Playlist Feminista de Las Gafas Violetas

Las Gafas Violetas presentan su Playlist Feminista, con horas de música con perspectiva de género. Pero ¿por qué están esas canciones ahí?

Cuando empecé a crear la playlist, incluí algunas canciones que ya conocía y que tratan el feminismo o temas relacionados con él. Después busqué recomendaciones online y pedí ayuda a personas de mi entorno. Empecé a dudar si debería añadir o no otras canciones, porque no tenían un mensaje feminista explícito, sino que la perspectiva de género la aportaba yo al escucharlas. En el caso de “Vampire” o “Doom or Destiny”, fue el videoclip el que me dio esa lectura. Todas esas canciones (y muchas más) están en esta gran playlist con distintos estilos e idiomas que irá creciendo poco a poco.

Todo esto me hizo reflexionar sobre ideología, activismo y música. ¿Qué hace que una canción sea feminista? Que alguien la lea (escuche) como tal. Creo que hay dos formas de que una canción sea feminista: la intención de quien la crea y la interpretación que le da quien la escucha. Una canción contra la violencia machista o sobre el empoderamiento de las mujeres será considerada feminista, y hay una intención clara de la persona que la escribió de que así sea. Sin embargo, hay canciones que hablan de temas totalmente distintos pero que alguien podría relacionar con el feminismo.

Las canciones, como cualquier otra obra artística, son polisémicas. Después de años escuchando un tema, de repente le puedes encontrar un sentido que no habías visto antes, o alguien te puede dar una interpretación totalmente diferente a la que habías hecho. Las gafas violetas actúan también en este ámbito: hacen posible encontrar nuevos significados que no habías visto antes.

Me gusta cuando cualquier artista saca un tema nuevo y dice “la canción ya es vuestra”. Es cierto, ya no es solo de quien la ha escrito, ahora es también de cada persona que la oiga. Y cada persona que la oiga le dará un significado más, añadirá su propia experiencia a lo que cuenta la letra, y la canción irá creciendo.

Dentro del mundo académico varios autores hablaron de esto a finales de los años 60, entre ellos Roland Barthes, Stuart Hall y Michel Foucault. Roland Barthes publicó en 1967 un texto llamado La muerte del autor en el que trataba cómo la obra sobrevive a su autor, trasciende su intención y adquiere nuevos significados. Plantea que las ideas escritas en un papel (o en este caso cantadas en una canción) no son propias de una sola persona, sino que vienen de una cultura histórica general. Por eso un texto va más allá del autor, porque el lector (u oyente) tiene otras experiencias asociadas a esas ideas. Michel Foucault reflexionó también sobre la figura del autor relacionada con la muerte, la desaparición de la voz de quien escribe para dar paso a la voz de quien lee, al tiempo que se cuestionaba qué es realmente una obra.

Stuart Hall hablaba de codificación y descodificación de productos culturales. Consideraba que la audiencia es activa, que participa en la recepción de los mensajes, y que estos están abiertos a distintas interpretaciones. En el proceso de comunicación hay una fase de codificación en la que el autor transforma las ideas en determinados signos (palabras, imágenes, sonidos…) que después serán interpretados por la audiencia en la fase final de descodificación. Sin embargo, en este último proceso influyen otros factores además de la intención del autor, como las experiencias personales del público o sus propios códigos culturales. Por eso dos personas pueden entender el mensaje de distinta forma, encontrando dobles sentidos en el texto o interpretando ciertos símbolos de manera diferente.

Aviso para oyentes: en la playlist hay de todo. Si de algo me he dado cuenta al hacerla, es en la cantidad de estilos musicales desde los que se puede concienciar sobre el tema, desde el Kpop hasta el dub. El modo aleatorio me ha llevado de las ganas de bailar con “Lo Malo” a sentirme como una verdadera diva con “Respect”, pasando por un viaje a mi adolescencia a través de “Playing God”. En algunas canciones la lectura feminista es evidente, mientras que en otros casos es solo una de las muchas interpretaciones que se le puede dar a la letra. Y sí, me he tomado la licencia de añadir una canción propia porque creo que, aunque no estaba pensando en ello cuando la escribí, se puede asociar a la lucha feminista. En resumen, la Playlist feminista de Las Gafas Violetas es diversa, está abierta a recomendaciones, y esperamos que la disfrutéis.

Por si hacen falta más argumentos para que le deis al play, aquí tenéis tres canciones destacadas.

Armor (Sara Bareilles):

«Mi armadura viene de ti»: sororidad hecha música, una oda a la lucha feminista. Primero llegó el lyric video, en octubre de 2018. Mujeres de todas las edades mostraban la letra de la canción con carteles. Sonrisas, miradas cómplices, miradas desafiantes a cámara… Lo tenía todo. Y luego está el videoclip como tal, que solo descubrí cuando empecé con este artículo, y que me pareció simplemente brillante. Como no sabía cuál de los dos compartir aquí, dejo ambos:

La Puerta Violeta (Rozalén):

El himno feminista contra las agresiones machistas, publicado el 24 de noviembre de 2017, un día antes del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El videoclip fue grabado en la Sierra del Segura en Albacete después del incendio que la arrasó ese verano, estableciendo una metáfora entre el fuego y el “machismo que todo lo quema”, en palabras de la cantautora. Rozalén tiene una forma de hacer arte que cuesta describir. Ver este vídeo escuchando su voz es un mensaje de esperanza como pocos.

Nightmare (Halsey):

Ese momento en el que decides dejar de morderte la lengua y soltar de una vez lo que piensas, sin filtros. Eso es esta canción, que llega en un momento en que Estados Unidos necesita himnos como este. “Estoy cansada y enfadada, pero alguien debería estarlo”, canta mientras en los periódicos aparece la frase “¡Es nuestro turno!”. Todas las “versiones” de Halsey que salen en el vídeo, tan diferentes entre ellas, tienen un objetivo en común: gritarle al patriarcado que ya es suficiente.

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