Agnès Varda, la cineasta precursora de la nouvelle vague

Las mujeres hicieron historia en la última edición de los Oscars cuando Agnès Varda ganó una estatuilla de honor, siendo la primera vez que se le concedía este premio a una mujer. A sus 89 años, fue la candidata más longeva de todas las personas nominadas a los Oscars.

Su filmografía y su trabajo, pionero en el cine feminista, se estudian en las universidades. El primer documental que filmó tiene ya más de sesenta años y es que Varda fue la única mujer del club de directores de la nouvelle vague, un movimiento artístico que se propuso revolucionar la técnica de la producción cinematográfica mundial.

Agnès nació en Bélgica en 1928 y vivió la guerra refugiada en un barco, cerca de Sète. Cuando terminó la guerra estudió Historia del Arte en la Escuela del Louvre y empezó a trabajar como fotógrafa pero su historia con el cine empezó después, cuando volvió a Sète, siendo ya adulta.

Sin conocimientos sobre guion y con lo poco que sabía sobre cine se enfrascó en su primera película, La Pointe Courte (1954), que acabaría siendo la precursora del cine de la nouvelle vague y un éxito entre el círculo de directores franceses. Así empezó su carrera como cineasta, en la que juntaría su pasión por el séptimo arte con el activismo y el feminismo. En un mundo dominado por los hombres, Varda instó a las mujeres a dedicarse a los estudios fílmicos:

¡Salid de las cocinas, de vuestras casas, haceos con las herramientas para hacer películas!

La película que la catapultó al reconocimiento internacional fue Clèo de 5 à 7 . Se convirtió, gracias a ella, a la primera -y única- mujer de esta nueva corriente artística, la nouvelle vague. Gracias a su trabajo, Agnès Varda consiguió, con solo 30 años, ser reconocida como la precursora de este movimiento. De ahí que la conozcamos también como “la abuela de la Nouvelle Vague”.

Es una directora profundamente interesada en las personas excluidas de esta sociedad, un tema que se ve reflejado en sus documentales y películas. Dos trabajos que muestran su interés tanto por la realidad como por la ficción son Sin techo ni ley (1985) o Los espigadores y la espigadora (2000), este último documental Varda refleja a un colectivo de gente que se dedicaba a recoger, fruto de la necesidad y la hambruna, todos aquellos alimentos y objetos que la sociedad dejaba abandonados.

A pesar de todo el reconocimiento mundial, lo cierto es que para ella siempre fue difícil encontrar financiación para sus proyectos. De hecho, admite que preferiría ser más financiada a tan premiada. Es por esto que ha buscado siempre vías alternativas para poder desarrollar su trabajo. Ejemplo de ello es su último proyecto, Caras y lugares, realizada junto al artista JR. Este documental logró financiarse a través de un crowdfunding y gracias al incondicional apoyo de su hija, quien buscó financiación en el MoMa y la Fundación Cartier. Este nuevo proyecto fue todo un éxito y en él retrata a una Francia fuera de lo común:

No queríamos mostrar a gente con propiedades o dinero, sino a la gente normal, esos son los que nos gustan

Como podemos observar, Varda, a pesar del reconocimiento internacional, no olvida que ella es, al fin y al cabo, una cineasta que no hace dinero con su arte. Es una persona, como ella misma admite, cinematográficamente marginal y, a pesar de todo, no deja en el olvido su activismo y discurso feminista. Agnès Varda se ha dedicado, a lo largo de su carrera profesional, a denunciar la falta, no solo de mujeres en el cine, sino también de todas aquellas personas que no encajan en lo que la industria cinematográfica exige.

A su avanzada edad y ya con algún que otro problema de salud, es posible que Caras y lugares sea el último trabajo de Agnès Varda pero su contribución al cine y al feminismo se quedarán con nosotras para recordar que ella no solo ha sido, y es, una artista revolucionaria sino que, además, es una mujer inquieta, con una necesidad vital de experimentar y de luchar por la libertad.

Soy feminista porque creo en los derechos de las mujeres, en su inteligencia, en sus capacidades, en su sentido del humor, en sus posibilidades, en su lugar en la sociedad y en la familia

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