar problemas. El uso de medicamentos o de la píldora puede propiciar que esté más concentrado. Si presenta mal olor o es pegajoso, puede tratarse de una reacción alérgica a químicos o una alta sensibilidad en la zona.

Grumoso
Si el flujo presenta grumos o una especie de moco pegajoso como si fuera pegamento, es necesario tener cuidado. Hay muchas probabilidades de que se trate de una infección.

Muy abundante
Es normal tener un flujo más abundante debido a estar próximas a los días de menstruación, al uso de medicamentos, a la excitación, entre otros. No obstante, si se vuelve muy abundante puede ser leucorrea y hay dos tipos diferentes.

Leucorrea fisiológica: Se debe a factores físicos como la excitación o el nerviosismo y no tiene por qué conllevar ninguna patología o infección.
Leucorrea patológica: Puede deberse a una infección, una mala nutrición, a la presencia extraña de un objeto en la vagina (un tampón olvidado o un dispositivo intrauterino), etc.

Muy escaso
Puede ser causa de la sequedad vaginal, un problema muy frecuente entre las mujeres. Aunque esto afecte a un porcentaje muy alto de la población, no deja de ser problemático a la hora de tener relaciones sexuales, por ejemplo. Esto generalmente no tiene que ver con enfermedades o infecciones, pero en algún caso podría deberse a un desajuste hormonal o tiroides.

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Como hemos citado con anterioridad, las circunstancias también son determinantes y condicionan.

Estado emocional: El estrés, la ansiedad, una tristeza prolongada, etc., pueden propiciar un cambio en las características de nuestro flujo en cuanto a cantidad, es usual que se vuelva más abundante.

Ovulación: Depende del momento de ovulación en el que nos encontremos, se puede volver más acuoso y más abundante pero nunca acompañado de hedor o dolor.

Higiene íntima: Descuidar nuestra higiene puede propiciar un flujo más oloroso e incluso un poco más amarillento, por lo que es necesario limpiar bien con el papel higiénico, usar toallitas que respeten el pH de la vagina (¡importante!), cambiar la compresa o el tampón con mucha regularidad (o limpiar bien la copa menstrual), utilizar jabones y geles neutros, entre otros.

Alcohol y azúcar: Una ingesta muy asidua de estos productos puede producir infección y desajustes en el flujo, por lo que hay que procurar un consumo moderado.

Ropa: En un primer momento podríamos pasar por alto la ropa que usamos, pero influye directamente en nuestra salud vaginal. La elección de los tejidos y lo apretada u holgada que nos quede nuestra ropa interior es determinante. Debemos procurar velar por nuestra comodidad, evitar prendas que nos opriman y telas como el nylon que retienen mucho el calor y pueden causar hongos.

Excitación / eyaculación femenina: Es normal que nuestro flujo aumente considerablemente en momentos en los que estamos excitadas, ya que también funciona como lubricante natural. No obstante, tendría que ser más abundante y en ningún caso mutar su color o tener un hedor muy fuerte. En el caso de tener un orgasmo es normal generar una cantidad mayor de flujo y esto depende de cada mujer.

Medicamentos: Los medicamentos suelen tener muchos efectos secundarios y es entendible que en alguna ocasión cambien nuestro flujo. Además, las pastillas anticonceptivas pueden hacer que el flujo se vuelva más acuoso y abundante. Si la persona se encuentra tomando hormonas, su flujo también sufriría cambios considerables.

Como ya hemos citado con anterioridad, también se puede deber a una infección, enfermedad o embarazo, asi que es muy importante estar pendiente y mantener la calma.

Aun así, si no estáis seguras de qué os pasa o queréis un diagnóstico seguro y claro, no dudéis en ir al médico sin ningún tipo de vergüenza o tabú, es perfectamente normal. Es muy importante comprender nuestro cuerpo y aprender, entre otras cosas, cómo funciona nuestro flujo vaginal.

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¡No tengáis miedo de los médicos! Y que no os pase lo que a Jane en Jane The Virgin…| cwtv.com

 

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