Desirée Bela-Lobedde: «Ser mujer negra en España»

Desirée Bela-Lobedde es escritora, autora del libro Ser negra en España que os recomendamos desde Las Gafas Violetas para cumplir el reto de lectura del mes de mayo sobre feminismo y raza. Además, es bloguera, youtuber, activista, feminista y como bien queda reflejado en su libro nació en España, es española y negra. El hecho de que viva en España y sea negra no es lo que le choca a la gente, sino que lo que parecen no entender es que sea española. Esto desemboca en circunstancias que han definido la vida de Desirée desde su infancia hasta hoy y es precisamente de lo que trata su libro.

Si eres una persona afrodescendiente, como Desirée, o posees rasgos que muchas personas blancas identificarían como “extranjeros” es muy posible que hayas vivido las mismas experiencias que Desirée a lo largo de su vida. Momentos en los que te han preguntado que de dónde eres, asumiendo que tienes que ser de fuera por no tener “rasgos españoles” o que de dónde son tus padres, porque necesitan encontrar al familiar inmigrante que llegase a España en algún momento del pasado.

Si eres una persona blanca es posible que al leer este libro te des cuenta de la cantidad de preguntas, gestos y comentarios “inocentes” que has hecho alguna vez, seguramente sin maldad pero que pudieron molestar y ofender. Puede que no nos demos cuenta, pero cosas como tocar el pelo afro de alguien sin su permiso, es una violación de su espacio personal; o asociar erotismo automáticamente a alguien afrodescendiente es hipersexualidad y rebajar a esa persona al status de “objeto exótico”.

Desirée Bela-Lobedde | Fotografía de Ismael Serraga

Estos son solo algunos ejemplos, pero la lista de discriminaciones racistas y situaciones violentas que experimentan cada día personas no blancas es amplia y son solo una muestra de los privilegios que poseemos las personas blancas. Por supuesto, como dice Desirée, esto no sucede todos los días claro está, pero seguro que a nosotras nunca nos han dicho que qué sorprendente es que hablemos tan bien español; que nos larguemos a “nuestro país”; ni nos han hecho bromas sobre nuestro color de piel o “nuestra supuesta cultura”.

Seguramente, más de una vez le habrán preguntado a Desirée que es lo que más le gusta de “su país” y ella habrá podido responder que el flamenco o las sevillanas, que bailaba de pequeña en el pueblo de Barcelona en el que se crio, dejando a cuadros a todos aquellos que se esperaban una respuesta acorde con algún estereotipo asociado a ese lugar lejano llamado África, aunque está a tan solo catorce kilómetros de España.

Muchas personas españolas, nacidas en España, aun siendo afrodescendientes tienen el mismo imaginario que cualquier otra persona que se considere “española, española”. Sin embargo, aunque todas nos hayamos criado con las mismas series, canciones, comidas, películas, etc. a aquellos con atributos propios de otros lugares, se les pone continuamente en duda y se les niega el derecho a ser y sentirse españoles, porque “no son de aquí del todo”.

Desirée comienza narrando su infancia y presentándonos a su madre. Nos cuenta situaciones tan cotidianas con las que muchas seguramente nos sintamos identificadas, como cuando nuestros padres trabajaban hasta tarde y alguna vecina tenía que cuidarnos. Y otras que para personas que no tengan un pelo afro nos sonarán desconocidas.

La propia Desirée comenta entre risas que la gente se sorprende cuando ven la cantidad de artículos que ha escrito y charlas que ha dado sobre el pelo afro. Nadie se cree que un tema como “el pelo” pueda dar tanto de sí, pero lo da. Porque en torno a algo tan simple giran factores que se remontan a la colonización que hicieron españoles y europeos de territorios, como África.

Mismamente el hecho de que entre la comunidad afrodescendiente se tienda a alisar el cabello, aun cuando no es su forma natural, no es una cuestión de simple moda, sino que antaño, aquellos esclavos cuya piel era más clara y su pelo más liso tenían mayores posibilidades de ser vendidos para trabajar en casa del amo, en vez de en las plantaciones.

Desirée comenta todas las etapas y peinados por los que pasó su pelo hasta llegar a la idea de que podía llevarlo al natural, sin extensiones, alisados o trenzas. Para muchas personas esto sonará banal, pero cuando una persona se cría sin referentes y su madre y todas las personas negras a su alrededor no llevan su pelo al natural, es algo que no se te pasa por la cabeza y que además implica un cambio de imagen y de asumir una identidad muy importantes.

Es por ello que Desirée creó el blog La Negra Flor, en 2011, y pronto se dio cuenta de que la información que daba a otras mujeres sobre cómo cuidar su cabello o el de sus hijas era mucho más que estética, era activismo, pues ella sentía la misma liberación que todas aquellas personas que le dejaban comentarios en redes sociales. Llevar el pelo natural implicaba salir de los límites impuestos por los cánones de belleza blancos, en los que como dice la propia Desirée, no encajan ni si quiera muchas veces las propias personas españolas.

A esto se añaden anécdotas acerca de cosas que cualquier persona criada en los ochenta y noventa podrá recordar perfectamente, desde anuncios como el del Colacao (ya sabéis ese que decía “yo soy aquel negrito del África tropical” aunque como todos nos podemos imaginar, seguramente los trabajadores de las plantaciones no cantarían esa canción), o del helado “negrito” de la marca Frigo.

Con cada historia Desirée consigue hacerte sentir nostalgia en ocasiones, como cuando habla del colegio y los primeros instantes de la adolescencia; y otras veces te hace reír con las expresiones tan directas y llenas de gracia que emplea para dejar las cosas bien claras.

Esto no quita que no se cumpla lo que Desirée comenta en su libro que es que considera que las conversaciones sobre racismo deben incomodar a las personas blancas, y nosotras tenemos que aprender a gestionar esa incomodidad, ponernos en el lugar del otro, escuchar lo que nos dice y si hemos cometido un error asumirlo e intentar no volver a hacerlo.

Es muy fácil vivir sin que te cuestionen. Como mujeres habremos experimentado esa sensación cuando hemos visto que a nosotras se nos cuestionaba, pero a un hombre no, aquí es lo mismo, pero no hablamos de una cuestión de género sino de raza.

Precisamente, el objetivo de dedicar un mes a la relación entre feminismo y raza era el de hacer ver a las feministas blanca, que, aunque como mujeres estamos en una situación de desigualdad, poseemos privilegios con respecto a aquellas personas no blancas. E igual que demandamos empatía y reivindicamos justicia con respecto a los hombres, lo mismo tenemos que hacer nosotras con todas aquellas compañeras que viven realidades marcadas por otros factores, como puede ser la clase social, la orientación sexual o, en este caso, la raza.

En este libro, Desirée recopila todo lo que ya dijo en los vídeos que hizo en 2013 en YouTube y en poco más de ciento ochenta páginas logra hacerte pasar un buen rato y reflexionar a partes iguales. En definitiva, las páginas de este libro casi se pasan solas y se leen de forma tan agradable porque Desirée te invita a sentirte a leerlo como si estuvieras en una terraza, tomando algo y charlando con ella, escuchando su historia y la de tantas mujeres españolas.

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