Conócenos

Las gafas violetas es la expresión utilizada para referirse al hecho de observar, analizar, interpretar o entender algo desde una perspectiva feminista. Y es también el nombre de la revista en cuyas páginas te encuentras ahora mismo.

Compañeras feministas
Ilustración de Eduardorama para Malvestida

 

Cinco jóvenes periodistas nos hemos juntado para dar vida a este espacio donde queremos crear un contenido de calidad desde la perspectiva feminista y conseguir hacer reflexionar a las personas que nos lean.

Prometemos trabajar bajo los siguientes principios:

«Transmitir cultura; trabajar con transparencia, siguiendo los fundamentos del buen periodismo en cuanto a honestidad, veracidad e independencia; utilizar un lenguaje inclusivo y no sexista; y dar voz y contactar con aquellas personas que sean los protagonistas de nuestros temas, artículos y trabajos»

Buscando siempre la calidad en el relato de todo aquello que publiquemos, queremos visibilizar y denunciar las injusticias que se cometan en nuestra sociedad; escuchar y dar a conocer a las personas ignoradas; y en definitiva, apoyar a la lucha feminista como periodistas, escritoras, fotógrafas, investigadoras, y mujeres.

El equipo

Carmen Moracho

Universitaria apasionada, periodista en potencia, con síndrome de escritor y alma de actriz. Habilidad para la coordinación y la organización de trabajos en grupo. Entusiasta y optimista. Amante de pasarme horas investigando e indagando sobre un tema. Disfruto realizando entrevistas y hablando en público. Soy persistente o cabezota según quiera mirarse. Con organización y esfuerzo todo se puede.

Pretendo descubrir la verdad, denunciar las injusticias, aprender de la experiencia, escuchar, preguntar, investigar, estudiar, leer, y convertirme en una viajera del conocimiento. Pero lo que más deseo es convertirme en profesional, refiriéndome así a la definición de profesional que dice: persona que realiza su trabajo con pericia, aplicación, seriedad, honradez y eficacia. No sé qué camino seguiré en la vida, pero lo que si tengo muy claro es que haga lo que haga, quiero hacerlo bien, dedicándole toda la pasión y entusiasmo que pueda tener.

Alex Herrera

No se me da especialmente bien hablar de mi y puede que tampoco tenga certezas sobre nada. Eso sí, me intereso por todo. Digamos que vivo indignada por la vida y me cabreo por muchas cosas. Siempre me estoy quejando y en proceso de construcción, deconstrucción y autoconciencia.

Cuando dejo de estar enfadada con el mundo suelo estar delante de algún pasaje de un libro, jugando el videojuego indie de turno, devorando la serie más dramática de Netflix o tomando Nesquik con The Smiths de fondo. Ah, de pequeña me creía guay y quería ser astronauta. Al final tuve que conformarme con ser comunicadora audiovisual (aún en proyecto…).

Alba de la Cruz

Digamos que soy una especie de proyecto de periodista y fotógrafa, amante de la literatura, el cine y las series. Amo aprender, conocer otras culturas, debatir, enseñar y que me enseñen cosas nuevas. Soy también de las que piensan que el dolor en esta vida se puede transformar en arte si sabemos cómo canalizarlo. Para mi la forma de hacerlo es a través de la escritura.  Quien no se mueve no siente sus cadenas. Esa es la frase de mi vida y el feminismo y las gafas violetas me han ayudado no solo a sentirlas sino a liberarme de ellas.

Natalia Moldón

Esta mañana llamé a mi madre para preguntarle cómo me definiría. Parece ser que esas cosas no se le preguntan a una madre, porque no son imparciales, o eso me cuenta. Dice que soy muy estudiosa y responsable aunque yo me siento más cómoda con la etiqueta de desastre. Tímida a más no poder (aquí tiene razón), por eso lo de hablar no se me da muy bien.

Además dice que soy muy impetuosa, que si se me mete algo en la cabeza no hay quien me lo quite, que me tengo que dar cuenta yo solita de las cosas y «darme un porrazo» porque si no, no me bajo del burro. Y puede que tenga razón, es por eso que desde que me puse las gafas violetas y  vi todo lo que estaba ocurriendo a mi alrededor no he parado de cabrearme y pelear por lo que creo que es un mundo mejor. Soy de las que piensa que la rabia motiva más que nada y te da fuerzas para seguir mejorando. Ah, también me ha dicho que soy muy guapa y muy buena, y una madre nunca miente.

Raquel Martín López

De profesión indignada y escribo bajo los principios del periodismo ético y de calidad. Si me equivoco es porque soy humana y no tengo miedo a pedir perdón. Concienciada con la causa feminista, invierto mucho tiempo en luchar por la igualdad.

Busco concienciar, educar e informar sobre lo justo y lo injusto sin manipular ni imponer. Aún confío en el mundo y la gente buena que lo habita, por eso sigo peleando cada día.