Personalidades

Florence Nightingale, la enfermera por antonomasia

Pionera, audaz, empática, adelantada a su tiempo. Así era Florence Nightingale, la mujer que sentó las bases de la enfermería moderna. Con tan solo 17 años, y en contra de la voluntad de su familia, decidió que dedicaría su vida a la asistencia y cuidado de los demás. En pleno siglo XIX, en un mundo dominado por el género masculino y con unas circunstancias sanitarias poco óptimas, logró ser escuchada y mejorar las condiciones de forma indiscutible. Pero, ¿cómo lo logró Nightingale?

 

Fuente: BBC

Nacida en Florencia el 12 de mayo de 1820, pertenecía a una familia británica acomodada de políticos, periodistas y escritores que se opusieron a su temprana decisión. En el año 1837, sintió un impulso desmedido por dedicarse a la enfermería, una profesión difícil y no demasiado bien considerada en aquel entonces. No obstante, sabía con certeza que su vocación era cuidar y asistir.

Durante los años siguientes, comenzó a viajar por Francia, Suiza, Grecia o Egipto y, de manera autodidacta, se convirtió en una verdadera experta frecuentando los centros sanitarios a los que asistía durante sus periplos. Se dedicó a tratar con todo tipo de personas, aprender sobre nutrición, higiene y acompañamiento. 

Fuente: National Geographic

Una vez en Londres en el año 1853, se convirtió en la directora de un sanatorio para mujeres, lugar en el que instaló agua caliente en las habitaciones o mandó a construir un ascensor. Uno de sus momentos vitales más destacados es cuando la envían en 1854 a asistir, junto a otras 38 enfermeras, a los soldados de la Guerra de Crimea. Estas mujeres se convirtieron en las primeras en servir oficialmente al Ejército de Reino Unido. 

El panorama era preocupante, los soldados recibían tratamientos inadecuados y poco higiénicos por un equipo médico superado por la situación. Al margen del frío y la escasez de alimentos, la mortalidad era muy alta debido a las infecciones y enfermedades. La situación era tan deplorable que morían más combatientes por la insalubridad que por heridas de guerra. 

Florence mejoró la ventilación de los hospitales, ordenó la limpieza de los espacios de trabajo y los vertederos, insistió en el uso constante de agua y lavarse las manos reiteradamente, etc. Con estos métodos, la mortalidad se redujo de más de un 40% a un 2%. Pronto se la describe como la Dama de la lámpara puesto que durante la noche, mientras los soldados dormían, rondaba con un candil de luz a sus alrededores asegurándose de que todo estaba bien. A veces se referían a ella como un ángel de la guarda. 

Volvió a Londres como una heroína nacional y aprovechó su fama para profesionalizar la enfermería y mejorar las condiciones sanitarias en los hospitales. En 1860 consiguió los medios para fundar la primer escuela de enfermería laica del mundo: la escuela y casa para enfermeras Nightingale. Muchos médicos interpusieron obstáculos y se mostraron reticentes a sus medidas, no solo por ser enfermera, sino por ser mujer. Esto no fue suficiente para frenarla. Su escuela entrenó a cientos de enfermeras que terminarían siendo parte del personal médico de Reino Unido, Canadá o Estados Unidos.

No solo ejercía su labor con una voluntad férrea, gran energía y natural vocación, también se dedicaba a escribir libros y artículos entre los que destaca Notas sobre enfermería. A su vez, recogía datos e interpretaba estadísticas relacionadas con la eficacia de sus métodos. Se le atribuye el desarrollo de un gráfico circular llamado Diagrama de la rosa de Nightingale, que ilustra las causas de mortalidad de los soldados en la Guerra de Crimea.

Fuente: Info We Trust

Es necesario recordar la gran labor de Florence y sus coetáneas y su gran influencia a posteriori. A su figura le debemos la celebración del 12 de mayo, el Día Internacional de la Enfermería, al igual que muchos de los avances en la profesión. Florence Nightingale arrojó luz en la ciencia y en el mundo moderno. Su voluntad y fuerza siguen vigentes un siglo más tarde.

 

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