Riesgos (y aciertos) de la operación bikini

Ya desde antes de que empiece el verano, podemos encontrar en distintas publicaciones online y en revistas varias alusiones a la famosa Operación Bikini, consejos para “lucir cuerpo” en verano. En la gran mayoría de casos, este proceso tiene como objetivo la pérdida de peso.

Aunque cada vez se hace más hincapié en la necesidad de cambiar nuestro cuerpo de forma saludable y sin excesos, la idea de perder varios kilos en pocos días sigue presente, con “fórmulas exprés” y dietas milagro que pueden poner en riesgo nuestra salud física y psíquica. El ayuno es la medida más extrema que recomiendan algunas dietas, y la más peligrosa. Las dietas détox basadas en batidos y zumos son ricas en frutas y verduras, pero ignoran el resto de alimentos que necesitamos. Asimismo, las dietas hiperproteicas (que recomiendan consumir más proteínas) y las hipocalóricas (que aconsejan reducir el total de calorías ingeridas) pueden generar desequilibrios en nuestro cuerpo.

Hay seis tipos de nutrientes: glúcidos o carbohidratos, lípidos o grasas, proteínas, vitaminas, agua y sales minerales. Cada grupo de nutrientes tiene una función específica, por lo que no podemos ignorar ninguno en nuestra dieta. Los tres primeros (carbohidratos, grasas y proteínas) son los que nos aportan energía, mientras que las vitaminas y sales minerales son necesarias para el correcto funcionamiento del organismo. Una dieta sana, por tanto, debería incluir todos estos grupos.

Al adelgazar mucho de una vez, no perdemos grasa sino líquido y masa muscular, lo cual es peligroso para el organismo. Además, hay varios riesgos asociados a perder peso en poco tiempo como son la deshidratación, la fatiga crónica, las lesiones musculares y el debilitamiento óseo. Al reducir los hidratos de carbono de nuestra dieta, por ejemplo, nuestro cuerpo se queda con menos fuentes de energía. También es muy conocido el efecto rebote o efecto yo-yo, con el que se acaba ganando muy fácilmente el peso perdido en cuanto se termina la dieta (habitualmente una dieta hipocalórica). Pero los daños que pueden generar las dietas no son solo físicos, sino también psíquicos. Las restricciones, el cansancio y la alteración del sueño pueden generar cambios continuos de humor. Además, la preocupación por el peso y el cuerpo puede convertirse en obsesión y aumenta el riesgo de sufrir trastornos alimenticios como la anorexia o la bulimia.

El otro pilar sobre el que se asienta la operación bikini es la actividad física, con listas de ejercicios para tonificar partes concretas del cuerpo y para ponerse en forma. Pero esto también tiene sus peligros, por lo que es importante no realizar ningún sobreesfuerzo ni llevar el cuerpo al límite. El ejercicio intenso resulta más arriesgado aún si se mezcla con dietas restrictivas que reducen la energía de nuestro cuerpo. Tal y como ocurre con las dietas, y en definitiva con cualquier aspecto de nuestra salud, no se debería llevar nada a los extremos.

Finalmente, hay cada vez más consejos que sí que deberíamos seguir en estas operaciones bikini, y son los que aparecen también en publicaciones sobre alimentación y estilo de vida saludables. Por tanto, son pautas que deberían seguir. Entre ellas se encuentran:

  • Realizar 4 o 5 comidas diarias
  • Comer despacio masticando bien
  • Beber mucha agua
  • Cocinar con poca grasa y sal
  • Comer mucha fruta y verdura, preferiblemente fresca
  • Reducir el consumo de bollería industrial, alimentos precocinados y embutidos
  • Evitar los azúcares añadidos
  • Añadir a nuestra dieta cereales integrales
  • Practicar actividad física moderada de forma regular

La recomendación general es mantener una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable durante todo el año, en lugar de recurrir a dietas milagro y operaciones exprés para obtener resultados rápidos, más aún cuando estos procedimientos ponen en riesgo nuestra salud.

Deja un comentario