Testimonio #24

Hace poco descubrí Las Gafas Violetas y cuando vi que teníais esta sección decidí escribir y decir bien alto que: ¡ESTOY HARTA DEL ACOSO CALLEJERO!

No soy una chica que haya sufrido muchas situaciones de este tipo, pero hace unos días andando por la calle me pasó lo siguiente. Iba de la mano con mi pareja (un chico cis) paseando tranquilamente. Me solté un momento para atarme mejor la cinta de las sandalias que llevaba. Mi novio siguió caminando para acercarse a mirar la carta de una cafetería a la que íbamos a entrar. De repente, noté algo detrás mío, algo que se había pegado a mi espalda (yo estaba agachada concentrada en los zapatos). Me giro dando un respingo y me encuentro con la entrepierna de un hombre. Di un salto, me di la vuelta y levanté corriendo. Fui hacia mi pareja y el hombre me siguió para decirme: “estás guapísima”. Cuando llegué, le cogí la mano a mi novio y al volver al mirar, vi como el hombre en seguida se alejaba al ver que estaba con un chico.

Sinceramente, en ese momento, no sé qué me cabreó más si el asco que sentía por lo que acaba de ocurrir o el hecho de que el hombre no siguiera haciendo nada por verme con otro hombre, como si a él le respetase y a mi no.

Lo peor es que cada vez que comento esto con alguna chica siempre pasa lo mismo: ella me cuenta algo que le ha pasado de este estilo y yo le cuento otra experiencia similar que me haya pasado también, y si hay más chicas todas saltan con situaciones vividas parecidas. Es horrible porque en ese momento te das cuenta de que es una tendencia, un continuo, no algo puntual. Porque, sinceramente, en este tipo de cosas, cualquier chica te podrá contar que desde chicos guapos, feos, jóvenes, hombres mayores, vagabundos, con traje o cara amable, todos puede hacer estas cosas, no es siempre un simple borracho.

En fin, gracias por el trabajo que hacéis en la revista y por crear espacios como este. Espero que esto sirva para que muchas más chicas se animen a contar sus experiencias. Porque, aunque mi pareja es aliado y tiene bastante conciencia con este tipo de cosas, no me salió contárselo, mi cuerpo me pidió obviarlo y callarme. Ojalá deje de ser así. Un saludo!

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