Lo personal es político cuando se trata del LGTBI+

José María Marco, candidato al Senado por Vox, afirmaba en una crónica publicada por El Mundo el pasado sábado que «la homosexualidad no atañe a la ideología de las personas, como no atañen otros aspectos de la intimidad». Mientras tanto, el líder de su partido, Santiago Abascal, se compromete a cambiar el nombre de las uniones entre personas homosexuales porque opina que el matrimonio es exclusivo de parejas heterosexuales y quiere crear un Ministerio de la Familia que proteja la idea de familia tradicional. Rocío Monasterio, presidenta de Vox Madrid, ataca los talleres que se realizan en colegios para visibilizar el LGTB+, alabándole el gusto a cierto autobús naranja que sobre ruedas extiende ideas de odio. Y Fernando Paz, el que fuera número uno en Albacete, tiene que dimitir por compartir que llevaría a su hijo a terapias de conversión (que, por cierto, parece ser que en Alcalá el obispado está preparando algunas).

Pero no, ser homosexual no tiene nada que ver con la política según José María Marco. No parece que piensen lo mismo los principales líderes de su partido que, como hemos visto, opinan que el LGTB+ es una ideología más con la que hay que acabar. Sin ir más lejos, Monasterio acusaba a los talleres ya mencionados de intentar inducir a un tipo de pensamiento concreto a los más pequeños, forzándoles a rechazar la idea de familia tradicional que tanto celebran en Vox. Abascal quiere, mediante la política, restar derechos ya conseguidos al colectivo. Y, en general, el partido se ha mostrado muy hostil hacia las personas transgénero, que, por si no lo sabía el señor José María Marco, también forman parte de nuestro colectivo. 

Si bien el hecho de ser homosexual no le parece relevante  al candidato al Senado para determinar lo político, si que opina que ser español debe tener peso. Ser «español de bien», como le gusta decir a Pablo Casado, sí es determinante. No lo considera Marco «un aspecto de la intimidad» más, como la orientación sexual. Porque claro, español hay que ser de frente y a voces. Gay, si eso, en tu casa y con moderación. Que no se te note.

Y aunque el candidato de Vox al Senado piensa que no se debe mezclar política y homosexualidad, tiene tiempo para comentar que la izquierda se está apropiando de los derechos de los homosexuales. Y que el actual LGTB+ es un lobby que, para quien no lo sepa, es una palabra que define a un grupo de presión con suficiente capacidad como para inducir a un Gobierno a determinadas decisiones políticas. O sea, que sí se puede utilizar la homosexualidad para hacer propaganda contra la izquierda. Ser gay no tiene nada que ver con la política pero si es válido para trazar estrategias en este campo.

Le voy a conceder al señor señor José María Marco que muchas veces ser LGTB+ no te libra de militar en una ideología política u otra. En fin, él es gay confeso desde los 17 (salido del armario durante la dura represión franquista) y milita y representa un partido que quiere retroceder en materia de derechos para el colectivo. Que pretende invisibilizar las familias compuestas por individuos del mismo género y que rechaza el hecho de que existan personas trangénero.

Quizás el motivo por el que el madrileño piensa así es que, como confiesa, nunca ha sufrido la homofobia. «He debido de ser un privilegiado porque siempre he vivido en un ambiente tolerante y respetuoso», comenta en el mismo artículo. Sí, has sido un completo privilegiado. Sobre todo si tenemos en cuenta que en España se producen una media de 51 denuncias mensuales por delitos de odio contra personas LGTB+ (datos de 2017) y se estima que el 80% de las que se producen en realidad no llegan a denunciarse. También hay que tener en cuenta que en 71 países del mundo se criminaliza el LGTB+, siendo que en hasta 13 de ellos se castiga con la pena de muerte.

Le pese lo que le pese al señor José María Marco, cuando se trata de derechos LGTB+ lo personas el político. Y tu ideología y el partido que apoyas y defiendes (en este caso, incluso representas) dicen mucho de cómo te posicionas respecto a dichos derechos. Respecto a toda una minoría.

Lo que está claro es que si su partido alcanza un posición suficientemente fuerte en el Parlamento, ni el casco de los Tercios Españoles del XVI de Abascal nos va a salvar del duro golpe que se van a llevar los derechos del colectivo.

 

 

 

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