La importancia del uso de las imágenes en la lucha feminista

Tras la noticia del asesinato de Laura Luelmo, las redes y los medios de comunicación se llenaron de mensajes e imágenes que visibilizan a la mujer como sujeto indefenso

Hace unas semanas, España entera se conmocionó con la terrible noticia en todos los medios de comunicación tras la aparición del cuerpo sin vida de Laura Luelmo. En pocas horas las redes sociales se llenaban de mensajes de condolencias y solidaridad.

Este no pretende ser un artículo que cuestione las intenciones ni el dolor de quien se solidarizaba con tan terrible feminicidio y difundía las imágenes que van a aparecer a continuación. Por supuesto, tampoco pretende valorar el trabajo de sus creadoras. Si no que pretende realizar una pequeña reflexión sobre el uso de imágenes y el tratamiento de la información que en momentos como este se utilizan para difusión masiva. Probablemente una de las viñetas que más vimos circular por las redes sociales fue esta:

Esta imagen sufrió algunas críticas e incluso fue alterada con el paso de las horas. Es demasiado habitual el uso de imágenes donde se visibiliza a la mujer como niña, víctima, sujeto pasivo e indefenso. La imagen transmite ternura, lástima, miedo. El hecho de mencionar niña independientemente de mujer, como si en este último concepto no englobara al primero, vuelve a colocar el foco de atención en las víctimas potenciales, en las que no están incluidos, por supuesto, niños y hombres. Parece que el mensaje pretende que quien lo lea no se sienta sana y salva, sino asustada y vulnerable, teniendo en cuenta la imagen que acompañaba al texto.

Pasadas las horas, en las redes pudimos ver como se transformaba esta viñeta. En este caso, el mensaje se modifica y diversifica. Por un lado se visibiliza al agresor, tiene un carácter reivindicativo posicionando a éste en uno de los focos. El agresor, causante del horror e invisibilizado en el mensaje anterior aparece ahora en forma de protesta. Por otro, la víctima se difumina en la palabra persona. Este cartel, aunque mucho más inclusivo, se aleja de la de la lucha feminista cuyo objetivo muchas veces es precisamente la visibilización de quienes sufren estas violencias.

Para quien no conozca a estos personajes, son Emma y Lola, dos iconos de la lucha feminista. Sus creadoras tienen un amplio recorrido en esta temática y nada más lejos de la intención sería cuestionar su valía. El único propósito aquí es reflexionar sobre la dinámica en los medios y no sobre la intención de la reivindicación de sus autoras que, por otra parte, publicaron esta viñeta días antes de la desaparición de Laura Luelmo y no con motivo de este suceso. Debemos tener en cuenta que lo más probable es que la mayor parte de la población que usó esta imagen no conozca el histórico feminista de estos iconos.

En ese caso, el mensaje sugiere la necesidad de protección de niñas y mujeres porque son vulnerables. Probablemente esta fue la segunda imagen que más vimos circular por las redes y tampoco parecía hacer referencias a luchas feministas precisamente.

Otra vez el uso de una imagen que acompaña al texto lleva a la reflexión. Desconozco origen en este caso, siento no mencionar a su autora o autor. Aquí vemos una joven preciosa de ojos grandes y labios carnosos. Transmite dolor, ternura, fragilidad, silencio. Por supuesto, no vemos una mujer étnica, gorda o vieja, estas no deben sufrir ni sentirse rotas por la noticia, tampoco vemos por supuesto la imagen de un hombre o un niño llorando, ¿a ellos no les duele?

Sabemos que la comunicación humana es mucho más que palabras ya que la transmisión de la mayor parte de la información es no verbal y paraverbal. Si aislamos esta imagen del contexto y la analizamos desde un punto de vista pedagógico, ¿ustedes enseñarían a sus hijas a decir «no» con esta imagen?

El texto hace alusión a las agresiones sexuales, cabe pensar que este cartel es muy anterior al suceso por el que se ha hecho famoso y sorprendía que se hiciera tan viral en esta ocasión. En ningún caso la víctima fue preguntada ni tiene sentido alguno la utilización de un texto así para una mujer que sale a hacer deporte de su casa y es agredida brutalmente. Obviamente, no fue preguntada.

El foco está, por supuesto, en la mujer y en su vulnerabilidad nuevamente. Ni asomo del agresor, ni sospecha de protesta, de empoderamiento, ni alternativas o propuestas para una solución. El uso de la imagen en las redes no creo pueda considerarse casual, ya sabemos cómo funciona esto y qué difusión se hace a lo que interesa.

La pregunta la tengo, la respuesta se la dejo a quien lee. ¿Por qué no suelen circular imágenes en las redes sociales y medios tradicionales de comunicación,  cuando ocurren estos feminicidios, de la mujer como sujeto activo (no objeto pasivo) en lucha, protagonista de la revolución feminista, que rompe y trasgrede su estereotipo, que se empodera y lidera el camino hacia una solución?

Por el contrario a las viñetas anteriores, este cartel, que sin duda fue también de los más virales en los días posteriores, presenta un mensaje claro y oportuno, probablemente fue creado a ese efecto, cosa que no ocurría en los casos anteriores. La mujer que corre puede tener 14 años o 45 y puede ser de cualquier raza. Lleva la ropa habitual de cualquier corredor o corredora, aunque se aprecia que es una mujer (es cierto que, si que se trata de una mujer, los hombres vuelven a quedar excluidos, y que es delgada, pero vamos a centrar la atención en el momento en el que se hace viral y a quién representa).

El sujeto es activo, y el foco se centra en la acción (correr) y no en la víctima. Aunque parece un texto sencillo por lo conciso del mensaje, referencia tres focos de atención: la víctima, es la que siente miedo; el agresor, es el causante de la emoción, del miedo; y el verbo correr, que es la accion de la frase y lo que representa esta imagen. Esta coherencia y reiteración de la acción hace que el cartel tenga esta fuerza.  

La interpretación de esta imagen puede sugerir que como mujer no se va a dejar de correr aunque se tome conciencia de los recientes sucesos. Esta mujer va a seguir corriendo, sola, a pesar de todo. Y el mensaje escrito puede sugerir que las medidas deberían estar centradas en quienes generan el miedo y no en quienes ejercen su libertad.

Esa idea recuerda un antiguo retuit de Laura Luelmo con el que es difícil no estar de acuerdo:

Sería otro artículo comentar esta frase, la cultura y la educación del miedo. El miedo es control. A las mujeres se nos educa en el miedo. ¿Por qué el foco de atención está en la mujer, en su vulnerabilidad, en cómo ser invisibles para los agresores, en no volver solas, en no salir tarde, en encerrarlas en una urna de cristal?

El problema no es a qué hora o por dónde quieres salir. O la ropa que quieres llevar o con quién quedarás. El problema es que hay hombres que andan sueltos por la calle con la certeza de que pueden hacer lo que quieran cuando quieran a una mujer. El problema es que hay hombres que creen que una mujer ni siquiera cuando dice no, sabe lo que realmente quiere. El problema es que hay hombres que restan importancia a las pequeñas violencias y otros que las traspasan.

A pesar de que estas fueron los carteles que más vimos en aquellos días, hay que recordar que existen muchas imágenes en internet que muestran a la mujer como sujeto activo, protagonista de la lucha y que de una forma u otra incitan al movimiento, al empoderamiento femenino. Todas estas imágenes tienen una increíble historia detrás. No son fruto de la casualidad:

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También se puede encontrar en la red imágenes que incitan directamente a la violencia. Es una atrocidad desear que la situación se vuelva contra los hombres. El feminismo es un movimiento que cuenta con siglos de historia, que lucha por un sistema igualitario, por la revolución feminista y femenina, donde los valores masculinos y femeninos no sean despreciados si no compartidos y sus estereotipos y prejuicios superados. No se trata de una lucha muda ni silenciosa, pero por supuesto pacífica, respetuosa. Una y mil veces no a la violencia, en cualquiera de sus formas.

En ningún caso este tipo de imágenes serían admitidos si la referencia fuera de un hombre hacia una mujer. El texto sin la imagen ya es violento y peligroso en su interpretación, en el mejor de los casos se refiere a la defensa propia en caso de agresión haciendo alusión al asesinato “tú la viuda”. Con la imagen no da lugar a dudas. 

Creo que lo justo para finalizar este artículo, ya que sobre imágenes pretendía reflexionar, es recordar este cartel que Laura Luelmo diseñó para el 8 de marzo y que seguro en este año será icono de las próximas movilizaciones en España.

Esta imagen tiene mucho que comentar, el uso del símbolo de la mujer como cuerpo para la silueta femenina, en su redondez. Indiscutible protagonismo el vestido rojo de lunares que tan propiamente podría simbolizar a la mujer española y que casualmente también usó el artista del cartel “We can do it” para cubrir el cabello de Rosie la Remachadora. El uso del color morado. Y lo más enérgico y menos difundido, el texto que cierra el cartel. Ha pasado desapercibido para la mayor parte de la gente que lo usó, probablemente porque el cartel original parecía estar recortado para su difusión. Vuelve a usar el símbolo de la mujer para enlazar con el texto a modo de cierre con un eslogan: “Tu oportunidad eres tú”. Esto es empoderamiento femenino.

Permítanme que cierre el artículo en primera persona. Gracias por el legado que dejas Laura, no imagino el vacío y el dolor que sienten quienes te conocieron. Nosotras, las personas, mujeres y hombres, seguimos desconcertadas, dolidas y sumergidas en la rabia. Es por eso que inundamos las redes de mensajes, con la mejor de las intenciones, porque estamos perplejas con la realidad que vivimos. Hace 20 años ninguna persona de este país creo que pudiera imaginar un futuro así. No voy a dejar de ponerme las zapatillas, Laura, pero no  creo que pueda volver a salir a correr sin acordarme de ti, compañera.

Sobre la autora: 
Ana I. Fernández Laso, Educadora Social y Pedagoga

3 comentarios

  1. Estupendo artículo que muestra de manera gráfica, ágil, minuciosa y concisa cómo funciona la manipulación de los pensamientos, para basándose en sucesos que movilizan las emociones, seguir reproduciendo los micromachismos.
    Un artículo que lleva a la reflexión, a la autocrítica desde cómo sin darnos cuenta, entramos en el juego de la reproducción de dichas ideologías, por no pararnos a realizar una lectura critica del contenido y forma de los mensajes utilizados en las diferentes redes sociales.
    Y todo ello escrito desde el respeto y de manera didáctica.
    Felicidades.

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