Personalidades

El arte de aprender a quererse a través de la fotografía

Ponerse delante del espejo nunca es sencillo, implica afrontar nuestros miedos, mirar nuestro cuerpo y asumir cómo somos. Sin embargo, basta hacerse a un lado para dejar de reflejarnos, algo que no sucede cuando nos situamos delante de una cámara. Este es el arte de Melody García Falcón, quien encontró en la fotografía el valor para enfrentarse a sus inseguridades, observar su cuerpo de frente, retratarlo y aprender a quererse.

Melody es natural de las Islas Canarias y considera que no hay mejor naturaleza que la del cuerpo espontáneo y libre, por lo que no podía haber lugar más idóneo para entrevistarla que Arucas, un pueblo de la isla de Gran Canaria, también conocido como Ciudad de las flores. Mientras nos acomodábamos en un banco, me contó que lo suyo nunca fue el estudio meramente teórico y que eligió el bachiller de artes para estudiar fotografía. No obstante, pronto se dio cuenta de que ella quería aprender y descubrir por sí sola todo lo que la fotografía podía llegar a ser, sin que la encasillasen en unos parámetros y teorías. Por ello, actualmente se encuentra estudiando el Ciclo de Técnico en Animación Sociocultural y Turística y tiene claro que ni los estudios ni ningún futuro trabajo le impedirán continuar con el proyecto de vida que lanzó en Instagram hace ya cuatro años.

Melody García Falcón | Instagram: 0disea.0diosa

Entrevistadora: Cuéntanos, ¿cómo empezó todo?

Melody: En 2016, comencé a ser consciente de lo que era la autoestima y da la casualidad de que un día, un compañero y yo íbamos a hacer una sesión de desnudos, pero las chicas no se presentaron. Como nos habíamos comprometido con otro fotógrafo, tuve que ser yo la única modelo. Aquella fue mi primera sesión y no solo me di cuenta de lo mucho que me gustaba la fotografía, sino que como, además, estaba en esa fase de autoconocimiento, me pregunté por qué el desnudo está mal visto y, especialmente, el desnudo de cuerpos no normativos. Es por estas cuestiones que empecé a subir este tipo de fotografías a Instagram. Al principio era por autoestima, como una ayuda para aprender a quererme.

E: ¿Cómo ha sido tu recorrido psicológico en la fotografía a la hora de exponerte y hacer desnudos?

M: Ha sido y sigue siendo un proceso largo pero muy sanador. Es curioso cómo, aun estando más delgada que ahora, la percepción que tenía de mi cuerpo era más negativa. Me costó empezar a quererme entera, a lo mejor al principio quería subir una foto en una determinada pose y aunque me gustaba, se me veía “la chicha” y entonces intentaba que no saliese o no se notase. Me gusta mucho ver el cambio que he experimentado, de pasar de eso a que no me importe si se me ve tal o cual. De hecho, en 2018 comencé a subir las fotos a color que era un paso muy importante y al que no me había atrevido. Pues el blanco y negro, quieras o no, tapa algunas marcas, sombras, etc. Pero una vez que aprendí a apreciar la mayoría de mi cuerpo, el camino ya fue fácil y mucho más rápido.

19 de enero de 2017 | 2 de enero de 2019

E: ¿Hubo algo que te costase mostrar, en concreto?

M: Por poner un ejemplo, las estrías no es algo que me haya costado nunca, pues las tengo desde siempre y, de hecho, me gustan. Pero el vello sí. Si no me quería depilar tenía que aprender a mostrarlo y me costó decirme a mí misma: ahí está, soy así. En este caso, no era que no me gustase a mí personalmente sino que tenía mucho miedo a las críticas. De hecho, no me importaba tanto el vello de las piernas o las axilas, como sí el de la cara o el del pecho que tengo por cuestiones hormonales, que si lo podía ocultar lo hacía.

E: ¿Te gustan más las fotos que haces en exteriores o en interiores?

M: Las de exteriores, porque en interiores no tengo tanto juego y además, me encanta la naturaleza y su combinación con el cuerpo humano. Siempre estoy buscando nuevos sitios a los que ir, qué puedo hacer en ellos, etc. Aunque a veces no me es posible desplazarme y entonces las hago en interior. Suelo tener la consideración de trabajar en lugares donde no vaya a molestar a nadie, pero no por avergüenza, como digo, son las que más disfruto y lo que me importa es que la localización me guste por su estética y me llame la atención.

E: ¿Te gusta más estar delante o detrás de la cámara?

M: Es raro porque generalmente cuando hago sesiones intento estar yo detrás de la cámara. Es cierto que me he acostumbrado mucho a hacerme yo mis fotos, y es una zona de confort de la que tengo que salir todavía, es decir, atreverme a que me saquen una fotografía sin yo controlar la situación y a que otras personas me vean a través del objetivo. Lo cual también dice mucho de lo que me cuesta superar algunas cosas y atreverme a determinadas situaciones.

28 de marzo de 2020 | 6 de julio de 2019

E: Cuando creaste la cuenta de Instagram, ¿ya tenías claro que esas fotografías podían lanzar un mensaje?

M: En absoluto, piensa que al principio esa cuenta la seguían solo personas conocidas y no me imaginaba que pudiese llegar a tanta gente y menos que iba a recibir mensajes de personas que me decían lo mucho que le motivan mis fotos, que les hacen querer trabajar para tener más confianza y que también quieren algún día ser capaces de publicar fotografías como estas. Todo eso hizo que me diese cuenta del mensaje que podía lanzar.

E: ¿Cómo podrías resumir el mensaje que a día de hoy transmiten tus fotografías?

M: Primero que no debemos ver como algo tabú el desnudo en general, de las mujeres y de todo el mundo; segundo, que la fotografía puede ir más allá de los paisajes y la sesiones de estudio y tercero, que yo puedo decidir subir lo que quiera o no a mis redes sociales, no solo como mujer, sino como alguien con un cuerpo no normativo y que lucha por visibilizarlo. No debemos avergonzarnos de cómo somos.

E: ¿Cuál crees que es la relevancia de que proyectos como el tuyo surjan en redes sociales?

M: Es muy importante que la sociedad comprenda cosas como que por estar gordo no estás menos sano, que estar delgado no significa necesariamente estar sano o que el que tenga estrías no me hace menos guapa. En definitiva, tenemos que interiorizar pensamientos como: es mi cuerpo, tengo que conocerlo y aprender a quererme. Es fundamental que si cualquier persona quiere cambiar su figura por salud o su estética porque le gusta, lo haga, pero no modificar tu cuerpo por presiones externas, por lo que digan los demás o por asumir directamente que tenemos que adelgazar y vernos de una determinada forma.

E: ¿Y te has planteado que ese mensaje pueda estar llegando a chicas más jóvenes?

M: Por una parte no, porque me cuesta mucho asumir que llego a la gente. Pero conforme he ido recibiendo mensajes de personas que me escribían para hablarme de sus inseguridades y lo que le aportaban mis fotos, me he dado cuenta. De hecho, siempre intento contestar a esos mensajes y decirles que a pesar de que me digan que soy valiente por subir ese tipo de fotografía, también tengo mis miedos todavía y que igual que yo puedo ser su referente, ellas pueden ser el mío. Porque lo mejor es que nos terminamos apoyando todas y aprendiendo unas de las otras.

18 de abril de 2019 | 30 de octubre de 2019

E: ¿Hay personas que te hayan inspirado en tu proyecto?

M: Al principio no, pero conforme fui avanzando con el proyecto descubrí y me interesé por buscar a otras personas y otras cuentas parecidas tanto de desnudos, como de fotografía de paisajes y muchos artistas de aquí de España o de las Islas Canarias. Como, por ejemplo, _naturegalore_ que es también de Gran Canaria  o maduixarepipi_ y _pelillosalamar_

E: En enero de este año participaste en una performance de la plataforma Mala GranCanaria, un movimiento artístico por la liberación animal, ¿cómo fue esa experiencia?

M: Fue impactante, no por el hecho de estar sin ropa, que a eso ya estoy acostumbrada, sino que no era mi zona de confort, no era sobre los temas que yo suelo trabajar y controlar. Pero fue una experiencia muy significativa, en la que terminamos lanzando no solo el mensaje contra la crueldad animal de la industria láctea, sino también el de “somos mujeres y mostramos nuestro cuerpo con libertad”. Había mucha gente que a lo mejor no entendían el mensaje sobre los lácteos, pero lo que más les sorprendía era el hecho de ver a mujeres reivindicando algo semidesnudas. Algunas de mis compañeras sí se sintieron ofendidas o atacadas por esa actitud.

Performance reivindicativa de Mala_grancanaria

E: ¿Tienes en mente formas con las que hacer crecer tu proyecto?

M: Sí, querría no solo trabajar la visibilización de cuerpos no normativos a través de la fotografía, sino también la lucha feminista y aportar más información a parte de mis fotos. Para ello quiero dotarme de mucha más formación a nivel teórico sobre el feminismo y ponerlo en práctica en un activismo más amplio. También me gustaría hacer performances, fotografiar a otras personas que sean de otros colectivos, reivindicar otras cosas, hacer colaboraciones, etc. Y sí que me gustaría llevar a cabo un proyecto que tenía en mente desde hace tiempo de reunir a muchas mujeres distintas con cuerpos diversos y fotografiarlas.

E: ¿Qué te gustaría transmitirle a las personas que lean esta entrevista?

M: Que comiencen a conocerse y quererse, es algo que lleva su tiempo, pero es fundamental. Yo aconsejo buscar y seguir a personas que te puedan informar y formar, y no solo buscar referentes que te inspiren y motiven, sino también documentarse. A veces pensamos que muchas cosas de nuestro cuerpo están mal y luego descubres que es un proceso hormonal o simplemente la naturaleza del propio cuerpo, como las estrías o el vello. Es importante verse cada día, mirarse y asumir lo que uno tiene y aceptarlo. Y si tienes algo que no te gusta, pregúntate por qué no te gusta, si por ti o por los demás. Y quien lo desee que se exprese a través del arte y se sienta libre de publicar en sus redes sociales lo que quiera. Que el arte sirve para plasmar luchas y es algo hermoso.

Mientras nos despedíamos no podía dejar de acordarme de aquel cortometraje de Agnès Varda en el que la cineasta explicaba lo que era ser mujer en 1975 y sus similitudes no solo con esa idea futura del proyecto de Melody de fotografiar a distintos tipos de mujeres y sus cuerpos, sino también con el hecho de que el mensaje que lanzan sus fotos no deja de ser una muestra de lo que es ser mujer hoy en día, expresarnos con nuestro cuerpo y trabajar por alcanzar un amor propio que a veces nos parece tan inalcanzable.

«Notre corps, notre sexe», Agnès Varda, 1975

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