Personalidades

Sarahi Boleko Eribe: Feminismo antirracista, decolonial e interseccional

En los últimos años el movimiento antirracista ha ganado relevancia en el panorama social español y existen muchas mujeres racializadas que están contribuyendo al debate. Por ello, hoy me siento a charlar con Sarahi Boleko Eribe, mi amiga y referente. Desde hace un tiempo lleva ganando visibilidad en el movimiento antirracista, especialmente en Instagram y Twitter. Además, colaboró con la revista Oprimide y forma parte de ESN (Erasmus Student Network) con los cuales realizó, en colaboración con Acampa Madrid, un seminario online sobre racismo, discriminación y xenofobia.

Entrevistadora: Buenas tardes, Sarahi, antes que nada, cuéntanos un poco quién eres, qué pronombres utilizas y tu bagaje académico.

Sarahi: Soy española, de Madrid, pero mi familia es de Guinea Ecuatorial. Estudié la carrera de Relaciones Internacionales y posteriormente el máster de Relaciones Internacionales y Estudios Africanos en la Universidad Autónoma de Madrid y mi pronombre es ella.

E: ¿Crees que tú lugar en el mundo te llevó a estudiar Relaciones Internacionales?

S: Sí. Buscaba algo que me ayudase a entenderme más a mí misma y otras lógicas del mundo internacional. No me quedaba tranquila estudiando algo que me anclase a España, pues no me sentía ni de España ni de Guinea Ecuatorial. Soy de ningún sitio y de todos a la vez.

E: ¿El no sentirse de ningún lado es algo común en aquellos que viven en la diáspora? (entendemos diáspora como «la dispersión de grupos humanos que han abandonado su lugar de origen». La comunidad judía es el ejemplo más claro de diáspora).

S: Sí. En España, por mi color de piel y por procedencia familiar no me aceptan como española; pero en Guinea tampoco me aceptan como guineana porque no he crecido ni tengo lazos muy estrechos con el país.

E: ¿Pero la familia que reside en Guinea Ecuatorial tampoco?

S: No, ellos me ven también como extranjera.

 

«Me he tenido que desenvolver en mundo predominantemente blanco»

 

E: ¿Cuándo comenzó tu proceso de reivindicación y deconstrucción?

S: Mí lucha feminista comenzó a raíz de ciertas actitudes en mi entorno familiar: mi abuelo era un hombre muy machista, con costumbres muy patriarcales y eran las pequeñas cosas que a mí no cuadraban. Pero, como algo más concreto, diría que cuando comenzó a hablarse más en España sobre feminismo, hace unos cinco años. La lucha antirracista; sin embargo, sí ha estado más presente en mi vida, puesto que me he tenido que desenvolver en mundo predominantemente blanco y mi madre me ha educado para darme cuenta de que ciertos comentarios y actitudes se hacen porque soy negra.

E: ¿Libro de cabecera?

S: Mujeres, raza y clase de Angela Davis y Americanah de Chimamanda Ngozi Adichie.

E: ¿Crees que faltan mujeres racializadas en el arte y medios de comunicación?

S: Sí, faltan mujeres racializadas en todos los medios de comunicación. Te hablaba de Americanah (Adichie), que fue un libro que recuerdo con mucho cariño porque andaba buscando algo que pudiese representarme y con esta novela por fin leía sobre una mujer africana, negra y oscura a la cual le pasaban cosas con las que me sentía identificada.

 

«El mundo español no es homogéneo»

 

E: ¿Importa la representación?

S: La representación importa muchísimo porque nos muestra que España no es homogénea. Cuando conocí a Lucía Mbomío (periodista y divulgadora antirracista) aluciné porque vi a una mujer negra, nacida y criada en España (alguien como yo) que había sido reportera en Madrid Directo y en Españoles en el mundo. ¿Por qué, aun así, he tardado tanto en saber quién era? Por falta de representación.

E: ¿Qué perfiles de Instagram, Tiktok o Twitter recomiendas? ¿Y mujeres artistas racializadas?

S: Lucía Mbomío, Desirée Bela-Lobedde, Soyciguapa Hija de la Tamazgha en Instagram. Hanan Midan y Afropoderosa en Tiktok. En el área de música, el grupo Di Fambul, que tratan temas relevantes y cantan en español y pichi —una de las lenguas habladas en Guinea Ecuatorial—. Y cuentas de artistas afrodescendientes están la de Montserrat Anguiano, la cual pinta cuadros e Ilongo Flor de Telas y Dijke Costuras que hacen complementos a mano (mascarillas, tote bags, anillos, pulseras…).

E: Si tuviésemos que quedarnos con ideas claves sobre lo expuesto en el seminario online de ESN con Acampa Madrid ¿cuáles serían?

S: Las diferencias entre discriminación, xenofobia y racismo. El racismo es algo estructural y sistémico. No puedes preguntarle a una persona racializada si alguna vez ha sufrido racismo porque es algo inherente a nuestro color de piel y a cómo nos perciben los demás; pero sí se pueden aislar casos de discriminación porque eso no es algo que ocurra todos los días de manera sistemática. Y la xenofobia no es exclusivamente hacia las personas racializadas, sino que es la construcción y percepción de cualquier «otro» frente al «nosotros».

 

«Nuestra existencia es política»

 

E: No solo colaboras con ESN sino que escribías en la revista Oprimide y tienes visibilidad en Twitter. ¿Qué mensaje querrías que le llegase a las personas?

S: Que a pesar de estar en un medio digital, las personas racializadas seguimos siendo acosadas por nuestro color de piel: hay personas que no son activistas que se ven forzadas a cambiar su discurso en redes sociales para justificar su presencia. Al final nuestra existencia es política.

Fuente | Sarahi Boleko Eribe

E: ¿Podemos las personas blancas ser antirracistas y cuál dirías que es nuestro lugar?

S: Claro, pero no vale un solo hashtag o una foto. No ser racista y ser antirracista son dos cosas muy diferentes: pasivo frente a activo. En cuanto al lugar, aunque es complicado, diría que es el de amplificar las voces de las personas racializadas, porque tristemente muchas veces se os escucha mucho más a vosotras que a nosotras. Tenéis que hablar sobre racismo como algo estructural y sistémico y no como algo puntual.

E: ¿Qué está ocurriendo con la interseccionalidad y el feminismo en España?

S: Que difícil… Personalmente, me he desligado un poco del movimiento feminista español porque no me siento representada. Soy mujer y negra, ¿por qué de mí no se habla, por qué no se habla de mi madre? Quiero romper el techo de cristal, por supuesto; pero también quiero que las mujeres que se quedan en tu casa cuando tú te vas a trabajar tengan derechos, contratos y coticen en la seguridad social.

La interseccionalidad se ha quedado como concepto teórico cuando debería ser una práctica regular. Pero, para ello no podemos hacer una mesa redonda y utilizar a una mujer negra y cuatro mujeres blancas, o ignorar las voces de las mujeres migrantes.

En las manifestaciones feministas se nos ha hecho saber que no somos bienvenidas. Se nos ha dicho que no es el momento para hablar de las denuncias racistas, que para eso existe el día contra el racismo (21 de marzo), como si mi condición de negra y mujer fuesen separables.

Ser interseccional implica darse cuenta de que como mujer blanca tú ocupas una posición privilegiada frente a mí simplemente porque tu color de piel hace que tengas otro lugar en el mundo.

E: ¿Qué implica un feminismo sin interseccionalidad para las mujeres?

S: Sería un feminismo que no produce cambios, una lucha vacía. Es darle todo a las mujeres que más se acerquen al hombre cis, blanco, heteronormativo y burgués.

E: Finalmente, ¿algo más que quieras añadir?

S: Dar visibilidad es aportar, parar los comentarios inadecuados y racistas también es importante y nunca es tarde para unirse a la lucha antirracista.

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