El boy’s club de la política

En el capítulo cuatro de la serie Parks and Recreation, nuestra vivaracha protagonista, Leslie Knope, renuncia a todos sus principios con tal de poder entrar en lo que ella denomina el boy´s club. Cuando nos introduce el concepto, habla de que la política está llena de este tipo de espacios masculinos en los que el acceso a mujeres está restringido.

Cuando Knope habla durante todo el episodio de este espacio exclusivamente masculino, destaca dos cosas imperantes en nuestra sociedad: el compadreo entre hombres y la reserva de los espacios de poder a estos. De esta manera, la serie de Greg Daniels y Michael Schur reconstruye a la perfección las dificultades que tienen que pasar las mujeres para entrar en los entornos políticos, acaparados por hombres. Lugares de donde las mujeres son sistemáticamente excluidas. Son muy pocas las que logran colarse en el sistema político y aún menos las que llegan a puestos de poder. Para hacerlo, para poder entrar en este boy´s club de la política, deben adaptarse a lo que este demanda de ellas, al igual que Leslie Knope tuvo que hacerlo.

Si nos fijamos en el panorama histórico y cultural, podemos observar que existen muy pocas lideres influyentes mujer. Y si las observamos con detenimiento, podremos atisbar como muchas de estas adoptan, tanto física como psicológicamente, actitudes propiamente masculinas. Así, observamos como casi todas lucen un cabello corto y visten traje de chaqueta, la mayoría de veces con pantalón. Y no, no se trata de que cada uno se viste como quiere, se trata de «dar el pego». También se advierte en ellas gestos masculinos. Y tanto sus discursos como su actitud emulan las de un hombre poderoso.

Theresa May

Se trata de un proceso camaleónico  de camuflaje con la finalidad de poder infiltrarse en un sistema que nunca ha sido nuestro. De que hombres poderosos nos den su visto bueno porque piensen que aun siendo mujeres, vamos a actuar como auténticos hombres y que no deben  preocuparse. Por supuesto, esta adaptación a lo masculino tiene su reflejo en las decisiones y políticas que estas mujeres desarrollan y que en nada se distinguen de la tradicional manera varonil de gobernar o ejecutar el poder.  

Esto siempre ha sido así. Ya hablamos del caso concreto de la reina Isabel II de España. Un ejemplo más contemporáneo de esto sería Margaret Tatcher,

 

Margaret Tatcher

que ostento el puesto de primera ministra de Reino Unido durante 11 años (1979-1990). Es imposible negar que como personaje histórico, Tatcher tiene un ganado peso dentro del feminismo. Entrar en el parlamento inglés en plena década de los 70 siendo mujer no era nada fácil. De hecho, muchos fueron los que le echaron en cara a Margaret que no podría gobernar un país tan importante por el hecho de ser una. De hecho, antes de serlo apoyaba las cuestiones relacionadas con la figura de la mujer como el aborto o la subida de las pensiones de las viudas. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que avalar a las mujeres suponía el rechazo inmediato de sus compañeros parlamentarios. Por lo tanto, y para conseguir recibir su apoyo, tomo la decisión de abandonar este tipo de luchas y adaptarse para así poder jugar en la liga de hombres.

La otra manera de poder entrar en el sistema del poder político siendo mujer es aceptando el puesto que te asigna la sociedad. Es decir, convertirte en una mujer modelo. En una personificación del rol femenino. Y hacer política de manera que el status quo segregado se mantenga. Un buen ejemplo sería la ex vicepresidenta de Estados Unidos y actual líder de la oposición Hillary Clinton. Nos basta con fijarnos en su biografía de Twitter para ver como organiza las prioridades de su vida.

Antes que abogada, senadora de los Estados Unidos o candidata a la presidencia, es esposa, madre y abuela, porque una mujer antes que nada es esto.

La coincidencia entre ambas actitudes adoptadas es muy clara: ninguna de las dos afecta al sistema patriarcal o trata de desmontarlo. Por lo tanto, no son una amenaza. En consecuencia, pueden participar del sistema. Los hombres lo aceptan. Eso sí, en caso de que suceda alguna catástrofe será culpa de ellas. Y no por ser unas malas gobernantes o por cometer errores. Por ser mujer. Siempre por ser mujer.

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Para poder entrar en el boy´s club de la política tienes que tomar alguna de estas actitudes. Leslie Knope tuvo que hacerlo. Margaret Tatcher tuvo que hacerlo. Otras como Benazir Bhutto pagaron por no hacerlo.

 

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