Tupperware, un envase plástico y un fenómeno de empoderamiento

¿Cómo es posible que tupperware y empoderamiento tengan coherencia en una misma frase y guarden relación entre sí? El surgimiento de estos envases plasticos sirvió para que gran cantidad de mujeres corrientes se convirtieran en profesionales de los negocios y recorrieran Estados Unidos de punta a punta con un éxito sin precedentes. La comunidad que crearon sirvió para empoderarlas y demostrarles que, en efecto, eran capaces de llegar a todo lo que quisieran a pesar de los obstáculos. El papel de la carismática Brownie Wise es determinante en esta historia, pero abordemos primero el contexto.

Earl Silas Tupper, nacido en New Hampshire en 1907, era un hombre ambicioso y creativo que quería convertirse en millonario con sus inventos. Siempre llevaba consigo una libreta en la que apuntaba hipotéticos productos. En su juventud comenzó a trabajar en compañía química Dupont e investigó las propiedades de los polímeros, y más concretamente el polietileno. En 1945 descubrió que existía un método para purificar los desechos del proceso de reiniciación del petróleo y convertirlos en un material flexible, durable y sin propiedades tóxicas.

Earl Silas Tupper

Tomando los botes de pintura como idea base, diseñó recipientes con tapas que permitían conservar las propiedades y el estado de los productos que se colocaran en su interior, especialmente comida. Así es como nace el wonder bowl, tazón maravilla, tupper o taper y, por consiguiente, su compañía llamada Tupperware.

Se decía que Earl Tupper era un genio con los productos, pero no tenía carisma con la gente. En el año 1951, una mujer llamada Brownie Wise llamó a la compañía quejándose de que su pedido llegaba tarde de nuevo. Brownie era una mujer corriente que había crecido en una familia humilde. Gracias a su perspicacia y talento con la gente, en el año 1947 fue contratada por Stanhome Products, una empresa que vendía productos puerta a puerta. Pronto se convirtió en manager en la empresa.

Volviendo a la llamada, Wise quería hablar directamente con el señor Tupper. Le sugirió que su negocio mejoraria con creces si vendiera su producto en home parties o demostraciones en casas, que consistían en reunir a un grupo de mujeres (potenciales compradoras) en una casa y persuadirlas de adquirir el producto. Interesado en su propuesta, Tupper la invitó a venir a Massachusetts y pronto fue convencido. Wise fue contratada y esto solo sería el comienzo de una fructífera etapa en su vida.

Brownie Wise

Wise era gentil y carismática, en las demostraciones arrasaba con las ventas y en las reuniones con el equipo aportaba las ideas creativas. Pronto su figura se convirtió en un fenómeno mucho más allá de la venta de tuppers, se había convertido en una especie de celebridad. No tardó en convertirse en la vice-presidenta y manager general de la empresa Tupperware. Fue la primera mujer en la portada de la Magazine Business Week.

En aquel entonces, Estados Unidos atravesaba un periodo de cambios económicos, comenzaba a florecer después de la crisis de los años 30 y la Segunda Guerra Mundial. Las mujeres trabajaron en fábricas durante la guerra, pero tuvieron que abandonar sus puestos cuando los hombres volvieron a casa. Después conocer la independencia económica, el papel  de la mujer volvía a estar relegado a las tareas del hogar y el cuidado de los niños. En una época en la que la mujer perdía su reconocimiento, Brownie Wise invitaba a las mujeres a empoderarse, pues era el ejemplo mujer triunfadora, exitosa e independiente a pesar de las circunstancias.

La empresa contrataba mujeres sin experiencia previa que probablemente nunca imaginaron formar parte del mundo de los negocios. Progresivamente, adquirían habilidades y se convertían en profesionales de ventas.  Los maridos de las respectivas señoras Tupperware estaban en contra de sus actividades, no querían que tuvieran independencia económica (¡frágil masculinidad!). Además, era uno de los trabajos mejores pagados de la época para ellas.

Brownie Wise en una demostración

Las demostraciones reunían a grupos de mujeres que no solo estaban interesadas en comprar productos, sino en pasar tiempo con otras mujeres que dedicaban todo su tiempo al hogar. Las tupper party se convirtieron en eventos sociales y momentos de reunión exclusivos de mujeres que se liberaban de las tareas de casa y los hijos por unas horas. De pronto, la venta de un producto plástico se convirtió en la forma de ocio y empoderamiento de muchas mujeres.

Brownie Wise se mudó a Florida y pronto comenzó a organizar reuniones con las señoras tupper, que ya eran una comunidad amplia. Creó la convención de ventas llamada Jubilee en la que las socializaban, se daban discursos motivacionales, se divertían. Más que el producto en sí mismo, era todo el fenómeno que había detrás. Era un lugar en el que empoderarse, triunfar, ser independiente en una sociedad patriarcal.

Sin embargo, después de 7 años, la relación entre Earl Tupper y Brownie llegó a un punto sin retorno. Wise tomaba decisiones comerciales sin consultarle a Tupper, y el se preguntaba si la extravagancia de los eventos era necesaria. Las diferencias se volvieron irreconciliables. Resentido, Tupper quiso que Wise cayera en el olvido rápidamente, desechó todas las fotos, videos y documentos y no le dio absolutamente nada en términos monetarios. Un año después, Tupper vendió su empresa por 16 millones de dólares.

A pesar de esto, el paso por la empresa de Brownie es imborrable. Se convirtió en una mujer empoderada y triunfadora en un mundo dominado por hombres y un ejemplo a seguir. El documental Tupperware de Laurie Kahn-Leavitt ilustra muy bien todo el fenómeno.

Curiosamente, las demostraciones de Tupperware son el origen de los Tuppersex, muy populares en los últimos años. ¿En qué consisten? Son reuniones en casas o en salones en los que una experta habla de sexualidad y juguetes sexuales (que también estarían a la venta) e instruye a las presentes, que normalmente son mujeres, aunque los hombres también podrían participar. El fin de estas reuniones es normalizar el uso de los juguetes, eliminar tabúes y empoderar a las participantes. Pero esto lo dejaremos para otro artículo. ¡Seguid atentxs!

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