Cultura

La hipocresía de los Goya

Mucho se ha hablado estos últimos días de lo desastrosa que pudo resultar la que ha sido categorizada por los medios como “La peor Gala de los Goya de la historia”. Esto se ha debido a la actuación de los presentadores Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes, cómicos reconocidos por monólogos, apariciones en contenido de humor y, sobre todo, por ser protagonistas de uno de los programas cómicos más longevos y aclamados, la Hora Chanante, que en mayo del año pasado celebraba sus 15 años. Algunos, como el periodista Carlos Prieto en un artículo para El Confidencial , se atreven incluso a catalogarlo de “desastre cómico”.  Y es que se culpa al dúo cómico de falta de ritmo, poca gracia e incapacidad para pilotar unos consagrados premios cinematográficos que este año han celebrado su 32 edición.

Foto: Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes en la alfombra roja (Reuters)
El dúo chanante. Fuente: El Confidencial.

Parece que la caravana histórica siempre repite los mismos fallos y, una vez más, cuando las mujeres brillan y muestran logros, la actuación masculina tapa todo rastro de importancia eclipsando hechos tan relevantes como los que sucedieran la noche del pasado  sábado 3 de febrero.

Una gala de los Goya que, a pesar de pasar a la historia como una de “las peores”, supone un importante logro en lo que a lucha feminista respecta. Esto es así debido a que diez mujeres recogieron premios (de un total 28 categorías). Una cifra que, aunque significativa en comparación a otros años, no deja de recordar la importante brecha que existe en este ámbito entre hombres y mujeres. Y, es que, no debemos olvidar que del total de nominados tan solo un 27% eran mujeres. Todo esto teniendo en cuenta que por edición las mujeres se llevan un mínimo de tres Goyas, que son aquellos designados específicamente para ellas y se concretan en las categorías de mejor actriz protagonista, mejor actriz de reparto y mejor actriz revelación.

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Fuente: Fotogramas

Hecho destacable también el que los Goyas a mejor dirección y mejor dirección novel se los llevasen Isabel Coixet (La Librería) y Carla Simón (Verano 1993), teniendo en cuenta que desde el año 2010, en que Mar Coll consiguiera el Goya a mejor dirección novel con Tres dies amb la familia, ninguna mujer se hubiese hecho con un premio a mejor dirección. También se debe tener en cuenta que este 2017 ha sido el año en que menor porcentaje de dirección cinematográfica femenina se ha registrado. Un triste 9% que contrasta con un 19% en pasados años, lo que supone que tan solo 14 de los 157 lanzamientos comerciales fueron dirigidos por mujeres. Y de estas 14 películas mencionadas, tan solo las dirigidas por las directoras galardonadas han superado una cifra de más de cinco dígitos de recaudación en taquilla. Cifras alarmantes que postulan una brecha en cuestión de géneros en lo que respecta a la dirección.

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Un caso que no solo afecta a la cinematografía española y que se extiende, por lo general, al resto de países. Estados Unidos, uno de los países que más película produce al año y que más éxitos cosecha, registraba en 2017 que tan solo un 7% de los éxitos taquilleros (250) fueron dirigidos por mujeres. Tan solo Francia se registra una alta tasa de directoras, si se compara con el resto de países (1 de cada 3 directores son mujer).

Aun así, las conclusiones de las directoras alrededor del mundo son las mismas. Todas coinciden en que, como tuvo a bien decir Leticia Dolera en la entrega de los premios Feroz, «ser directora no es fácil». Y se hace más difícil en una industria dominada por los hombres.

Por tanto, aunque es importante celebrar la victoria de las dos mujeres vencedoras de los Goya a mejor dirección, las cifras nos enseñan la casi ausencia de las mujeres en el sector de la dirección cinematográfica y la escasa representación femenina dentro de este.

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