Sujetadores: cómo llevarlos y elegir tu talla

Anteriormente, en uno de nuestros artículos, reflexionamos sobre la decisión de dejar de llevar sujetadores y también comentamos el mito de pensar que si no llevamos sujetadores el pecho se nos cae. Hoy, sin embargo, queremos daros algunos consejos para todas aquellas personas que decidáis y queráis usarlo. Vamos a ver cuáles son los efectos y riesgos de emplear sujetadores que no se adapten a nuestro cuerpo correctamente, y cómo elegir bien nuestra talla.

Antes de nada, debemos aclarar que un sujetador consta de 3 partes: los tirantes; la banda del contorno, que rodea nuestra espalda; y la copa, donde colocamos el pecho. Veamos entonces los problemas de usar un sujetador inadecuado o inadecuadamente en alguna de estas partes:

1. TIRANTES APRETADOS

Cuando no escogemos una talla correcta, o el sujetador no deja regular bien los tirantes, puede ocurrir, que si es una talla menor a la nuestra, el tirante nos apriete porque no podamos hacerlo más grande, y que si es una tallar mayor, al sentir que nos queda suelto, tendamos a apretar los tirantes para intentar sujetar bien el pecho. Tanto en un caso como en otro, un tirante apretado puede causarnos marcas, rojeces e irritaciones en nuestra piel. Si es un tirante muy fino, además, puede llegar a hacernos heridas en los hombros.

Nuestros pechos están compuestos de grasa y glándulas y se sujetan debido a una serie de ligamentos. Si apretamos mucho los tirantes y estos suben el pecho, lo que estamos haciendo es que la piel se tense y con esto podemos llegar a dañar esos ligamentos. Esto sí que causará flacidez. De manera que, chicas, no por llevar el sujetador más apretado y los pechos pegados a la garganta vamos a impedir que se caiga, de hecho, provocaremos lo contrario.

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2. CONTORNO ESTRECHO O GRANDE

Los tirantes, al contrario de lo que se suele pensar, no son los encargados de soportar nuestro pecho, de hecho, solo cargan con el 20% del peso de nuestras tetas. Así que la elección de una banda de contorno que ni nos apriete, ni quede floja es más esencial de lo que pensamos. Cuando una banda nos queda estrecha, ocurren los mismos problemas que cuando usamos los tirantes apretados, es decir, rojeces y deterioro de los ligamentos, y se dificulta la circulación. Sobre todo destaca que si la banda da de sí, y no se ajusta, puede ocurrir que con el peso de nuestro pecho este se deslice y se salga por debajo de la copa, y al final la tela esté pellizcando parte de la piel y del pecho.

3. Copas pequeñas u holgadas

El efecto que comentábamos antes también puede darse cuando la copa es pequeña y nuestro pecho no entra, lo que puede provocar que el pecho también se salga por arriba, es decir. En el caso de que la copa sea grande, puede crear arrugas, o dobleces que nos rocen y molesten en una zona tan sensible como es el pezón. Pero sobre todo, debemos tener muy en cuenta esta parte del sujetador si usamos uno que tenga aro. Si hemos elegido una talla pequeña, al llevar la banda apretada, los aros se nos incrustarán debajo del pecho, y además parte del pecho se nos saldrá por los lados, ya que el aro debería llegar hasta el lateral justo debajo de la axila. Y si la talla es mayor, los aros pueden llegar demasiado arriba y andarnos molestando o pellizcando en la zona de la axila.

Tanto una situación como otra puede impedir el correcto funcionamiento del sistema linfático. Este está compuesto por los llamados ganglios linfáticos, que son pequeñas esferas conectadas por vasos o conductos que se encargan de eliminar toxinas y sustancias nocivas de nuestro cuerpo, es decir, son una parte esencial de nuestro sistema inmunológico. Si nos fijamos en el recorrido del sistema linfático, vemos que la mayoría de ganglios se acumulan en la zona de la ingle y de la axila. Cuando algo pellizca, se clava o aprieta estas zonas estamos impidiendo que realicen su trabajo y esto puede derivar en retención de líquidos, nódulos o quistes. Y si continuamente usamos sujetadores pequeños que hacen que se nos salgan parte del pecho por los lados podemos causar que parte de la grasa de este se desplace, provocando una especie de michelín debajo de la axila que en realidad es tejido mamario.

Podemos pensar que llevar un sujetador que no sea muy cómodo no es nada grave, pues es como si un día usásemos una camiseta grande, o un pantalón que sea estrecho. Pero si somos conscientes, el sujetador es una prenda que usamos una media de 10 horas al día, los 7 días de la semana, 365 días al año, durante, aproximadamente, 70 años de nuestra vida.  Si hacemos cuentas, vemos que el número de horas es el suficiente como para causarnos daño si no lo empleamos bien. Es más como si usásemos durante años un cinturón que nos apretase o unos zapatos que nos quedasen grandes. De manera que visto lo visto, a diferencia de lo que solemos pensar, esto es muy importante.

Por ello a continuación os contamos cómo elegir bien la talla de nuestro sujetador y que trucos podemos usar para saber si lo llevamos colocado correctamente.

Para empezar debemos saber que hay infinidad de estilos de sujetador en cuanto a la forma que le den al pecho, el tipo de tela que usen, si llevan relleno o no, si son con aros o sin ellos, con tirantes y sin tirantes, incluso algunos tipos de sujetadores son solo dos copas que se adhieren de forma adhesiva. Sea como sean tengamos en cuenta los siguientes consejos:

  • Una vez que nos hemos abrochado el sujetador, debemos poder introducir dos dedos entre nuestra espalda y la banda. Si no podemos es pequeño. Si al abrocharla vemos que se va hacia arriba, eso es que nos queda grande y el propio peso del pecho puede con ella. De manera que la banda del contorno nos debe queda a la altura del pecho, de forma recta y sin apretar demasiado
  • Para saber qué talla usas, con un metro mide el contorno de tu torso justo por debajo del pecho, a la medida resultante debes sumarle 15, este truco sirve para la clasificación de las tallas en España. Si por ejemplo te sale 95cm, la talla de los sujetadores que te quedarán cómodos es la talla 110, aunque si te fijas en la etiqueta pondrá que esa talla en Europa es la 95.
  • Luego hay que elegir copa. Hay dos formas o trucos para saber qué tipo de copa nos conviene, simplemente midiendo el contorno de nuestro cuerpo, esta vez, pasando justo por el pezón, para conocer la mayor medida de nuestro pecho, y ver el resultado a qué talla corresponde si A, B, C, D, E, F o G. Hay tablas donde se puede ver esta comparativa, pero varía mucho de tienda en tienda. Y el segundo truco, el cual es muy práctico, es ver la diferencia de centímetros entre la primera medida que tomaste por debajo del pecho y esta segunda. Cuántos más centímetros de diferencia haya, mayor será tu copa. Si son menos de 10cm, será la copa A, si son hasta 15cm la copa B, si son 20cm la C, y así sucesivamente.
  • Por último, debemos tener en cuenta los corchetes. Sabemos que la mayoría de sujetadores traen tres de ellos, para que podamos regular la banda del contorno. Es fundamental que cuando compremos un sujetador, lo elijamos habiendo visto que nos quedaba cómodo cuando lo teníamos abrochado en el segundo corchete. Por lo general, el pecho es una de las primeras zonas en crecer o adelgazar cuando variamos de peso, si tenemos esto en cuenta, el sujetador nos seguirá siendo útil aun cuando cambiemos de peso.

En resumen, nuestros consejos violetas son: Elije bien tu talla; busca que no te apreté ni que el sujetador quede flojo en ninguna de sus zonas; intenta probar varios modelos de sujetador para ver cuál te resulta más cómo, por ejemplo, probando sujetadores sin aros o deportivos; no lo uses más de 7 horas; quítatelo para dormir; y usa telas que no te causen roces y que permitan a tu piel respirar.

De manera que decidas lo que decidas de llevar o no sujetador, escucha, cuida e intenta aprender todo lo que puedas sobre tu cuerpo, aquí va un dato interesante: nuestras tetas aumentan hasta un 25% su tamaño cuando estamos excitadas, de manera que si estás en un momento intenso con tu pareja no compres sujetadores o tendrás que ir a descambiarlos muy pronto.

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